Emplazamiento de la prueba Trinity │ Nuevo México, Estados Unidos
El amanecer de un sol artificial
Lo que hoy queda es un silencio sepulcral y una ligera depresión en el suelo. El calor de la detonación fue tan intenso que fundió la arena del desierto, creando un mineral nuevo, vítreo y radioactivo de color verde pálido: la trinitita. Aunque el ejército retiró la mayor parte del material, aún se pueden encontrar pequeños fragmentos que brillan bajo el sol como recordatorios de un fuego que alcanzó los millones de grados.
Visitar Trinity —abierto al público solo dos días al año— es un ejercicio de reflexión sobre el poder y la responsabilidad. El cráter original ha sido rellenado, pero la atmósfera de «lugar sagrado y terrible» permanece intacta. Es el destino oscuro definitivo porque representa el momento en que nuestra capacidad técnica superó, quizás irremediablemente, nuestra sabiduría política. En Trinity, el espejo se rompió y lo que vimos al otro lado fue la posibilidad real de nuestra propia extinción.
Basado en el libro “Atlas de los destinos oscuros”
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