¡Aspirantes a tiranos y berrinches de ganador!
¡Vaya, vaya! El avispero de Cuesta de Moras está que arde y el humo llega hasta Zapote. Entre el regreso de Sofía Guillén de su licencia y el látigo de José María Villalta, al «eterno jefe» y a su bancada les ha caído un chaparrón de realidad. Dicen que el poder marea, pero a los que ganaron parece que los dejó con una indigestión de soberbia. ¡Aquí les traigo los picotazos, porque hoy el veneno viene con sello del Frente Amplio!
🧱 Una pared llamada Frente Amplio
Villalta se quita el sombrero y saca el pecho: dice que le llena de orgullo que en el Gobierno tengan claro que para «chanchullos» no cuentan con ellos. Mientras el aspirante a Ministro de la Presidencia sueña con magistrados a la medida y con manosear la Constitución, se topó con una fracción que no se vende. ¡Qué feo debe sentirse querer comprar el mercado y darse cuenta de que la mercadería tiene principios! En Zapote ya saben que para recortar derechos, van a tener que saltar una muralla china de color amarillo.
📉 ¿Ministro o dinamitero de puentes?
Pero lo más sabroso es el diagnóstico sobre el futuro estilo de Chaves en el Ministerio de la Presidencia: ¡un manual de cómo quebrar un gobierno antes de que empiece! Ningunear a los pequeños, hostigar a los grandes y clasificar a los diputados entre «buenos» (los que dicen «sí, señor») y «malos» (los que piensan por sí mismos). Eso no es profesionalismo, es una rabieta de patio de recreo. ¿Doña Laura querrá de verdad empezar su gestión dinamitando los puentes antes de cruzarlos? Porque si esa fue la entrevista de trabajo de Chaves, ¡en cualquier empresa seria ni para barrer lo vuelven a llamar!
🤬 El delirio de la monarquía y el papelón oficialista
Y para rematar, Sofía Guillén regresó al plenario y se topó con un hospital psiquiátrico. Es un espectáculo bochornoso ver a los «vencedores» —Pilar y sus muchachos— gritando fuera de micrófono, saltando en las curules y perdiendo el control. Se creyeron su propia mentira: que eran el 70% y que el resto iba a desaparecer. Se creyeron el «El Estado soy yo» y ahora que ven que la democracia sigue viva, les ha dado un berrinche de proporciones épicas. ¿Por qué tanto enojo, Pilar? ¿Será que la hegemonía total se les escapó de las manos?
🦂 Picotazo al cierre: El espejo de la realidad
Tomen nota de este veneno: la ira es el refugio de quien sabe que su poder tiene límites. Chaves y sus «reclutas» podrán gritar lo que quieran, pero el eco de sus gritos solo confirma que la soberbia es el peor enemigo de la victoria. Un Ministerio de la Presidencia está para tejer, no para prenderle fuego a la casa antes de entregar las llaves. ¡A ver si se toman un té de tilo, que la legislatura apenas empieza y ya tienen la presión por las nubes!
¡Mañana volvemos con más veneno del bueno!
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