“Socialdemocracia, ciudadanía y renovación: una reflexión necesaria para el PLN”
Roxana Pereira Villalobos
Lo que expongo en esta retrospectiva tiene como objetivo manifestar la profunda preocupación que siento y que he sentido desde las elecciones presidenciales en las que resultó electo el actual presidente de Costa Rica por el rumbo que ha tomado el país. Desde mi perspectiva, debió haber sido otro el resultado, pero así somos los seres humanos. Hoy, además, enfrentamos una presidenta que representa la continuidad de ese proyecto político.
Rodrigo Chaves apareció prácticamente de la nada para convertirse en el presidente número 49 de la historia de Costa Rica, y con ello se inició, en el año 2022, un camino especialmente delicado para nuestro país.
1. Falta de respuesta política y pedagógica (2022–2025)
Desde el triunfo de Chaves en 2022, durante el período 2022–2025, como sociedad hemos observado casi sin reaccionar. ¿Por qué afirmo esto? Porque, ante la retórica utilizada por este presidente desde el primer día, debió haberse iniciado un trabajo articulado a nivel nacional por parte de los diferentes partidos políticos.
Ese trabajo no debía limitarse a la confrontación política, sino orientarse a concientizar y educar a la población sobre lo que realmente se estaba ejecutando, las consecuencias de muchas de sus actuaciones y el valor de las acciones desarrolladas durante más de 70 años en favor del desarrollo del país. La democracia no se sostiene únicamente desde el poder institucional; se fortalece cuando la ciudadanía comprende, dialoga y reflexiona colectivamente sobre su historia, sus decisiones y su futuro.
Asimismo, era indispensable reconocer errores cometidos y plantear soluciones claras que permitieran a la ciudadanía formarse un criterio propio, en lugar de quedarse únicamente con el mensaje repetido constantemente de que “todo está mal”.
Se llegó incluso a hablar de una supuesta dictadura durante 70 años. ¿Conocen realmente todos los costarricenses el significado del término dictadura en su sentido amplio? ¿Conocen la obra construida durante esas décadas y los beneficios que brindó a la ciudadanía y al país? Nunca debemos dar por sentado que todas las personas conocen y comprenden estos temas. Una democracia sin comprensión se vuelve frágil y vulnerable a discursos simplistas y populistas.
2. Ausencia de autocrítica y propuestas claras
No se trabajó, desde cada partido político, en explicar con claridad qué es lo que no está funcionando y por qué son necesarias mejoras puntuales frente a los grandes males del país. Estos problemas no son únicamente producto de los gobiernos de turno y de las administraciones pasadas, sino también responsabilidad de cada uno de nosotros como ciudadanos., se han perdido los valores.
La corrupción, el mal funcionamiento institucional, los abusos y el trabajo mediocre no pertenecen a un partido político específico; son responsabilidad de personas que, desde sus puestos, no cumplen con eficiencia, dedicación, honestidad y rectitud. Cuando la ciudadanía normaliza estas prácticas o guarda silencio frente a ellas, la democracia se vacía de contenido y se reduce a una estructura formal sin vida real.
3. Desvinculación ciudadana
Es culpa de cada uno de los costarricenses que no nos involucramos en los problemas de nuestras comunidades y esperamos que otros o los gobiernos locales los resuelvan. La democracia no es un acto ocasional que se ejerce cada cuatro años; es una práctica cotidiana que se construye en los espacios comunitarios, laborales, educativos y sociales y en nuestros hogares.
También es responsabilidad nuestra cuando, por miedo a no obtener lo que necesitamos, callamos ante procedimientos incorrectos dentro de las instituciones. La pasividad ciudadana no solo debilita la democracia, sino que abre espacio a estilos de gobierno autoritarios y corruptos que se aprovechan de esa ausencia de participación.
4. Débil formación de nuevos liderazgos
Existe responsabilidad en quienes han asumido liderazgos comunitarios o han participado activamente en distintos espacios, pero no han promovido la ampliación de esos espacios ni la incorporación de nuevas personas que puedan aportar y enriquecer el proceso.
El liderazgo democrático no surge de manera espontánea; se construye mediante espacios de participación real, aprendizaje colectivo y debate abierto. Cuando no se invierte en la formación de nuevos liderazgos desde la experiencia comunitaria, se debilita no solo a los partidos políticos, sino a la democracia misma.
Pareciera no existir un interés real en formar, convocar e insistir para motivar a la población y construir el semillero de líderes que tanto necesitan nuestras comunidades y el país. Este proceso le generó a don Álvaro un desgaste considerable, y esto debe cambiar, porque si seguimos haciendo lo mismo, no podemos esperar resultados distintos.
5. Errores estratégicos en la comunicación política
A nivel nacional, terminamos haciéndole la campaña al partido oficialista, utilizando la imagen del presidente y de su candidata en aproximadamente un 80 % de nuestras publicaciones, repitiendo sus mensajes y discursos. Esta estrategia cambió, pero se hizo demasiado tarde. El error se arrastró desde 2022.
La política no puede reducirse a reaccionar ante el discurso del adversario; debe construirse desde propuestas propias, desde el diálogo y desde una conexión real con las experiencias y preocupaciones de la ciudadanía.
6. Falta de trabajo territorial y formativo
Lejos de impulsar campañas de alfabetización política, foros, conversatorios, charlas y talleres en las comunidades a nivel nacional, gran parte de la acción política quedó reducida a las redes sociales. Allí, día a día, miles de troles respondían y atacaban sin respeto ni conocimiento, y ese fue el contenido que la mayoría de los costarricenses consumió desde que se levantaba hasta que se acostaba.
Reducir la vida democrática a la confrontación digital empobrece profundamente la política. La democracia necesita espacios de encuentro, diálogo cara a cara y construcción colectiva desde las realidades locales. Sin estos espacios, la política pierde su dimensión humana y comunitaria.
7. Desaprovechamiento de información clave
El Estado de la Nación brindó investigaciones e información valiosísima sobre la situación real de Costa Rica. Sin embargo, ningún partido político ni el PLN se preocupó por organizar foros que trasladaran esta información tanto a la población como a sus equipos de liderazgo en las comunidades.
Una ciudadanía informada es condición indispensable para una democracia viva. Sin procesos que acerquen el conocimiento a la gente, la información queda encerrada en documentos y no se traduce en participación ni en decisiones conscientes.
8. Reflexión para la reconstrucción partidaria
Podría continuar enumerando más elementos, y la lista sería cada vez más extensa. Quiero dejar claro que lo anterior no pretende ser una crítica destructiva, sino una invitación a reflexionar y a plantear soluciones que permitan fortalecer las bases de una nueva Liberación Nacional.
Nada de esto será posible sin un proceso sostenido de formación y educación sobre los grandes problemas nacionales, sobre cómo cada persona puede contribuir y sobre la responsabilidad colectiva de participar, incluso desde los espacios más pequeños. La democracia no se hereda ni se garantiza por decreto; debe renovarse constantemente a través de la educación y la participación activa de la ciudadanía.
Existen temas fundamentales que deben abordarse: liderazgo positivo, participación ciudadana, política y políticas públicas, problemáticas comunitarias y sus posibles soluciones, transparencia y rendición de cuentas.
También es indispensable analizar, con sentido constructivo, la situación de los gobiernos locales: qué está ocurriendo, cómo los percibe la ciudadanía, cuáles son sus debilidades y cuáles sus fortalezas. Estas reflexiones, adaptadas a los distintos grupos etarios, deben traducirse en acciones concretas.
A nivel nacional, debe abrirse un debate serio sobre qué es la socialdemocracia y si esta sigue siendo vigente en el siglo XXI tal y como se practica actualmente dentro del partido. ¿Está el PLN alineado hoy con todos sus principios? ¿Cuál ha sido su evolución y su impacto real?
Asimismo, debe analizarse la estructura organizativa del partido: los procesos de convención interna, altamente desgastantes; los procesos distritales, que no garantizan necesariamente las mejores representaciones para el Poder Legislativo; y los procesos de selección de alcaldías, donde la baja participación en las diferentes comunidades evidencia una desconexión profunda.
Todo lo anterior debe ser evaluado con seriedad. El país y la motivación que logró el PLN bajo el liderazgo de don Álvaro no pueden perderse. La democracia no es una herencia que se recibe ni una estructura que se sostiene por sí sola, la sostenemos todos. Es una forma de vida que se construye y se cuida todos los días, en la manera en que participamos, dialogamos y asumimos responsabilidades en nuestros espacios más cercanos. Si renunciamos a esa tarea cotidiana, la democracia se vacía, aunque las instituciones sigan en pie. El desafío que enfrentamos no es solo político o partidario: es profundamente ciudadano, educativo y ético.
Y ese desafío empieza hoy. “El silencio también gobierna”. Hannah Arendt
Con mi aprecio y reconocimiento a don Álvaro Ramos y todas y cada una de las personas por el trabajo realizado.
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