Y el señor Nolasco le responde:
—»A medir terrenos y como va a llover mucho, no quiero mojarme».
La viejita le replica:
—»¡Qué va! Hoy hará una tarde preciosa, don Pedrito». Efectivamente no llovió ese día.
En otra oportunidad don Pedro pasó vestido con traje de verano y sombrero de paja.
Doña Rosario, al verlo, le pregunta: —»¿Por qué hoy tan de verano?».
Y el ingeniero Nolasco le responde: —»Porque hoy hará una tarde bonita».
Y se oye la voz de la viejita contestando: —»Hoy lloverá mucho, don Pedrito».
Intrigado el astrónomo de los vaticinios de doña Rosario, llegó a su negocito y le dice:
—»Dígame: ¿de qué se vale usted para pronosticar los malos y los buenos tiempos?».
Y la respuesta de aquella buena señora, no se hizo esperar:
—»Pues porque aquí tengo pegado en la pared el almanaque del viejo loco de don Pedro Nolasco Gutiérrez, QUE CUANDO DICE QUE HARA BUEN TIEMPO, YO DIGO LO CONTRARIO».
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