Cierta vez, don Emilio se presentó a cobrar la cuenta de la luz de la Gran Logia Masónica de Costa Rica. El Conserje le advirtió que debía volver porque no estaba el Gran Secretario para la extensión del cheque respectivo. Volvió nuevamente don Emilio y el Conserje le dijo que ya el cheque estaba listo pero faltaba la firma del Gran Tesorero y que por lo tanto debía volver otro día.
Pasado otro tiempo, el señor Sáenz Esquivel se presentó de nuevo, y fue entonces cuando Mr. George F. Bowden que en esa época dirigía la Gran Logia, en su condición de Gran Maestro, le entregó a don Emilio Sáenz el cheque con las excusas del caso, diciéndole:
—“Va usted a perdonar el atraso, don Emilio, pero todo ha sido cuestión de trámite”.
Y don Emilio, mientras señalaba hacia atrás, le respondió a Mr. Bowden:
—“Pues me alegro, porque como usted ve, ya venía por allí la Gran Escalera con el Gran Alicate, para resolver el caso”.
Tomado del Anecdotario Nacional de Carlos Fernández Mora. Dibujos de Noé Solano. Usado con autorización.