Anecdotario Nacional

Anecdotario Nacional

EL CABALLERO don Adolfo Blen, que en sus mocedades tuvo que ver con el arte nacional, organizando compañías de zarzuela y opereta en asocio del Maestro Cuevas y de don Jenaro Castro Méndez, se encontraba sentado en una de las bancas del Parque de Morazán, descansando de las fatigas de su trabajo.

Minutos después llegó su gran amigo, el gran tenor costarricense Mélico Salazar, que durante muchos años paseó el nombre de la patria por los más grandes teatros del mundo, y se sentó a su lado.

Mélico, por decir algo, le preguntó al señor Blen:

—“¿Tiene usted hijos, don Adolfo?”.

—“Si señor, tengo uno”,

— “¿Acaso fuma?; ¿le gusta el licor?; ¿es amigo de trasnochar?”.

Y el eterno Secretario de la Biblioteca Nacional hasta su sentido fallecimiento, más que sorprendido, le responde un poco molesto:

—“¡NO, mi amigo!…

Caramba, dice el tenor Salazar. Ese muchacho es una verdadera alhaja. ¿Qué edad tiene?”.

Y don Adolfo, socarronamente le responde:

—»¡Seis meses, nada más!…

Tomado del Anecdotario Nacional de Carlos Fernández Mora. Dibujos de Noé Solano. Usado con autorización.

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