Desafíos y soluciones en la gestión del agua potable

El Caso de la Planta de Guadalupe

AyA

Dr. Edgar González
ACASA

  1. Las fuentes de agua primarias utilizadas para potabilización y abastecimiento de consumo humano se pueden clasificar en dos tipos: a) Las que provienen de fuentes subterráneas, tales como las obtenidas perforando pozos o al captar afloramientos o nacientes. Estas aguas, dependiendo de las características del acuífero, se filtran naturalmente al discurrir entre los diferentes estratos geológicos. Este proceso de filtración natural puede durar desde unas pocas semanas hasta muchas décadas, lo que hace que las aguas obtenidas de esta manera sean muy poco susceptibles a la contaminación de tipo biológico. Generalmente, su calidad fisicoquímica dependerá de las características de los compuestos presentes en el suelo o, en su defecto, de sustancias producidas por actividades humanas que logran penetrar esta barrera natural de los estratos geológicos. En el acueducto metropolitano de San José, por ejemplo, se cuenta con los pozos de La Libertad y La Valencia, los Pozos de Puente Mulas y Potrerillos, entre otros. Estas aguas son de tan buena calidad que normalmente solo requieren la adición de cloro para protegerse de una re-contaminación biológica en la red. Además, la medición del cloro residual en la red permite determinar si su concentración se mantiene estable, lo cual indica la ausencia de materia orgánica contaminante. Si el cloro se consume, implica que ingresó materia orgánica que consumió el cloro, lo que podría ser peligroso. b) Aguas provenientes de fuentes superficiales, como ríos, quebradas, lagos, lagunas y hasta agua de mar (desalinizada mediante sistemas de Osmosis Reversa (RO)). Al ser fuentes superficiales, están expuestas a los contaminantes generados en la cuenca en la que se ubican, y canalizan las aguas de escorrentía que lavan la superficie. Esto requiere que estas aguas pasen por diferentes procesos unitarios para eliminar dichos contaminantes, que generalmente provienen de actividades humanas. Por ejemplo, el Río Virilla (y sus afluentes) se utiliza como fuente primaria para las plantas de Guadalupe, Los Sitios y Los Cuadros, cuyas aguas tratadas abastecen zonas como Coronado, Moravia, Guadalupe y Tibás. En otras partes del país, como por ejemplo parcialmente Puntarenas Centro (Río Barranca) y Limón Centro (Río Banano).
  2. En el caso específico de las aguas que llegan a la planta de Guadalupe, su punto de extracción o toma sobre el río Virilla se construyó y puso en operación hace más de 50 años, cuando esa zona era rural y la contaminación era principalmente orgánica, proveniente de algunas actividades agrícolas dispersas y una población relativamente pequeña. En 1960, Costa Rica contaba con una población total de 1.199.116 habitantes; hoy en día, somos más de 5 millones. De acuerdo con datos del año 2000, el cantón de Coronado tiene una población de 55.750 habitantes, donde se desarrollan actividades no solo agrícolas, sino también agroindustriales, en talleres mecánicos y de carrocería, salones de belleza, restaurantes, hoteles y laboratorios, entre otros. En otras palabras, la cuenca ha generado una gran cantidad de nuevos contaminantes y las características del agua cruda a tratar han cambiado radicalmente en este medio siglo. Ahora no es inusual encontrar contaminantes como hidrocarburos y productos químicos utilizados en la agricultura y otras actividades. Las plantas potabilizadoras construidas estaban diseñadas para tratar aguas con contaminación principalmente ordinaria, donde los contaminantes a neutralizar eran los patógenos. Los procesos incluyen precloración (con la que no estoy de acuerdo debido a la generación de trihalometanos, precursores del cáncer), sedimentación simple, floculacióncoagulación, sedimentación acelerada, aclaración y filtración rápida mediante carbón de antracita, seguida de desinfección con cloro. Sin embargo, esta tecnología no puede tratar de manera eficiente y efectiva estos nuevos contaminantes, pues no fue desarrollada para ello. Además, el crecimiento de las poblaciones en la cuenca del Virilla ha generado una cantidad cada vez mayor de materiales contaminantes debido al desarrollo de nuevas actividades y un aumento significativo de la población. Por otra parte, el desarrollo inmobiliario, incluyendo casas de habitación, urbanizaciones y residenciales, ha cambiado los patrones de escurrimiento y escorrentía, reduciendo la infiltración de agua en la tierra y aumentando la escorrentía superficial, lo que genera erosión y contribuye a una mayor cantidad de contaminantes en el agua.

    Agua

  3. Así las cosas, las quejas de los usuarios sobre las características físicas y organolépticas del agua que reciben para su consumo son frecuentes, haciéndola objetable y generando dudas sobre su inocuidad. Estas quejas motivaron al AyA a realizar un monitoreo la semana pasada en las zonas de Coronado, Moravia, Guadalupe y Tibás. Según la información pública, el Laboratorio Nacional de Aguas del AyA tomó 8 muestras, de las cuales 2 arrojaron resultados positivos por hidrocarburos, sin especificar el tipo. Las concentraciones encontradas en esas muestras fueron de 0.1 mg/L y 0.6 mg/L. Si se sospecha que la contaminación provino de combustibles como la gasolina, que se compone mayormente de Tolueno y Xileno en partes iguales, la concentración máxima admisible de Tolueno según la normativa costarricense, basada en los Valores Guía de la OMS, es de 0.7 mg/L y para Xileno es de 0.5 mg/L. Por tanto, las concentraciones halladas por el AyA se pueden considerar bajas. Existen alrededor de 250 diferentes hidrocarburos, de los cuales la OMS ha identificado toxicidad en aproximadamente 95, pero debido a la complejidad, lo engorroso e impráctico, se seleccionaron 25 hidrocarburos para realizar estudios toxicológicos que establecieron un valor seguro de 0.03 mg por kg de peso en ratones. Con base en esta información toxicológica, se establecieron los valores guía que la OMS recomienda para el agua de consumo humano y que se incorporan al Reglamento de la Calidad del Agua para Consumo Humano vigente en Costa Rica, lo cual se puede ver en la tabla siguiente:
  4. El Ministerio de Salud amplió la orden de no consumir el agua en otros sitios, como Montes de Oca y San José centro, basándose en las quejas de los usuarios. Sin embargo, nunca se demostró la presencia de contaminantes en estas áreas, por lo cual ya se ha eliminado esa directriz. Asimismo, el Presidente Ejecutivo del AyA indicó que se trataría de hidrocarburos de cadena larga, «posiblemente» un aceite. Esto hace referencia al número de átomos de carbono en la molécula del hidrocarburo; así, se pueden clasificar en aquellos que tienen de 6 a 8 carbonos, de 8 a 16 y de 16 a 35. Cuanto más pesada es la cadena de carbonos (mayor número de átomos), se absorben con menos facilidad por la piel o mucosas, lo que los hace menos importantes desde el punto de vista toxicológico. Sin embargo, evidentemente interfieren y afectan otros procesos, como la fabricación de alimentos, debido a problemas de sabor, olor o apariencia. Es importante destacar que, en general, los brotes o contaminaciones de origen hídrico en sistemas de acueductos suelen producir cientos o miles de casos o quejas, debido a la capacidad del acueducto para diseminar contaminantes rápidamente a una gran cantidad de usuarios. De hecho, en otros países, las fuentes primarias de agua reciben protección especial por cuestiones de seguridad, como el terrorismo. En el caso que nos ocupa, el número de afectados no permite establecer una relación causa-efecto que demuestre que los padecimientos se deben al consumo de hidrocarburos o de cualquier otro contaminante y su número es muy reducido.
  5. ¿Qué se debe hacer? Para el AyA y otros proveedores del servicio de agua potable:
     
    a) Eliminar el uso para consumo humano de las aguas de la planta de Guadalupe y destinarlas únicamente para arrastre de materia fecal en los excusados y otras labores donde no se ingiere ni se utiliza en la preparación de alimentos. Esto se mantendrá hasta que se adopten medidas preventivas, correctivas o mitigantes.

    b) Mejorar el control y la vigilancia en la cuenca aguas arriba de las tomas para prevenir o mitigar la llegada de contaminantes al cuerpo de agua antes de su captación, incluyendo sistemas de alarma temprana. Es necesario concentrar los recursos del Laboratorio Nacional de Aguas en lo que respecta al suministro de agua potable y al tratamiento y disposición de aguas residuales tratadas. En otras palabras, eliminar programas como control de agua en las Playas, Bandera Azul, investigaciones sobre la contaminación de los cepillos de dientes y otras muchas iniciativas que, aunque son muy importantes, no deberían financiarse con los recursos provenientes de las tarifas de los usuarios. Por el contrario, se debe enfocar en la responsabilidad principal del AyA: el agua y el saneamiento, e invertir en tecnologías para mejorar la capacidad analítica y desarrollar nuevas técnicas de tratamiento acordes con la realidad actual.

    c) Mejorar los programas de control y vigilancia sanitaria, dotándolos de personal y tecnología. Para otros temas, están los ministerios de Salud, Ambiente, Universidades, etc.

    d) Instalar equipos que detecten estos contaminantes en el agua a la entrada de la planta en tiempo real, de modo que, al excederse los límites establecidos, se cierre el ingreso de agua a la planta mientras persista el evento contaminante y se retome la recepción del agua una vez que este haya pasado.

    e) Incorporar un pretratamiento adecuado y eficiente para eliminar los contaminantes químicos que ahora son habituales en el agua de esa cuenca u otras cuando se detecten.

    f) Buscar nuevas fuentes o sitios de toma más arriba, en zonas menos pobladas y con menos actividades generadoras de contaminantes, donde el control de las descargas y emisiones sea más sencillo, y explorar nuevas fuentes de abastecimiento en otras cuencas. Un ejemplo de este esfuerzo es OROSI II, cuya reactivación es ¡URGENTE!

  6. Para los usuarios o abonados: Mientras se implementan estas acciones por parte de los proveedores del servicio y dependiendo de la actividad (uso doméstico, supermercados, salones de belleza, consultorios odontológicos, hoteles, clubes, hospitales, clínicas, panaderías, etc.), y en concordancia con el volumen de agua utilizado, se pueden considerar varias medidas: a) Instalar un detector de hidrocarburos (como una sonda para determinar la presencia de carbono orgánico total) a la entrada del sistema, como en el ingreso a los tanques de almacenamiento, de forma que al detectar la presencia de contaminantes, se genere una alarma (sonora, visual, etc.) y un colaborador cierre el acceso del agua al tanque hasta que pase la «mancha contaminante». b) Adicionalmente, se puede incorporar un PLC que controle la válvula de ingreso del agua al complejo del usuario, de manera que esta se cierre automáticamente ante una señal del PLC y se vuelva a abrir cuando ya no se detecte el contaminante. Esto se aplicaría solo en ubicaciones que lo justifiquen y cuya red sea de un tamaño considerablemente grande o actividad que pueda representar un riesgo o rechazo. Por último, se recomienda no consumir ni utilizar agua de sistemas con alta vulnerabilidad para el consumo humano.
  1. Mejora de la Infraestructura de Tratamiento: Actualizar y modernizar las plantas de tratamiento de agua para manejar una gama más amplia de contaminantes, incluyendo aquellos emergentes debido a la actividad industrial y agrícola moderna.
  2. Vigilancia y Monitoreo Mejorado: Implementar sistemas de monitoreo en tiempo real para detectar contaminantes rápidamente y actuar de manera preventiva antes de que el agua contaminada llegue a los consumidores.
  3. Actualizar Normativas que se ajusten a la realidad actual y con vista en el futuro: Establecer normativas y límites que permitan mayor confianza en la inocuidad del vital líquido, basados en la última investigación científica y toxicológica.
  4. Educación Pública y Concienciación: Fomentar programas de educación para informar al público sobre el uso sostenible del agua y las prácticas que pueden reducir la contaminación del agua.
  5. Gestión de Cuencas Integrales: Trabajar hacia una gestión integral de las cuencas hidrográficas, lo que incluye la protección de áreas naturales que sirven como barreras naturales y la restauración de ecosistemas que han sido degradados.
  6. Reutilización y Reciclaje de Aguas Residuales: Promover y mejorar las tecnologías para la reutilización y reciclaje de aguas residuales, asegurando que el agua reciclada cumpla con los estándares de calidad para su uso previsto y se puedan devolver al ambiente con el menor impacto posible.
  7. Conservación del Agua: Implementar políticas y tecnologías para la conservación del agua, reduciendo la cantidad de agua necesaria para diversas actividades y fomentando el uso eficiente del agua.
  8. Control de pérdidas de agua en las redes y tanques: Bajar las pérdidas físicas de agua en los sistemas de acueductos y el agua no contabilizada en general a niveles aceptables (Actualmente más del 50% del agua producida se pierde)
  9. Protección de Fuentes de Agua: Asegurar la protección legal de las fuentes de agua contra la sobreexplotación y la contaminación, incluyendo la el enforzamiento de la legislación con relación a las zonas de protección alrededor de los cuerpos de agua.

Hay mucho por hacer y ya ¡nos está cogiendo tarde!

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Un comentario

  1. Gustavo Elizondo

    Excelente este artículo de don Edgar, de lectura obligatoria, iniciando por las autoridades de Salu y el AyA que tan mal manejaron la situación……y la siguen mal manejando.

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