Reliquias de la reina Faraón
Aparecen en una universidad canadiense objetos simbólicos pertenecientes a la controvertida faraona egipcia.
EN FEBRERO DE 2012, el investigador Luther Sousa estaba clasificando los artefactos del antiguo Egipto de la Colección Hetherington de la Universidad de Winnipeg. Se fijó en dos objetos de madera inusuales: una pequeña azada de 30,5 centímetros y un juego de balancines en miniatura. Al inspeccionarlos, Sousa encontró jeroglíficos en los objetos que deletreaban el nombre «Maatkare», el nombre del trono de la reina Hatshepsut, faraona egipcia que gobernó de 1479 a 1458 a.C. Los objetos se habían descubierto por primera vez en el templo funerario de Hatshepsut en Deir al-Bahri, a unos 650 km al sur de El Cairo, en la década de 1880.
Hatshepsut fue una figura audaz y controvertida, descrita tanto como una gobernante eficaz como una política intrigante y ávida de poder. Inició enormes proyectos de construcción, erigiendo calzadas y templos, incluido el suyo propio en Deir al-Bahri, con estanques, jardines y surtidores de estatuas de la faraona. Los historiadores señalan que la reina faraón también trajo paz y prosperidad a su reino.
Cuando se descubrió la tumba de Hatshepsut en 1927, los arqueólogos hallaron las estatuas de la soberana destrozadas. El culpable podría haber sido Tutmosis III, su rival por el trono, que intentó borrar su memoria y su nombre de la historia.
Basado en «100 greatest mysteries» de The History Channel