De nuevo… el ICE y la solidaridad

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Carlos Revilla

Carlos Revilla M.
crevilla@expreso.co.cr

Había hablado un poco de esto en una mi columna “El ICE y la solidaridad”, pero dado que se sigue criticando a empresas como el ICE o AyA, por algo en lo que creo no tienen culpa, me pareció oportuno profundizar un poco más sobre el tema y ojalá —ahora si— terminar de aclarar el tema para que no sigan habiendo dudas.

Recientemente alguien se quejó del ICE y del AyA porque en algún lugar rural del país (creo que era en Puerto Viejo de Limón), estás empresas públicas le cobraban a unos amigos por llevarles el servicio del agua y la electricidad a un lote que tienen, donde quieren construir una casa.

Para que no haya confusión, quiero aclarar que el “llevarles el servicio” lo que significa es que estás personas compren los materiales necesarios (postes, cables, tubería, etc.) y además contraten los trabajos de conexión a la red pública más cercana. Aunado a esto deberán donar los materiales para poder obtener el servicio. Importante también mencionar que no es algo barato de hacer.

Debido a este cobro por parte del ICE y AyA, la persona que se quejó, dijo que eso lo que demuestra es que “ahora estamos privatizando la ineficiencia”. ¿Será esto realmente así? ¿Están estás empresas públicas efectivamente privatizando la ineficiencia? Veamos:

Me parece que en la queja hay un error muy grueso. Comenzemos por hacernos la siguiente pregunta ¿por qué antes el ICE o AyA hacían estos trabajos sin costo y ahora no?

Me explico: El tema no es lo que le pasa a sus amigos, lo cual es muy lamentable, si no más bien la razón para que esto suceda, es decir que el ICE y AyA cobren por los trabajos o pidan que lo hagan con alguna empresa privada. Dejenme decirles que el que esto pase esta bien, es lo correcto y que por ningún lado hay la tal “privatización de la ineficiencia”.

Hay varios razones que explican lo que está sucediendo y que tiene que ver con la pregunta que que planteaba anteriormente sobre porqué antes si y ahora no. Para comprender que está pasando, tenemos que explicar primero como funcionaban las empresas públicas como el ICE o AyA que brindan un servicio público antes del embate neoliberal y de la apertura que nos vino con el TLC.

Estas empresas (en general todas las que brindan un servicio público) tenían un carácter solidario, esto quiere que lograban el acceso universal al servicio con una tarifa al costo, no confundan este “al costo” con el que normalmente conocemos de venta “al costo” (sin ganancia) de las empresas privadas. Lo que significa esto es que en la tarifa se cubría solidariamente entre todos los abonados el costo de llevar a los lugares alejado del país o donde no era rentable (por ejemplo las personas del lote en Puerto Viejo de Limón). Había otras variables en la tarifa, pero que no son pertinentes al tema. Después de cubrir todas las variables, quedaba lo que había que cobrar “al costo”.

Esto se lograba por medio de subsidios en la tarifa, los que mas consumían (grandes empresas, hogares con alto consumo) pagaban un porcentaje extra en la tarifa y de esta forma había dinero para hacer las obras necesarias para cubrir los costos de llevar el servicio a lo largo y ancho del país.

Es así como, salvo situaciones muy especiales y puntuales, si alguien requería del servicio se le ponía sin costo, algunas veces inmediatamente, otras había que esperar un poco de acuerdo a la planificación que se tuviera. El caso del ICE todavía era mas especial pues los subsidios también eran cruzados (de telecomunicaciones a electricidad).

En el caso del ICE, la apertura en telecomunicaciones dio al traste con los subsidios cruzados, ya el sector telecomunicaciones no podía subsidiar al eléctrico. En el caso del AyA la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) con un cambio de política (neoliberal), rebalanceó todas las tarifas y ya los grandes consumidores y empresas dejaron de subsidiar a los de menor consumo, afectando también con esto el rubro de inversión.

Lo que sucedió es que a ambas instituciones las desnaturalizaron y pasaron de ser empresas públicas de carácter solidario a simples empresas mercantiles. Ya no cuentan con los recursos para hacer trabajos como el que necesitan esas personas en Puerto Viejo, a menos que los interesados lo paguen.

Pensémoslo un poco diferente para terminar de entender. Si hubiera en ese lugar una empresa privada que brinde esos servicios, esa empresa ¿haría esos trabajos de gratis? nuestra respuesta inmediata es: por supuesto que no. Entonces, ¿por qué le reclamamos al ICE que es una empresa comercial o a AyA (que para los efectos se ve también como tal) que cobren el trabajo? Tienen que hacerlo, ¿o queremos que pierdan plata?

Para bien o para mal, el país cambio, y una mayoría quiso ese cambio. Ahora asumamos las consecuencias de esto.

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2 comentarios

  1. La solidaridad aún existe. Sea privada o estatal, para eso existen los fondos creados para tal fin. Sólo basta recordar los millones que la SUTEL todavía no a girado por causa de problemas burocráticos. Por otro lado, la falta de planificación en este país hace que cualquiera construya donde le dé gana y luego demande servicios en una zona donde ni había planes para tenerelos. No hay que confundir la gordura con la hinchazón.

  2. mauricio castro

    cierto lo que dice Guillén plata para eso hay y el AyA tiene tarifa difrenciada por consumo, yo iria más al fondo en el ejemplo: podían contruir ahí??

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