Misterios sin resolver

Grandes felinos fantasmales

Los depredadores que no deberían estar ahí

PBC

¿Es posible que panteras, pumas y leopardos acechen en los bosques y campos de países donde estos animales no existen de forma silvestre? Este es el enigma de los Phantom Big Cats (PBC), avistamientos de grandes felinos en lugares como las campiñas de Inglaterra o el desierto australiano, donde la ciencia oficial asegura que no hay rastro de ellos.

El caso más famoso es, quizás, el de la Bestia de Bodmin Moor en Cornualles, Reino Unido. Desde los años 70, cientos de personas han jurado ver un felino negro de gran tamaño, similar a una pantera, merodeando por los páramos.

A pesar de que el gobierno británico realizó una investigación oficial en 1995, concluyendo que «no había evidencia científica», los avistamientos no han cesado. Ovejas degolladas con una precisión quirúrgica y huellas que no corresponden a ningún animal local sugieren que algo se mueve en la oscuridad.

Si estos animales realmente están ahí, ¿cómo llegaron? Las teorías son variadas:

Mascotas Exóticas liberadas: En 1976, el Reino Unido aprobó la Ley de Animales Salvajes Peligrosos. Se cree que muchos dueños de panteras y pumas, incapaces de cumplir con los nuevos requisitos legales, liberaron a sus animales en el campo.

Supervivientes prehistóricos: Algunos entusiastas sugieren que podrían ser descendientes de felinos de la Edad de Hielo que de alguna manera sobrevivieron en zonas remotas.

Histerismo colectivo: Los escépticos argumentan que se trata de errores de identificación: perros grandes, gatos domésticos con problemas de perspectiva o simplemente el deseo de la gente de creer en algo extraordinario.

En 1984, en Escocia, el misterio dio un giro cuando se capturó a un animal que parecía confirmar las sospechas: el Gato de Kellas. Aunque se pensaba que era un híbrido mitológico, resultó ser un cruce entre un gato montés escocés y un gato doméstico negro, pero con un tamaño y ferocidad que explicaban muchos de los avistamientos. Sin embargo, esto no explica los avistamientos de felinos del tamaño de un león.

Lo que hace fascinante a los «Phantom Big Cats» es la persistencia de las pruebas fotográficas borrosas —el equivalente criptozoológico a las fotos de OVNIs—. A pesar de la alta tecnología de hoy, seguimos teniendo imágenes granuladas que no terminan de confirmar ni desmentir su existencia.

¿Son estos felinos una realidad física que se oculta en los márgenes de nuestra civilización, o son proyecciones de un miedo ancestral al depredador que acecha en la noche?

Inspirado en el libro “Misterios sin resolver: Eventos bizarros que han intrigado las grandes mentes”

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