La usura con corbata
(Basado en el análisis de Welmer Ramos)
🏛️ Una memoria borrada por el consumo
No es casualidad que hoy más de un tercio del crédito se concentre en el consumo, desplazando a la producción y la vivienda. Hemos olvidado las lecciones de 1948, cuando la nacionalización bancaria buscó frenar precisamente esa voracidad que drenaba la riqueza nacional. Hoy, la desregulación nos ha devuelto a una burbuja donde lo que se infla no es el bienestar, sino la deuda crónica. Cuando el negocio financiero se aleja del desarrollo para centrarse en extraer intereses de la calamidad, estamos ante un fracaso moral que hipoteca el futuro de la República.
💸 ¿Inclusión o exclusión planificada?
Resulta que el negocio ya no es prestar para que la gente progrese, sino prestar sabiendo que no van a poder pagar. Cuando una entidad financiera diseña un negocio contando con que 30 de cada 100 deudores terminarán en cobro judicial, no está haciendo «banca», está administrando la ruina. Es una perversión técnica: el buen pagador termina subsidiando la irresponsabilidad del prestamista que decidió colocar crédito en el fango sabiendo que habría un incumplimiento masivo.
⚖️ La diferencia es el método, no el despojo
El «gota a gota» ilegal te amenaza con violencia; el «gota a gota» legal te quita la casa con un embargo respaldado por un juez. Al final, el resultado para la familia costarricense es el mismo: el despojo. Mientras en países como Japón o España tasas del 22% ya se consideran el límite de la razón, aquí algunos suspiran por volver a los tiempos del 90%. El verdadero debate no es cómo legalizar el abuso, sino cómo impedir que el sistema financiero se convierta en una procesadora de pobreza.
💥 ¡Aguijonazo!
No se engañen: cuando el riesgo se socializa y la ganancia se privatiza, lo que se infla no es la economía, es la impunidad. Cerrarle el paso a la usura con corbata no es populismo, es defensa propia de la decencia pública.
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