“Modernización eléctrica”

¿Qué fue lo que Laura Fernández NO dijo pero es su deber decirlo?

Luis Paulino Vargas Solís

Luis Paulino Vargas

Es uno de los temas recurrentes en las disertaciones públicas de Laura Fernández: la “modernización eléctrica”. Pero es de privatización de lo que corresponde hablar. Ellas no lo dice, pero es lo que corresponde decir.

Pero no es lo único que NO dice. Veamos.

Fernández lo que hace es darle “continuismo” a lo que las cámaras empresariales vienen diciendo desde hace años: que las tarifas eléctricas en Costa Rica son altas, y que, entonces, la “modernización” –o sea, la privatización– es necesaria para lograr que disminuyan.

¿Es eso cierto? Los empresarios han sido mezquinos a la hora de dar datos que respalden sus afirmaciones. He aquí otro asunto en el que la presidenta les da “continuismo” a sus amigos empresarios: ella tampoco ofrece datos.

Esta es otra cosa que ella NO dice.

Intentaré suplir esa falencia y, con ese fin, voy a remitirme a la plataforma GlobalPetrolPrices.com, la cual sistematiza y publica información sobre los precios de los combustibles y la electricidad, para más de 150 países.

Entre muchos otros datos, la plataforma ofrece un cuadro que presenta el precio promedio de la electricidad, para los años 2023-2025, por kilovatio-hora (kWh), diferenciando entre la tarifa residencial (hogares) y la tarifa para las empresas.

Podríamos hacer comparaciones diversas: comparar con el promedio mundial, con los datos para países ricos o países más pobres o para agrupaciones específicas de países. O bien, podríamos comparar con América Latina o con Centroamérica.

Cualquiera sea el referente al que apelemos, dos conclusiones sobresalen claramente:

  1. La tarifa eléctrica residencial (la que pagan los hogares) es relativamente barata.
  2. La que pagan las empresas es relativamente cara.

Ilustrémoslo adicionalmente, comparando con nuestro entorno más cercano: Centroamérica, incluyendo Belice y Panamá.
Observamos lo siguiente:

  1. Costa Rica tiene la tarifa residencial más baja de los siete países del istmo: $0,170. La más alta la tiene Guatemala ($0,294), seguido de El Salvador ($0,251) y Honduras ($0,236).
  2. Costa Rica tiene la segunda tarifa empresarial más alta del área: $0,230. Honduras tiene la tarifa empresarial más elevada: $0,234. Belice es el que tiene la más baja: $0,173.

¿Qué observaciones generales podemos formular entonces?

  1. En general, es falso que la electricidad en Costa Rica sea cara. De hecho, nuestra tarifa residencial es inferior, por ejemplo, a la del promedio de la OCDE, inferior al promedio, no solo de Centroamérica, sino el de toda América Latina, como también está por debajo del promedio de la Unión Europea.
  2. En Costa Rica hemos tomado la decisión de proteger el consumo de los hogares, lo que ha implicado, necesariamente, una tarifa relativamente más alta para las empresas.

¿Qué es, entonces, lo que se pretende con la privatización de la electricidad que promueven Laura Fernández y las cámaras empresariales?

Básicamente una cosa: provocar un “rebalanceo tarifario” que implicará, inevitablemente, aumentar las tarifas para los hogares, a fin de disminuir las tarifas empresariales.

Laura Fernández TAMPOCO dice esto. Pero esa es la verdad y debe decirse.

Economista jubilado

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