La última página del Cuaderno de Vida

Gustavo Elizando
Gustavo Elizondo Fallas

Escrito por Carlos Manuel Elizondo Fallas

Normalmente, cuando en la familia celebramos algún acontecimiento importante, la persona que siempre hablaba y hacía la motivación de la actividad era mi hermano Gustavo, quien, con fisga y gracia, se refería al porqué de la celebración.

Hoy tendré que hacerlo yo, sin pretender alcanzar el nivel que Gustavo lograba en sus intervenciones.

En marzo se cumplirán siete años que Gustavo empezó a escribir una columna en el medio digital de opinión Cambio Político, a la que nombró “Cuaderno de Vida”, en referencia al cuaderno más importante, más cuidado y mejor llevado que teníamos en pasados tiempos escolares.

Como bien lo indicaba Gustavo en su primera columna, “Cuando la maestra nos decía -mañana tienen que traer el cuaderno de vida-, sabíamos que teníamos que escribir en él algo especial.”

Y hoy tenemos algo especial que escribir: “la última página”.

En aquellos Cuadernos de Vida de nuestra escuela, infancia venturosa y ya lejana, aparte de ser muy prolijos con la escritura, el aseo y el orden, normalmente los ilustrábamos con hermosos “cromos” alusivos al tema del cual se escribía o bien dibujábamos lo mejor que éramos capaces sobre el mismo. En mi caso, recuerdo que varias veces le pedí a mi tía Elvira, a quien Dios le había dado el don de dibujar bonito, que me hiciera algún dibujo correctamente coloreado en mi cuaderno, principalmente para “Mayo florido, mes de los lirios y de la Virgen María” o para el Día del Árbol (que tiendes hacia las nubes…).

Ya Gustavo escribió en su Cuaderno de Vida, no solo sus sustanciosas, concienzudas y documentadas columnas, sino escribió excelentes páginas con su propia historia de servicio, honestidad y amor a las comunidades de la zona y de ejemplo como esposo, padre, hijo, hermano y ciudadano de esta Patria, hoy tan avasallada. Los cromos y primorosas ilustraciones han sido puestas por la cantidad de gestos de amor, reconocimientos y muestras de pesadumbre por su partida, que han manifestado organizaciones, empresas, instituciones y personas particulares.

Hoy se escribe la última página del Cuaderno de Vida, con los mejores pensamientos sobre la vida de Gustavo, con la firme convicción de que está recibiendo el reconocimiento de su labor en este mundo, en la Patria Celestial. Y con el orgullo de toda su familia de haberlo disfrutado en vida y apoyarlo, mostrándole su amor, en sus últimos días.

Gustavo puede decir lo que el apóstol San Pablo le escribió a Timoteo al verse al final de su camino: “He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he guardado lo que depositaron en mis manos.”

¡Descanse en paz mi inolvidable hermano!

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