—“Mamacita me caso”.
La madre muy serena, lo felicita y le pide que espere el día siguiente para hacerle unas cuántas reflexiones. Doña Mercedes llamó a su hijo y le dice:
—“Maurito, escribe la palabra «leña».
Don Mauro termina su trabajo y lo entrega a su señora madre.
Doña Mercedes al día siguiente vuelve a darle nuevas cuartillas de papel diciéndole:
—“Ahora escribe las palabras “arroz” y «frijoles» hasta llenar las hojas de papel”.
Don Mauro, obediente hace su trabajo y lo entrega a su mamá.
Al tercer día doña Mercedes vuelve a su hijo y le dice:
—“Ahora hijo mío, escribe las palabras «papas», «maíz” y «café”.
Terminada su tarea la entrega, pero muy intrigado le pregunta a su señora madre:
—»Dime mamacita: ¿Qué significa todo esto?».
Doña Mercedes, sonriente le responde a su hijo con voz suave y dulce:
—“Pues todo esto es lo que tienes que comprar para el resto de tu vida y para la de tu esposa”.
Pasaron los días. Aquél jovencito inexperto, que años más tarde sería orgullo y gloria para Costa Rica y Gran Benemérito de la Patria, llega en busca de su madre y de modo definitivo, le dice:
—“Mamacita, ¡ya no me caso!”…
Tomado del Anecdotario Nacional de Carlos Fernández Mora. Dibujos de Noé Solano. Usado con autorización.