¿Corro, me jalo, me espero, qué hago?

Suiza No.5
Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro.salazar@gmail.com

La guerra explotó ni muy lejos ni muy cerca de aquí, a unos 2.800 km.

Cuando se anunció el confinamiento por la covid y me avisaron, como buenos ticos, que fuera corriendo al súper, abrí la página de la CNE y cogí la lista de compras de emergencia y efectivamente me fui descuechado para el súper, la primera sorpresa es que no habían filas ni molote alguno…

Además de la gastada de plata a lo tonto, quedé arratonado y adolorido por varios días porque tuve que subir un montón de bolsas, ¡un montonón!, a un tercer piso sin ascensor y por supuesto quedé como el loco del barrio, porque ningún suizo hizo compras, NINGUNO, solo otros extranjeros como yo hicimos el papelón.

Todavía suenan en mis oídos las palabras de la cajera tranquilizándome: “ne t’inquiete pas, il ne manquera rien”. ¡Por supuesto no le creí! Me insistía en que no me preocupara, que nada iba a hacer falta. Y fue ciertísimo, ¡ni yuca de Costa Rica faltó!

Fue tanta la compra que hicimos en marzo 2020 que cuando regresamos a Costa Rica en agosto tuvimos que regalar papel higiénico, atunes, espaguetis, cloro, focos, sopas, baterías, candelas, fósforos y cosas que en nuestra lista de emergencias aparecían como prioritarias pero que no eran de utilidad para la covid y menos para Suiza.

“Castrosalazar: ¿no me diga que hizo la misma estupidez ahora con lo de Ucrania?”– Me preguntaron…

La verdad sea dicha: cuando iba a salir soplado para el súper, vi una noticia en la TVE que me frenó, decía que nada iba a faltar en Europa, y salía un corresponsal desde Ginebra mostrando gente caminando tranquila, cero filas en los súper y diciendo que el Gobierno Federal garantizaba los suministros, entonces me contuve. Esta vez sí creí.

Y eso que el 2 de febrero me llevé un susto de padre y señor mío cuando sonaron las alarmas por toda Suiza, pensando que la guerra había empezado, fue un escándalo aquello:

uhuhuh uhuhuh uhuhuh uhuhuh uhuhuh uhuhuh uhuhuh uhuhuh uhuhuh uhuhuh uhuhuh uhuhuh

de verdad que sonaban durísimo, en los primeros 10 segundos creí que era una alarma de robo, a los 20 segundos creí que era un accidente “jevi”, a los 40 me empecé a asustar, al minuto estaba convencido que era la guerra que Rusia había invadido, pero me acordé del ridículo que ya había hecho el domingo de pascua del 2020 cuando pretendí salir a buscar refugio a las 6 am –hacía un hijueputa frío— por el repique de las campanas de las iglesias anunciando la resurrección, que esta vez me dije: —mae tranquilizate, respirá, tranqui, nada pasa, aquí es Suiza— cuando me tranquilicé, googlié a ver qué pasaba y me di cuenta que era un ensayo, una puta prueba del sistema de alarmas federal…

¡Todo por no ver los noticiarios suizos!

No me hubiera asustado si hubiera sabido que todos los primeros miércoles de cada año prueban a la una de la tarde las alarmas…y me interrumpieron desde mis adentros…

“Castrosalazar: mejor sea honesto, la verdad no es que no ves noticiarios suizos, ¡la verdad es que no los entendés!”—me dijeron

—Sí, eso es verdad, por eso no los veo—contesté simplemente.

…..sigo con mi relato….esta vez, cuando empecé a sentir la amenaza de guerra y luego de convencerme que no tenía sentido jalar pa’llá ni correr pa’otro lado, lo primero que hice fue ubicar el refugio anti nuclear que nos toca, cada persona tiene asignado el suyo, ya que en Suiza son obligatorios desde 1960 según la ley de protección civil, y hay unos 51 mil públicos y unos 300 mil en los edificios y casas.

Suiza 5

“Castrosalazar: ¿de verdad lo ubicaste? ¿y pasaste tu listita de alergias alimentarias: que sin gluten, que sin lactosa, que sin ajo, que sin cebolla, que sin soya, que sin esto…y que sin lo otro…la interminable lista sin, sin y sin?”—me preguntaron burlonamente.

No contesté. Y ante la burla, me hice la misma justificación de siempre viéndome al espejo: “diay… algo malo tengo que tener, el Creador no puede haber hecho tanta perfección en una sola persona…”

El refugio sí lo ubiqué.

Pero me quedé pensando sobre la comida y mis alergias, y todavía lo sigo pensando que voy a tener que hablarle al administrador y concluí que la pregunta que le haría es qué se hace en casos como el mío, lo que temo es que me diga: “¿qué hacer, qué se hace? coja un vuelo y se va para Costa Rica guevón delicado…esto es un refugio de emergencia, no un restaurant…”

En las noticias, que es otro frente de guerra, pasan muchas imágenes de gente llorando, de gente huyendo de Ucrania y de gente protestando en “todo el mundo” –así dicen, pero la verdad es que son tomas de solo este lado del mundo…

“Castrosalazar: ¿y vos crees que esas medidas sean efectivas, cuáles son las tuyas?”—me preguntaron en modo “majadero”

—Las medidas más efectivas son las que promuevan paz y no a la guerra. En realidad sobre medidas específicas no sé, pero un día de estos, en un noticiero luego de pasar las imágenes de la guerra que causan tanto dolor, entrevistaron a un señor mayor, bastante mayor, que apenas se sostenía solito, como de unos 90 años que protestaba y le preguntaron algo parecido a tu pregunta… qué medidas eran efectivas y cuáles iba a tomar él y luego de pensarlo un ratito dijo: ”….voy a dejar de tomar vodka ruso…—y luego de una pausa continuo— voy a tomar vodka sueco…”—

Mientras tanto seguiré viendo las noticias y sin duda en el momento que oiga un triquitraque más o menos cerca o vea pasar un cachiflín corremos pa’llá o a lo mejor quiebro el chancho y compro acciones de alguna de estas compañías BAE System, Locheed Martin, Raytheon Tecnnologies, Northrop Grumman…que son las que de verdad ganarán la guerra…

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