No obstante pertenecer al mismo partido, en cierta oportunidad el segundo mantenía una tesis distinta a la del primero.
Estando en el uso de la palabra el veterano señor Quirós, el diputado Garro le pide una interrupción para aclararle un concepto que a su juicio mantenía equivocado dicho señor. Este, diestro en las lides parlamentarias, no quería conceder la palabra al diputado Garro, no obstante su marcada insistencia. Al contrario, soltó una frase que las barras celebraron con risotadas, porque dejaba a don Joaquín sin oportunidad de seguir pidiendo la interrupción.
Dijo el diputado Quirós:
—»A mí me pasa lo de ciertas parejas de bailarines, que cuando los interrumpen, pierden el ritmo» …
Continuó hablando unos minutos más. Satisfecho con su salida, cometió el error de dejar hablar a su compañero Garro, quien muy contento y dirigiéndose a sus compañeros de Cámara, les dijo:
«No sé por qué el diputado Quirós no me permitía la interrupción; ¡si yo no le iba a pedir que bailara conmigo! …
(Y siguió en el uso de la palabra una vez que las risas de las barras terminaron).
Tomado del Anecdotario Nacional de Carlos Fernández Mora. Usado con autorización.