Anecdotario Costarricense

Anecdotario Costarricense

UN IMPOSIBLE

CUANDO en la Administración de don Pepe Figueres se dispuso ADELANTAR los relojes, o más bien adaptar la hora, TODO MUNDO cumpliendo con lo dispuesto se dedicó a madrugar, y venían las quejas: Que yo nunca desayuno tan temprano, comentaba cierto empleado público. Y yo a la hora de almuerzo no tengo hambre, porque en realidad es demasiado temprano, decía otro. Por todas las calles, apenas aclarando, iban y venían las gentes temblando de frío para llegar temprano a sus oficinas. El redactor de un periódico le preguntó a don Adán qué le parecía la medida, a lo que comentó el Lic. Acosta:

Pues hay algo que la disposición no podrá variar nunca.

-¿Y eso qué, don Adán?

-PUES NUNCA PODRAN LOGRAR QUE LOS GALLOS CANTEN MAS TEMPRANO A LAS CINCO DE LA MAÑANA.

Tomado del Anecdotario del Lic. Adán Acosta V.

Revise también

Anticitera

Misterios sin resolver

El Mecanismo de Anticitera La primera computadora de la historia En 1901, unos buceadores que …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *