Al punto, el señor Diputado Urbina interrumpe al debutante, y con voz didáctica de veterano, dijo:
—“El señor Saborío Montenegro rompe en esta Cámara, con su calificativo, la ética tradicional parlamentaria, pero se explica ya que, no teniendo la experiencia propia, por ser un diputado “novato”, me califica de “lobo” “grifo”. Esto es una injuria infamante que no estoy en condición de soportarla. Sepa el señor Saborío Montenegro que a mí nadie me puede decir impunemente lobo y mucho menos grifo.
A la altura del debate, ya le habían halado el saco al Diputado señor Urbina y le explicaban el significado castizo del término logogrifo.
Al final todos sonrieron y el caso terminó entre apretones de manos.
Tomado del Anecdotario Nacional de Carlos Fernández Mora. Dibujos de Noé Solano. Usado con autorización.