El asesor de Trump presentó en Davos el plan que propone inversión privada y gobernanza tecnocrática en la Franja

En el contexto del foro de Davos, Donald Trump ofreció una ceremonia para la firma de la Junta de Paz, una iniciativa que comenzó como un grupo de seguimiento del alto al fuego en Gaza, pero que fue maximizado por el mandatario estadounidense hasta convertirse en un consejo internacional en el que varios países participen para poder intervenir en conflictos globales.
Si bien la cuestión Gaza fue relegada en un principio para ampliar la órbita de la Junta a todo el mundo, durante la firma, Jared Kushner, asesor y yerno del presidente Trump, presentó un plan integral de reconstrucción para Gaza. A poco más de cien días de la liberación de rehenes y un alto al fuego que no ha sido del todo respetado por Israel, Kushner describió el contexto como una oportunidad única para establecer una paz duradera. Según sus palabras, el desafío no radica solo en reconstruir infraestructura, sino en transformar conductas y crear condiciones sostenibles para el desarrollo humano y económico.
«La paz es un asunto diferente a un negocio porque se trata de cambiar la mentalidad… necesitábamos pensar en qué hacer a continuación. ¿Cómo cambiamos los hábitos? ¿Cómo cambiamos los comportamientos?», señaló Kushner.
«El 85% del PIB de Gaza ha provenido de ayuda durante años. Eso no es sostenible. No da dignidad ni esperanza», declaró el marido de Ivanka Trump. Por ello, el proyecto busca reemplazar la dependencia por una economía basada en principios de libre mercado, replicando, según señaló, prácticas que Trump promovió en Estados Unidos.
El plan para una «Nueva Gaza» incluye la creación de una zona planificada con infraestructura industrial, viviendas y servicios básicos, orientado a garantizar «empleo pleno y oportunidades para todos». Se contempla que las obras principales puedan completarse en un plazo de dos a tres años, comenzando con la remoción de escombros y construcción de viviendas para trabajadores.
Uno de los elementos centrales de la propuesta es la gobernanza tecnocrática. Kushner agradeció a socios árabes por colaborar en la conformación de un comité «apolítico y técnico», responsable de liderar la nueva administración civil. Según sus palabras, esta instancia trabajará bajo principios de transparencia, paz, justicia y servicios esenciales como salud, agua y educación.
No obstante, el avance del proyecto está supeditado a la desmilitarización de Hamas. «No tenemos un Plan B. Firmamos un acuerdo y estamos comprometidos a hacerlo funcionar», afirmó. Añadió que sin desarme no será posible atraer inversión ni garantizar seguridad, condición indispensable para iniciar la reconstrucción.
El plan contempla también una conferencia internacional en Washington, donde se anunciarán aportaciones del sector privado. Kushner hizo un llamado a empresarios a invertir, pese al riesgo, y a confiar en la viabilidad del proyecto. «Necesitamos que vengan, que tengan fe, que inviertan en las personas», expresó.
En sus palabras finales, instó a la calma entre actores regionales y llamó a centrar los esfuerzos en «las historias positivas y en quienes están construyendo». Recalcó que la paz solo será posible si se trabaja de forma conjunta y constante. «Si creemos que la paz es posible, entonces realmente puede ser posible».
Trump lanza la Junta de Paz en Davos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó en Davos, Suiza, la fundación de la Junta de Paz, un nuevo organismo internacional que promete intervenir en conflictos globales como Gaza, Irán, Ucrania y Venezuela. El anuncio se realizó en el contexto del Foro Económico Mundial y contó con el respaldo de alrededor de 20 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los de Argentina, Paraguay, Indonesia, Azerbaiyán y Hungría.“Esta Junta tiene la posibilidad de ser uno de los cuerpos más trascendentales jamás creados, y es un enorme honor para mí servir como su presidente”, afirmó el presidente.
Durante la ceremonia, Trump firmó la carta fundacional del organismo acompañado por líderes internacionales y miembros de su equipo, incluidos el secretario de Estado Marco Rubio, el yerno del presidente Jared Kushner, y el ex primer ministro británico Tony Blair.
Trump defendió el alcance global de la iniciativa afirmando que “el mundo es una región” y destacó que “la combinación de la Junta de Paz con el tipo de personas que tenemos aquí, junto con las Naciones Unidas, puede ser algo muy único para el mundo”.
La Junta fue concebida inicialmente para supervisar la reconstrucción de Gaza tras el conflicto entre Hamás e Israel. No obstante, Trump declaró que sus funciones podrían ampliarse más allá del enclave palestino. «Una vez que esta junta esté completamente formada, podremos hacer prácticamente lo que queramos. Y lo haremos en conjunto con las Naciones Unidas», afirmó. A su vez, el secretario de Estado, Marco Rubio, indicó que el organismo podría «servir como ejemplo de lo que es posible en otras partes del mundo».
Pese a las declaraciones sobre cooperación con Naciones Unidas, la posible superposición de funciones ha generado inquietud entre gobiernos europeos. Francia, Suecia, Noruega, Dinamarca y Reino Unido han declinado la invitación de unirse a la Junta, al considerar que podría desplazar el papel tradicional de la ONU en la diplomacia global. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, declaró el 20 de enero que su país no respaldará «la creación de una organización que rivalice con Naciones Unidas», aunque apoye el plan de cese al fuego en Gaza. Por su parte, el secretario noruego de Asuntos Exteriores, Andreas Motzfeldt, afirmó que «no podemos participar en una estructura que desafía el papel de la ONU y el derecho internacional».
Asimismo, muchos países han cuestionado la cuota de mil millones de dólares para ser parte de la Junta. Aun así, muchos países que serán parte aseguraron que no pagarán esa suma.
Entre los invitados para integrarse a la Junta figuran líderes como Vladimir Putin, Volodimir Zelenski, Benjamin Netanyahu y el papa León XIV. Hasta el momento, ningún otro miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU ha confirmado su participación. A pesar de ello, potencias regionales como Turquía, Egipto, Arabia Saudita, Qatar e Indonesia han manifestado su adhesión.
Algunos de los países que ya forman parte del organismo han sido objeto de cuestionamientos debido a su historial político o su participación en conflictos activos. La posible inclusión de Rusia, responsable de la invasión a Ucrania desde 2022, y de Israel, cuyos ataques en Gaza persisten pese al alto el fuego del 10 de octubre de 2025, ha generado críticas por parte de analistas y medios internacionales.
Trump ha defendido la Junta como una alternativa eficaz en contextos donde considera que la ONU ha fallado. «Las Naciones Unidas tienen un potencial enorme, y creo que la combinación de la Junta de la Paz con el tipo de personas que tenemos aquí (…) podría ser algo muy, muy singular para el mundo», declaró durante el acto de lanzamiento. Aun así, reiteró que desde su regreso a la Casa Blanca «en las ocho guerras que terminé, nunca hablé con las Naciones Unidas sobre ninguna de ellas”.
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