Las emocionalidad y las relaciones internacionales post COVID-19

Luis Fernanado Acuña

Luis Fernando Acuña

¡El mundo cambió! ¿Cuántas veces en las últimas semanas hemos escuchado esa afirmación?, yo tengo dificultad en entenderlo… La interacción social sufre de importantes ajustes hasta que se encuentre una vacuna para el virus COVID-19, es decir poco. Aún no logro imaginarme el efecto de esta crisis en mi vida familiar, ¿hasta cuándo podré darle besos amorosos a mi Mamá, o a mi tía? ¿Cuándo podré ir almorzar nuevamente con mis amigos y darles un fuerte abrazo? ¿Qué implicacionnes tendrá en nuestros sentimientos estos meses de distanciamiento social?

De la misma manera que nuestra conducta personal se rige por vínculos sociales y emocionales, también las relaciones internacionales, tanto las políticas como las económicas y las comerciales. Porque las relaciones internacionales también tienen un enorme componente emocional. Entre los países se crean dependencias, alianzas, simpatías y desconfianzas. Las expresiones culturales entre pueblos y países se refuerzan y se construyen a través del tiempo, con la historia común, los intercambios culturales y las alianzas militares.

La historia de occidente, muy especialmente a partir del siglo XX, está marcada muy fuertemente por esa cercana relación entre los Estados Unidos y Europa Occidental. Los Estados Unidos como líder y socio estratégico, militar y económico de una Europa que ha contado con un amigo que ha definido en grandes rasgos la dirección político, militar y económica de Occidente. Una relación de intereses comunes, con un líder que ha estado presto a dirigir y a acompañar a Europa en importantes momentos: la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, la reconstrucción económica, la guerra fría, y el posterior reacomodo de países, bloques y economías una vez caído el muro de Berlín.

¡El mundo cambió! La crisis sanitaria y el “shut down” de las economías como consecuencia del COVID-19, nos colocó en una situación sin precedentes.

Por primera vez, en la historia reciente Europa libra una batalla sin los Estados Unidos.

El liderazgo de los Estados Unidos, muy venido a menos en la actual administración, encontró a ese país sin preparación para atender su crisis sanitaria y la económica social que le acompañan y sin ninguna posibilidad de acompañar a su socio histórico, Europa.

El sólido e importante mensaje de liderazgo, acompañamiento y solidaridad del presidente Kennedy en Berlín para con Europa Occidental y la certeza de contar con puentes aéreos sobre Alemania del Este para garantizar el modo de vida occidental en Berlin, se rompió en un instante, con el cierre de fronteras a Europa ordenado por el presidente Trump.

Incomprensible política o sanitariamente, porque sí mantuvo los vuelos a Londres. Ese gesto debe interpretarse como el último punto de batalla, para la retirada de los Estados Unidos del escenario Europeo. Lo que las guerras mundiales y la guerra fría no lograron, sucedió ahora en cuestión de semanas debido al COVID-19.

¿Cómo quedamos ahora? Es aún temprano para entender las implicaciones económicas, comerciales y militares de esta crisis, lo que parece cierto es que las relaciones de confianza, dependencia y sobre todo de liderazgo en occcidente han sido alteradas.

Europa entierra sola a sus muertos y los Estados Unidos, más aislados que nunca, entierra a los suyos, librando por primera vez en décadas una “guerra” en su propio territorio, con más “casualties” que nunca antes. El mayor, mejor equipado y entrenado ejército que el mundo nunca antes había tenido, no le sirve en esta ocasión.

Ni Europa ni los Estados Unidos comprenden aún que empezaron a caminar cada uno por su lado.

Revise también

Demnow

Primero vinieron por Mahmoud Khalil

Amy Goodman y Denis Moynihan La campaña de persecución que el Gobierno de Trump está …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *