Verdad objetiva y posverdad subjetiva (I)

Vía costarricense

Johnny Soto Zúñiga

Johnny Soto

Con la irrupción fuerte de las redes sociales y todo lo referente al mundo tecnológico, las comunicaciones e informaciones cambiaron radicalmente, formas de uso, nuevas leyes y reglamentos, que generan un gran impacto en la sociedad y en todos los ámbitos sociales, económicos, educativos y culturales. También las reglas del trato social dieron un giro total, en el ámbito de la política y el intercambio de los grupos sociales. Las empresas en su mayoría han leído rápidamente los signos de los tiempos, y han realizado los cambios necesarios para vivir y desarrollarse a partir de todas las posibilidades de producción que existían. El uso tecnológico conlleva el generar una mayor producción de determinada materia prima, insumos para llegar al producto final y sacarlo al mercado.

La definición de verdad objetiva es aquel contenido de los conocimientos humanos que no depende de la voluntad ni de los deseos del sujeto. La verdad no se construye según la voluntad o el deseo de los seres humanos, sino que se determina con el contenido del objeto reflejado, y ello condiciona su objetividad. La posverdad o mentira emotiva es un neologismo que implica la distorsión deliberada de una realidad en la que priman las emociones y las creencias personales frente a los hechos objetivos, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, tal como lo define la Real Academia Española de la Lengua (RAE) (Fuente: Internet)

Nuestro país no se escapa a esta nueva cultura, sea informar con base en la verdad de los hechos o aplicando la posverdad teniendo como base más las emociones y más cerca del principio inventado por el Dr. Joseph Goebbels ministro de propaganda nazi en Alemania antes y durante la Segunda Guerra Mundial, aplicando “el miente, miente, que algo queda” para referirse a las prácticas que algunos de sus rivales políticos tienen en su gestión; y que hoy día lo utilizan los actores políticos, como en otros ámbitos comerciales, empresariales, sociales, farándula y deportivos. Se usa en debates públicos, mediante anónimos, troles virtuales, anónimos, incluso Goobbels afirmó originalmente que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”; no está claro si “el miente, miente” la dijo directamente, o fue interpretada de manera similar.

Actualmente mediante las redes sociales y sus aplicaciones: Facebook, Twitter, Instagram y otros sitios virtuales, se prestan para informar y comunicar tanto verdades objetivas como posverdad; es parte de la libertad de expresión, de opinión pública y derecho constitucional de poder trasmitir los pensamientos sin ningún tipo de restricción, pero por supuesto se debe respetar las leyes vigentes en el país. No se trata de agarrar el celular, la computadora o un micrófono “y disparar mentiras, falsedades, injurias y difamaciones”; cada quien se hace responsable de lo que escribe y afirma, respondiendo a las consecuencias civiles y penales. Según la RAE “un trol es, en foros de Internet y redes sociales, usuario que publica mensajes provocativos, ofensivos o fuera de lugar con el fin de molestar, llamar la atención o boicotear la conversación.

Partiendo del concepto básico del término un trol no es necesariamente anónimo, ni a sueldo, el trol es un provocador, que vive de llamar la atención generando controversia en redes sociales. En Costa Rica prácticamente desde que surgen las redes sociales, nacieron los troles, y con gran fuerza surgieron muchos en la época del referéndum sobre el TLC con Estados Unidos. Muchos troles han sido pagados por organizaciones partidarias, comerciales entre otros; ya esto es una realidad que vino para quedarse (Fuente: Diario digital El mundo.cr), y se hace difícil su control. Los medios de prensa y de comunicación colectiva sean tradicionales, alternativos, rurales y regionales, han incursionado fuertemente mediante el uso de redes sociales, incluso lo que se transmite por televisión y radio, se sube también a las redes sociales.

En el caso de los Poderes Públicos, Instituciones Públicas, que administran recursos públicos; generan “un morbo constante” que toma mucho interés en la opinión pública y toda la ciudadanía desea que sus impuestos que cancelan, sean bien administrados, y repugnan cuando se dan “malversaciones con los dineros públicos”, peculados, tráfico de influencias, robos y hurto, y todos los delitos que se enmarcan en el Código Penal y la Ley Contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito. Es importante el control ciudadano, y mediante la puesta en práctica del deber de probidad que tiene un vasto contenido, toda vez que implica que la conducta del funcionario debe apegarse en todo momento a postulados de transparencia, rendición de cuentas, honradez, rectitud, respeto, discreción, integridad, imparcialidad, lealtad, espíritu de servicio, buena fe, etc. (Fuente: Internet)

Por eso la prensa debe acostumbrarse a utilizar el “fairness” que se informa en Internet lo siguiente: es la doctrina de la imparcialidad, es un principio llevado a la práctica en Estados Unidos de América por la Federal Communications Comission o FCC por el que, cuando se trata de noticias importantes de carácter local o nacional, la radio y la televisión deben ofrecer los distintos puntos de vista de forma equilibrada; se afirma que el periodismo debe aplicarlo con equidad, ser razonables, correctos y justos, dar un trato a los actores totalmente equilibrado. En Costa Rica, vemos que muchas veces este principio no se está aplicando con la rigurosidad necesaria, y rápidamente lanzan una noticia en desarrollo, o ya supuestamente comprobada; y es aquí donde debe existir la ética y moral, y no actuar con dobleces, o solo respondiendo a los intereses económicos o políticos de los dueños de los medios.

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