¿De quién es la intolerancia?

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Carlos Revilla M.

Carlos Revilla

El 8 de marzo se celebró “El Día Internacional de la Mujer”, fecha muy importante y dio lugar a charlas, conferencias, marchas, artículos, etc. Por supuesto los partidos políticos también participaron de esta importante efeméride. En realidad no voy a hablarles de esto, pero si de algo directamente relacionado.

Debido a la celebración, la presidencia de la Asamblea Legislativa organizó el propio 8 de marzo una actividad “Homenaje a Simone de Beauvoir: vigencia de su pensamiento y la paridad en las elecciones municipales en Costa Rica”. En esos días se había dado un pequeño escándalo con la presencia en la Asamblea Legislativa de unos misioneros cristianos, y el reclamo de la presidencia de la Asamblea por hacer una misa en el Salón de Expresidentes, tan es así que dijo que se iba a investigar el hecho. Hay que aclarar que el reclamo e investigación no fue por haber celebrado la misa, si no más bien por hacerse en un lugar y horario diferente al autorizado.

Los hechos anteriores hicieron que ardiera Roma en los sectores conservadores religiosos del país, especialmente los católicos, que aprovechando la charla organizada por la presidencia de la asamblea, la emprendieron contra el PAC (la presidenta de la Asamblea Legilativa, es del PAC) y Simone de Beauvior. Especialmente hubo un mensaje apócrifo que le atribuyeron al ex secretario general del Partido Liberación Nacional Fernando Zamora:

ESTO ES EL PAC

La presidenta de la Asamblea Legislativa advierte que investigará por qué se hizo una misa en el Salón de Expresidentes.

Algunos medios de comunicación hacen eco de su reclamo y otros más están escandalizados porque un grupo de creyentes cercanos al gobierno de los Estados Unidos, vino a compartir sus ideales con diputados costarricenses.

Pero nadie dice nada cuando la misma presidenta del congreso, en el Día de la Mujer, rendirá homenaje a nada más y nada menos que Simone de Beauvior.

La presentan como precursora del feminismo, pero ocultan que en 1943, le suspendieron de por vida su licencia de educadora, por abusar de una alumna menor de edad. Existen al menos 4 casos documentados, en los que Beauvoir aprovechó su cargo para abusar de sus alumnas y facilitarlas a su pareja Jean-Paul Sartre, para que también las abusara. Tampoco dicen que afirmó públicamente, en dos ocasiones, en 1959 y 1977, que la pedofilia debía normalizarse y ser legal. Fue además promotora del aborto y fiel creyente en el llamado poliamor.

De manera que para el PAC y los medios de comunicación que le son aliados, está mal que se celebre una misa de miércoles de ceniza, pero está bien celebrar el abuso sexual contra personas menores de edad, en el mismo Salón de Expresidentes de la República.

No es broma, esta gente está esperando la mínima manifestación de fe para atacarla y rasgarse las vestiduras.

¡Intolerancia religiosa en su máxima expresión! La pregunta es: ¿Seguiremos guardando silencio? ¿Seguiremos callando ante tantos ataques desmedidos y descarados a la libertad religiosa?

Lic. Fernando Zamora

Como ven, casi que volvimos a la época de la inquisición, y apoyados en falsedades y medias verdades, quieren ser el nuevo Torquemada lanzando acusaciones que no son ciertas, como la del apoyo a la pedofilia. Como leímos, el mensaje dice —entre otras cosas— que para el PAC y sus aliados está mal celebrar una misa en la Asamblea Legislativa. Nada más alejado de la verdad, como se explicó por parte de la presidencia de la asamblea, la molestia y el pedido de investigación es por haber cambiado la hora y el lugar autorizado, no con la misa en si.

De lo que se trata realmente esto es de un embate del conservadurismo religioso, en este caso el católico, pero que en general ha tenido mayor exposición con los llamados grupos panderetas o neopentecostales. El ataque contra Simone de Beauvior, es solo el instrumento de las fuerzas conservadoras, que la sacan de contexto y afirman cosas que no son y medias verdades, todo para hacerla ver casi como un engendro del mal, algo que por supuesto no lo es.

En particular no comparto algunas cosas de Simone Beauvoir, pero eso no me impide contextualizarla a su época. Lo demás es una campaña que nada tiene que ver con ella. Es un encender el ventilador, nada más, a ver si acaso se desvía un poco la atención, después de tantos entuertos, y aquí si, de pedófilos de verdad, con causas judiciales y hasta en fuga.

En algunos chats de Liberación Nacional donde circuló el mensaje apócrifo de Zamora, quise hacer ver que las cosas no eran del todo como se decía, y me cayeron encima, insinuando que era comunista y hasta que abiertamente apoyaba a los abusadores de menores (¡!).

Tengo que agradecerle a Francisco Aguilar —a quien no conozco— que escribió sobre el tema dándome la razón. Como anexo les incluyo ese texto, que me gustó mucho porque detalla sobre la relación entre Simone y Sartre.

“¡Intolerancia religiosa en su máxima expresión!” nos espetan los nuevos Torquemadas al final de su mensaje. Y si, creo que tienen razón, pero en lo que se equivocan es en quienes son los que propician esa intolerancia.

Sartre y Simone

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Anexo

Franciso Aguilar

Absolutamente correcto lo que dice Carlos Revilla. No puede entenderse a Simone de Beauvoir si no se comprende su obra, si no se tiene en cuenta el contexto histórico en el que vivió y obró. Ella y su compañero, Jean-Paul Sartre, abogaban por cambios de paradigmas, sobre todo contra el machismo patriarcal que reinaba en Francia (en Europa) en aquellos tiempos. Son los causantes de la Revolución de Mayo de 1968, que fue sobre todo un levantamiento de los jóvenes contra «la France de papa» y que culminó con dos hechos muy significativos:

1) Cuando a de Gaulle, a la sazón presidente de la República, le proponen que encarcele a Sartre —motor intelectual de la insurrección— respondió: «No se mete en prisión a Voltaire.» El general era consciente de que Sartre no era un cuerpo; Sartre era un ideal que era imposible de encerrar en una mazmorra.

2) La eventual dimisión de Gaulle de la presidencia.

Resulta desafortunado que en el momento actual, a raíz de un homenaje a una de las filósofas más importantes del siglo XX se le ataque visceralmente tergiversando sus ideas. Lo más grave es que se tergiversa la historia para tratar de justificar machismos trasnochados e, incluso, abusos delictivos por parte del patriarcado.

Así, un alto militante del PLN atacó a de Beauvoir, haciendo revisionismo histórico del peor. Revisionismo histórico que resulta en una alabanza uno de los regímenes fascistas más extremistas, el de la Francia de Vichy —como lo fueron los otros que se adhirieron a la vertiente nacional-católica, como el franquismo español; el régimen de la de Ante Pavelić en Croacia; la República [títere] Eslovaca, liderada por el cura Jozef Tiso; Leon Rupnik y su régimen marioneta en Eslovenia; o los rexistas de Léon Degrelle en Bélgica, entre otros). Nuestro compañero, al mejor estilo de Brandon Toruño, quien también se ha dedicado en estos días a vilipendiar a Simone de Beauvoir, la acusa de haber sido «expulsada de por vida del magisterio por haber abusado a una menor de edad en 1943».

No obstante, de manera conveniente para sus posiciones, omite decir la verdad. Su dicho resulta entonces no solo en revisionismo histórico, sino en apología del nazi-fascismo. Suprime de sus filípicas verdades históricas que desenmascaran a quienes hoy utilizan cualquier excusa para atacar los feminismos y pretender salvaguardar machismos vergonzosos. En la primavera de 1940 Francia colapsó frente a la invasión nazi. Luego de seis semanas de combates, el mariscal Pétain pidió el armisticio, que resultó en que el régimen de Adolfo Hitler impuso la división de Francia en una zona de ocupación alemana (norte y oeste) y una «zona libre» (sur). Si bien ambas zonas se encontraban nominalmente bajo la soberanía del «Estado francés» —el régimen de rabadilla encabezado por Pétain, que reemplazó a la Tercera República y mejor conocido como la Francia de Vichy— Francia entera estaba bajo jurisdicción nazi.

El régimen de Pétain y Laval fue uno de los más vergonzosamente colaboracionistas durante la Segunda Guerra Mundial. Estuvieron dispuestos a colaborar con los nazis, especialmente en las «razzias» de judíos para mandarlos a los campos de exterminio en Europa oriental. Para explicar la condena que pesó contra Simone de Beauvoir es importante recordar una de esas redadas, la del Velódromo de Invierno (en francés: la Rafle du Vélodrome d’Hiver, comúnmente llamada Rafle du Vel’ d’Hiv). Fue una redada dirigida por los nazis para el arresto en masa de judíos de París por la policía francesa. Se conoce como «Rafle du Vel’ d’Hiv», porque la mayoría de las víctimas fueron confinadas temporalmente en el velódromo. La «razzia», llevada a cabo por la Gestapo, la SS y asistidas por la policía francesa, fue una de las tantas destinadas a erradicar la población judía de Francia, en lo que el «Estado francés» colaboró gustosamente, tanto en la zona ocupada (en la cual se encontraba París) como en la zona libre. Según los registros de la Prefectura de Policía, 13.152 judíos parisinos fueron arrestados en dos días, incluyendo a más de 4.000 niños. Se les retuvo en el Velódromo de Invierno, así como en los campos de internamiento de Drancy, Pithiviers y Beaune-la-Rolande, en condiciones deplorables, casi sin comida ni agua, y sin instalaciones sanitarias. Luego se enviaron, en vagones de ferrocarril (de carga, por supuesto) a Auschwitz, para su exterminio en masa.

A Simone de Beauvoir se le «juzgó» y condenó en París; en la zona ocupada por los nazis, por un tribunal títere. La condenaron los regímenes nazi-fascistas de Adolfo Hitler y de los colaboracionistas franceses. Esta es la primera omisión en que se incurre.

La segunda, que desenmascara lo espurio de la acusación revisionista que se hace, es lo que sucedió con la filósofa después del fin de la ocupación nazi. Simone de Beauvoir fue suspendida, el 17 de junio de 1943, de la educación nacional, luego de que la madre de Nathalie Sorokine presentara una denuncia por «instigación de menor al libertinaje» («excitation de mineure à la débauche»). La acusación y la condena no eran más que un pretexto para una de las tantas purgas que los invasores nazis y el régimen títere de Vichy acostumbraban. Luego de la Liberación fue reintegrada en su puesto de profesora por decreto del 30 de julio de 1945.

Le tercera omisión es la negación que se hace de su legado. Luego de la guerra fue honrada innumerables veces. Su obra literaria y filosófica es de una profusión extraordinaria; ello le hizo acreedora a recibir el Prix Goncourt en 1954. En 1975 le fue otorgado el Premio Jerusalén para la libertad de las personas en la sociedad (Jerusalem Prize for the Freedom of the Individual in Society), que tiene entre otros ganadores a Bertrand Russell, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Graham Greene, V. S. Naipaul, Milan Kundera, Ernesto Sábato o Mario Vargas Llosa. Tres años más tarde ganó el Premio estatal austriaco de literatura europea (Österreichischer Staatspreis für Europäische Literatur), con el que han sido galardonados también Václav Havel, Harold Pinter, Italo Calvino, Marguerite Duras, Salman Rushdie, Umberto Eco o Jorge Semprún.

En Francia se le continúa honrando de diversas maneras. En lo que va de este siglo el gobierno nacional y la alcaldía de París la han rendido innumerables homenajes. Entre los más importantes están la inauguración de la Plaza Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir en el distrito 6 de París, en la intersección del Boulevard Saint-Germain y la Rue de Rennes. En 2006, se inauguró el puente Simone de Beauvoir, entre los distritos 12 y 13. En 2008 la Universidad de París-Diderot (Paris 7, parte del PRES Sorbonne Paris Cité) creó en su honor el Premio Simone de Beauvoir para la libertad de las mujeres (Prix Simone de Beauvoir pour la liberté des femmes).

Los ataques gratuitos a portentos como Simone de Beauvoir, por el simple hecho de aspirar a la equidad entre todas las personas son una vergüenza. Por una parte, porque nos pinta los hombres como seres mezquinos, que buscamos aferrarnos a privilegios inmerecidos sin el menor reparo ético o moral. Por otra, nos desnuda como cobardes que hemos caído en una mediocridad complaciente y nos aterroriza que personas con distinta identidad sexual nos superen en méritos e inteligencia.


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Una respuesta a ¿De quién es la intolerancia?

  1. Gustavo Elizondo 11-03-2019 en 10:14 am

    Las posiciones tan conservadoras de don Fernando Zamora, quien en contra de lo dicho por el propio Papa Francisco, defiende el estado confesional, es una de las causas de la salida masiva de militantes del PLN, que no aceptan estos pensamientos ortodoxos, en el partido que fundó un iconoclasta y ascsta como lo fue don Pepe. ¿Porqué don Fernando no se alía con Fabricio?

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