Carlos Manuel Echeverría Esquivel

- ¿Es la paz simplemente un estado de “no guerra”? La paz no es simplemente el estado de no guerra. De hecho, cuando se logra tranquilizar a las partes en conflicto violento, de la naturaleza que sea, lo que se está logrando alcanzar la “paz negativa”, se dice en irenología. Allí empieza el reto…construir la paz. “La paz no se busca, se construye, decía el expresidente Carazo Odio, fundador de la Universidad para la Paz, entidad especializada de la ONU. La construcción de la paz consiste en crear condiciones para que la gente viva en paz, ojalá empezando desde lo profundo de su corazón, sentimiento, razón y espíritu. Se trata de generar condiciones congruentes con los DDHH reconocidos en la Declaración Universal y sus derivaciones políticas, sociales y económicas, en sus diferentes dimensiones y generaciones. Si hay un buen arreglo, en el marco de lo posible según las circunstancias, ambas partes deben ser generosas y promover el bien común. Eso se llama “paz positiva” y se puede alcanzar, en conflictos de cualquier naturaleza; un camino difícil muy a menudo, pero necesario para una paz duradera. Se da si prevalece un honesto y respetuoso sentimiento solidario y aunque es mucho pedir, ayuda un sentimiento en algún grado amoroso. No veo alcanzar la paz positiva sin democracia.
- ¿A qué nivel la democracia? Para algunos pueblos, por su situación, el solo tener elecciones relativamente limpias y justas, algo difícil de lograr hoy en día cuando los recursos disponibles o no y el manejo del mercadeo político, no siempre ético, pueden ser determinantes en el proceso, puede ser suficiente para empezar, pero no puede quedarse allí. En una democracia desarrollada y relativamente sofisticada, no debería ser aceptable, el que el gobernante electo reciba un cheque en blanco. La democracia moderna debe evolucionar hacia esquemas participativos paralelos a la democracia electoral, en los que se establezcan mecanismos de consulta permanentes cuando se planifica y oportunamente transparentes al rendir cuentas, a la sociedad civil organizada, para que ésta pueda ejercer su deber y derecho de participar y estar informada de la acción de gobierno. En Costa Rica, por ejemplo, existe legislación de respaldo, bien pensada, para materializar la participación. No se aplica. Tengamos claro que la democracia debe generar resultados prácticos que fomenten el desarrollo, que por definición beneficia a todos y es intrínsecamente sostenible. Si no es así, la ciudadanía le pierde la fe y peligrosamente fracasa. El ejercicio democrático como derecho y su ejercicio, es una oportunidad de realización de los ciudadanos. Conlleva a la paz.
- ¿Bemoles de la democracia? Desgraciadamente, a nivel mundial y en los últimos años, por los fracasos, abusos, falta de transparencia, impunidad y el desgobierno, en la mayor parte del mundo, la democracia se ha deteriorado; hay pérdida de fe en ella y siendo las elecciones el corazón de la democracia, el severo daño es inconmensurable. Es un problema de oferta y demanda, como mucho en la vida; la ciudadanía hoy en día no lo es tanto. Los ciudadanos no han adquirido por la vía educativa, las herramientas necesarias para entender los procesos de Estado. Ciudadanos votantes, muchos de ellos de tan poca cultura cívica que ni se interesan por votar, deber y derecho en una democracia, al constituirse en demanda de baja calidad, afectan la oferta política negativamente. En muchos casos fomentan el pernicioso populismo, conducente a una mayor frustración futura, al no materializarse la oferta de servicios que la ciudadanía espera irreflexivamente. Esto no contribuye a la paz.
- Formación ciudadana. Si la ciudadanía se ha formado adecuadamente, los políticos le responderán, pues si no, fenecerán. Si lo que hay es una pseudo ciudadanía, incapaz de ejercerla en plenitud, los políticos se aprovecharán. Clave y constante para todos, en la formalidad y la informalidad, es la educación cívica y aquella que toque temas fundamentales, como la naturaleza de la economía, al menos a nivel de conocimiento básico, para que todos entiendan qué proponen quienes aspiran a gobernar. En muchas latitudes, el replanteamiento de la educación es urgente. Hay que educar para la paz, no para generar conflicto. Necesitamos ciudadanos capaces de pensar críticamente y en abstracto. Los medios de comunicación tienen que ayudar: acostumbrar a la población a ver violencia, no es positivo. La democracia debe generar resultados prácticos qué, fomenten el desarrollo, que por definición beneficia a todos. Si no es así, la ciudadanía le pierde la fe y peligrosamente fracasa. Explosión en ciernes.
- La organización económica. La economía debe de consolidar libertades, ofrecer oportunidades de emprendeduría, intrínseca al ser humano, así como de mejor consumo. La democracia y la paz se fortalecen y generan sinergias si se da un Equilibrio Social General dinámico que incorpore razonablemente los avances tecnológicos (i.e. IA, robótica, etc) : eficiencia productiva y eficacia distributiva, sin llegar a extremos que dificulten ambos procesos. Deben ofrecer oportunidades de desarrollo personal para todos. Las plataformas de despeque deben de ser lo más parejas posible; socialmente también conviene y es obligación inclusive constitucional. Seguir conservadoramente las leyes económicas con la debida flexibilidad es el mejor camino. Se le debe poner atención a lo que indica el Gini….una brecha de ingresos que se expande. No es aceptable y a nadie conviene. Personas con fortunas de 400 millardos de US$ decidiendo por todos: no se vale.
- ¿Ideología o no? Hoy muchos dicen “no quiero saber nada de ideología”, cuando en realidad de lo que no quieren saber es de doctrinas políticas. En ambos casos se cae en un tremendo error. Ideología es la forma en que queremos ver el mundo o dicho coloquialmente, el cristal con el que lo vemos. Lo lógico es asociarnos con quienes piensan al menos parecido, por la vía de los partidos políticos, que, consecuentemente, desarrollan o adoptan si ya existe, una doctrina política que cohesione. Partidos políticos ideológicos fortalecen la democracia y vice versa. Esto coadyuva a la construcción de la paz. Países que alegan no necesitar mas de un partido, generalmente albergan tensiones tendientes a estallidos.
- Dicho todo lo anterior, es claro que sin democracia no hay paz positiva. La paz impuesta a la fuerza nunca es paz positiva y en algún momento implosiona. La paz positiva se construye y es de carácter integral y multidimensional.
– BS y MBA Babson College, exprofesor Ciencias Políticas (UCR) y National University (MBA-sede Costa Rica).
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