El Maestro don Omar Dengo, que era el Director de la Escuela, le manifestó que al hacer uso de dicha tribuna debía admitir la opinión de profesores y alumnos. El conferenciante habló en la Sala Magna y tuvo el buen cuidado de no referirse al régimen del General Gómez. Se concretó a exaltar la figura siempre gloriosa del Libertador Bolívar. Terminada la conferencia, don Ornar Dengo lo invitó a un café en el comedor de la Escuela. Entablaron conversación, y el Apóstol le preguntó:
—“Dígame señor: en Venezuela hay libertad de prensa?; ¿existen presos políticos?; ¿hay una «muy buena carretera entre Caracas y La Guaira?; ¿tiene el General Gómez una hermosa cría de caballos peruanos?”.
El intelectual venezolano aprovechó la oportunidad y dijo:
—“En mi tierra era necesario suprimir la libertad de prensa; tener en las cárceles a presos políticos para que el General pudiera realizar su grandiosa obra de adelanto material, y los caballos son para él su más grande deleite”.
Omar Dengo, inclinando la cabeza y rizándose la punta del pequeño bigote, le contestó:
“¿Entonces, por esas carreteras sólo trotan los caballos del General?”.
Tomado del Anecdotario Nacional de Carlos Fernández Mora. Dibujos de Noé Solano. Usado con autorización.