La seriedad de la política en broma y con fisga
William Hayden Quintero
Laura Fernández la presidenta electa en su discurso de la victoria del 1° de febrero fue muy clara con el nuevo camino que debemos transitar: “la Segunda República ha quedado en el pasado”. Por fin, parece que ha llegado la hora de buscar nuevas rutas, un camino más directo hacia una nueva democracia mas actualizada, hacia una Tercera República con una nueva Constitución Política, redactada por Constituyentes independientes del poder político que no salgan con el mamarracho de una nueva Carta Magna para satisfacer egos personales de quien se quiere perpetuar en el poder, ser un dictador, un tirano, continuar en el poder permitiendo la reelección continua hasta que lo traicionen sus corifeos, se haga viejo e inservible, o lo asesinen en un rincón de su palacio. Tal vez sea conveniente permitir la reelección presidencial por dos periodos consecutivos como en los Estados Unidos y otros países, o extender el mandato a cinco años. Hay que discutirlo en forma reposada y serena buscando lo más conveniente para la patria.
Se debe mantener el principio fundamental de la división de poderes, el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero con reformas profundas que les quiten las cadenas de la esclavitud de sus perjuicios e ineficiencia, porque a través de los frenos y contrapesos, cada poder limita controla y equilibra a los otros, permite la eficiencia y la rendición de cuentas. Hay que evitar la concentración de esto tres poderes en una sola persona que además se perpetúe en el poder. No a la tiranía que se percibe en los deseos de Rodrigo Chaves y que pareciera que Laura Fernández quiere complacer.
Hasta el momento la situación entre Chaves y Laura no está clara. Ella pareciera estar en una actitud complaciente, sumisa de agradecimiento, sin darse cuenta o consintiendo su manipulación que percibimos. Mal augurio. A los dos días de las elecciones Chaves comenzó a macarle el territorio: La nombró ministra de la Presidencia, dando el golpe de mesa, “aquí el que manda soy yo”. Convocó a la casa presidencial a los 31 diputados electos, se dio el tupé, con la venia de Laura o sin ella, de escoger para la presidencia de la próxima Asamblea Legislativa a su secretaria del Concejo de Gobierno, Yara Jiménez y como jefe de la fracción Legislativa a su ex ministro de Hacienda Nogui Acosta, que le es fiel. Si Chaves es nombrado ministro de la Presidencia tendría el control de la presidenta del Congreso y el manejo de la fracción oficialista. Que enredo. En qué papel queda Laura Fernández. ¿Quién manda a quién? Oscuro presagio, que necesita definirse para ver por donde se va a enrumbar la Tercera República.
Siempre con la presencia de Rodrigo Chaves (no la deja sola ni un momento), Laura dio un paso importante hacia la Tercera República, nombró a un equipo técnico de juristas para realizar las reformas legales que prometió en su campaña. Ojo, Peligro, hay dos constitucionalistas: Fabian Volio y Fabián Silva, por lo que pareciera que ellos dos van a redactar las reformas parciales a la Constitución que deben ser aprobadas por 38 diputados, ya que las reformas generales solo pueden hacerse convocando a una Asamblea Constituyente (artículo 196).
Si bien abogó por una nueva Constitución, no ahora, sino desde el año 2017 que formé parte de un grupo de estudio en este sentido y que con la autorización del Tribunal Supremo de Elecciones según el artículo 105 iniciamos la convocaría a un Referéndum llegando a recoger 60.000 firmas y que al final abortó la Sala Cuarta, debemos ser vigilantes del proceso de cómo se va a proceder con reformas parciales consecutivas hasta una general evitando la Asamblea Constituyente. Hay un gran freno, el próximo gobierno solo tiene 31 diputados y necesitan 7 diputados patriotas del PLN, según el decir del presidente Chaves (quien ahora está pidiendo cacao) para hacer las reformas constitucionales, ya que según la tradición los 7 diputados del Frente Amplio ni se compran ni se venden. En el comportamiento de la fracción legislativa del PLN depende entonces el futuro constitucional del país, que no deben obstaculizar obcecadamente, sino procurar mejorar y actualizar sin detrimento de nuestra democracia.
– Economista jubilado
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