Tras los pasos de Lewis y Clark: La ruta de las cascadas

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Carlos Revilla M.

De pie aquí me di cuenta de la magnitud de mi tarea y la espléndida oportunidad presentada. Instintivamente llegó una oración por hombres fuertes, y para que tengamos el sentido suficiente para hacer lo correcto… para no estropear lo que Dios había puesto allí”. Samuel C. Lancaster, Ingeniero, 1915

Carlos Revilla

En el invierno de 1803-1804, el presidente Thomas Jefferson envió a dos ciudadanos de Virginia, Meriwether Lewis y William Clark, en busca de una ruta navegable que atravesara el oeste norteamericano hasta el océano Pacífico. Calculó que en un año estarían de vuelta en casa, pero tardaron 16 meses en llevar a cabo esta tarea. Lewis y Clark hicieron frente a una auténtica odisea en versión estadounidense, abriendo una ruta de 6 000 kilómetros a través de unas tierras que hasta entonces sólo hollaban indios y tramperos.

Muchos de los sitios incluidos en la Ruta Histórica de Lewis y Clark (que va desde Wood River, en el estado de Illinois, hasta la costa del Pacífico) han sido incluidos en la red de parques nacionales de Estados Unidos; se pueden explorar partes de ésta a pie, a caballo, en bicicleta, en automóvil o en barco, y hay zonas en las que el paisaje parece no haber cambiado ni un ápice desde aquel viaje pionero. La famosa ruta Lolo, que atraviesa las montañas Bitterroot a la altura de la frontera entre Idaho y Montana, sigue siendo tan dura ahora como entonces, cuando los dos exploradores la describieron como el punto más difícil de su expedición.

Se le ha dado mucha importancia, y con razón, a la parte final de la expedición, probablemente la más pintoresca: los 130 kilómetros del desfiladero del río Columbia, en Oregón. La belleza natural de esta maravilla de la geología convenció al congreso de EE.UU. para designarla en 1986 como la primera área panorámica nacional. Al final aguardan las “grandes aguas” del impresionante Pacífico. “¡Ooooocéano a la vista! ¡Oooohh, de alegría!”, dejó escrito William Clark el 7 de noviembre de 1805. Inmediatamente emprendieron el viaje de regreso hacia el este para informar de todos los detalles de su más grande aventura al presidente.

Precisamente el anterior tramo de la ruta de Lewis y Clark es el que recorrimos a nuestro regreso a la ciudad de Seattle, después de nuestro periplo por Oregon. Ya la parte final de la llegada al mar, la habíamos conocido al pasar por la desembocadura del río Columbia y la ciudad de Astoria, que narré en la crónica del trayecto por la costa de Oregon. Así que nos faltaba la ruta por el desfiladero del río Columbia, que se inicia en Portland, la capital del Estado, que queda a orillas del Columbia.

El recorrido se hace por la “Carretera Histórica del Río Columbia”, también conocida como “El Rey de los Caminos” (King of Roads), que es una ruta escénica de aproximadamente 130 km de largo entre Troutdale y The Dalles, construida a través de la garganta del río Columbia entre 1913 y 1922. Como la primera carretera panorámica planificada en Estados Unidos, ha sido reconocida de numerosas maneras, incluido estar en la lista del Registro Nacional de Lugares Históricos, como Monumento Histórico Nacional, y también como Monumento Histórico Nacional de Ingeniería Civil por la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles. Cuando el sistema de carreteras se estableció oficialmente en 1926, la carretera se convirtió en parte de la Ruta 30. Desde entonces, la moderna Interestatal 84 (I-84) se construyó paralela a la carretera, reemplazándola como la ruta principal de viaje y resultando en la pérdida de algunos de los tramos originales de la carretera. Sin embargo, la mayor parte todavía existe y es ahora propiedad del estado de Oregon a través de los departamentos de Transporte y Parques y el de Recreación, que conjuntamente le dan mantenimiento con el nombre de “Carretera Histórica del Río Columbia No. 100” (todavía parcialmente marcada como la Ruta 30).

La carretera original fue promovida por el abogado y empresario Sam Hill y el ingeniero Samuel C. Lancaster, para seguir el modelo de las grandes carreteras panorámicas de Europa. Desde el principio, fue concebida no solo como un medio para viajar con el entonces popular Modelo T, sino que fue diseñada con una elegancia que aprovechó al máximo toda la belleza natural a lo largo de la ruta.

Aunque la ruta comienza propiamente en la ciudad de Troutdale, en las afueras de Portland, es mejor tomar la salida un poco después en la Salida 18 (Exit 18) marcada Lewis & Clark State Park / Oxbow Regional Pk desde la moderna ruta I-84. La escogencia de este punto como inicio del recorrido no es algo fortuito, pues apenas tomamos la salida tenemos “Sitio Recreativo Estatal de Lewis y Clark”, en el delta del Sandy River, en la confluencia con el río Columbia. El parque es parte del “Área Panorámica Nacional de la Garganta del Río Columbia”, y tiene muchos marcadores informativos sobre la expedición y otros temas históricos. En la rivera oeste del Sandy River está Troutdale, que si tienen tiempo vale la pena visitar para ver los museos de Harlow House y el Barn Museum dedicado a la histórica carretera, que están a menos de cinco minutos del parque, muy cerca uno del otro, cruzando el río.

Siendo la ruta tan extensa, y también por cuestiones de tiempo, solo llegamos hasta el famoso “Puente de los Dioses” sobre el río Columbia, en el poblado de Cascade Locks, a unos 45 km de Troutdale. Así que nada más me voy a referir a algunos puntos de interés importantes hasta esa parte del trayecto, que incluyen, por supuesto, las cascadas y cataratas, que son una característica que hace que esta hermosa área natural sea verdaderamente única. De hecho hay tantas —77 solo en el lado del río en Oregon— que se considera a la garganta del río Columbia como la de mayor concentración de estas en todo Estados Unidos. Después de Cascade Locks la ruta continua todavía por unos 70 km más, aunque solo una parte de estos es la ruta panorámica original, que en algunos tramos se une a la I-84.

En el sitio web “King of Roads” se pueden ver unos mapas pdf de las tres secciones de la ruta: “Troutdale – Bridal Veil”, “Bridal Veil – Wyeth”, “Wyeth – Chenoweth Creek” o de la ruta completa. En nuestro caso serían los mapas de las secciones 1 y casi completa la 2, los que muestran el recorrido que realizamos.

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Los primeros 29 km de la ruta de Troutdale a Dodson cuentan con vistas panorámicas icónicas del ancho y majestuoso río Columbia, que dan paso a un exuberante bosque cubierto de musgo y espectaculares cascadas y estruendosas cataratas como las Multnomah (las segundas más altas en EE.UU.) que se precipitan desde empinados riscos de basalto a ambos lados del río. Solo para mencionar un puñado de las que se pueden ver desde la carretera, tenemos (de oeste a este): Latourell, Bridal Veil, Mist, Wahkeena, Fairy, Shady Creek, Multnomah, Llower Multnomah, Dutchman, Ecola, Weiserdanger, Oneonta, Middle Oneonta, Upper Oneonta, Horse y Ponytail.

El primer mirador notable que se encuentra en la ruta es el conocido como Chanticleer Point, llamado así por un antiguo hotel que existía en el lugar. Es un hito geográfico en el lado de Oregon del desfiladero del río. Es uno de los mejores lugares para tomar fotografías de la garganta con Crown Point y Casa Vista como punto destacado. El mirador es parte del sistema de parques estatales de Oregón y su nombre oficial es el Mirador Escénico Estatal del Foro de Mujeres de Portland. Una placa colocada en el sitio describe el apoyo del Foro a este mirador, y en general a la conservación de la ruta pamorámica y el río Columbia. Es un imperdible, el paisaje es absolutamente impresionante.

Crown Point (también conocido históricamente como las alturas de Thor o la corona de Thor) es un promontorio de basalto. Está aproximadamente a 24 km al este de Portland. Crown Point es uno de los miradores panorámicos a lo largo de la histórica ruta. Está a 223 mt de altura sobre el río y son los restos de un flujo ancestral de lava que llenó el canal del río hace 14 a 17 millones de años. El lugar fue designado Monumento Natural Nacional en 1971.

Casa Vista es un observatorio en Crown Point que también sirve como un monumento a los pioneros de Oregon y como una estación de descanso para los viajeros. El sitio está incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Es la que podría decirse que la joya de la corona, fue diseñada por el arquitecto de Portland, Edgar Lazarus, para “recordar la antigua y mística corona de Thor”. Apoyada contra los famosos vientos del la garganta, este pequeño edificio encarna la fuerza. La estructura fue construida con arenisca tallada, y las paredes interiores son de mármol traído de Alaska y piedra caliza. El 5 de mayo de 1918 se dedicó a la memoria de los pioneros de Oregon.

La catarata Multnomah está compuesta por dos etapas, con una altura total de 189 metros, es la más popular, atrayendo a casi 2 millones de visitantes por año. Debido su popularidad, el estacionamiento es muy limitado. La gran cantidad de gente y los retrasos son comunes prácticamente durante todo el año, especialmente los fines de semana. Tuvimos la suerte de pasar entre semana y entonces pudimos parquear durante la mañana para verla, aunque casi estaba lleno. El icónico puente Benson, famoso por salir en las postales, que abarca las cataratas inferiores (construido por los albañiles italianos en 1914) recibió su nombre de Simon Benson, un destacado empresario que era dueño de las cataratas en ese momento. El Multnomah Falls Lodge es una maravilla en sí mismo. Construido en 1925 y nombrado el primer Monumento Histórico Nacional de la nación, la estructura del albergue incluye todo tipo de roca encontrada en la Garganta. En el nivel inferior, está el Centro de visitantes y la tienda de regalos, así como un restaurante que ofrece comida típica del noroeste de EE.UU. en un acogedor comedor.

Nuestra última parada fue en el Puente de los Dioses y la ciudad de Cascade Locks.

El puente, construido en 1926, deriva su nombre de una presa natural creada por el llamado derrumbe Bonneville, un gran deslizamiento de tierra que represó el río cerca de las actuales Cascade Locks, allá por el 1 450 d.c. Esta presa natural creó un mar interior en el este de Oregon, Washington, y en Idaho. Con el tiempo, el agua erosionó la presa y creó un impresionante puente de piedra natural. Finalmente, este puente se cayó, creando los rápidos Cascade. El evento se recuerda en las leyendas de los nativos locales como el “Puente de los Dioses”. En la base del puente, del lado de Oregon, hay un bonito mural que rememora esta leyenda. Ese el único puente que cruza el Columbia entre Portland y Hood River.

La ciudad tomó su nombre de un conjunto de esclusas construidas para mejorar la navegación más allá de los rápidos de las cascadas del río Columbia. El gobierno federal estadounidenses aprobó el plan para las esclusas en 1875, la construcción comenzó en 1878 y se completaron el 5 de noviembre de 1896. Las esclusas se sumergieron posteriormente en 1938, reemplazadas por la presa y esclusas de Bonneville. La ciudad es muy bonita, y tiene todos los servicios, así que pueden ir a un buen restaurante a comer y también visitar el pequeño museo para que conozcan más de la historia de la ciudad y el puente. La distancia entre Portland y Cascade Locks es de 70 km.

Recorriendo la ciudad, que no es muy grande, me tope con la grata sorpresa que en el parque marino, en la rotonda adyacente al centro de visitantes, cerca de la rivera del río y las viejas esclusas, hay una estatua de Sacajawea la mujer indígena, perteneciente a la tribu shoshone, que acompañó a la expedición de Lewis y Clark en su épico viaje de exploración como guía e intérprete, cargando siempre a su hijo recién nacido Jean Baptiste, cuya presencia sirvió para disipar toda interpretación de que la expedición fuera un grupo guerrero, y hacer que el paso por tierras indígenas fuera tranquilo. Ella viajó con la expedición entre los años 1804 y 1806, desde Dakota del Norte hasta la costa del actual estado de Oregón. Fue de gran ayuda indicando los pasos a seguir para lograr llegar al océano Pacífico, y era una miembro valorada de la expedición. Era esposa de Toussaint Charbonneau que también sirvió como traductor y a menudo de cocinero. Una edición de monedas de un dólar estadounidense emitida en el año 2000 la muestra a ella y su hijo. El rostro de la moneda reproduce el de una mujer shoshone de la actualidad, ya que no existe ninguna imagen cierta de ella.

En el lugar también está la estatua de Seaman, que era el perro de Meriwether Lewis; un gran Terranova negro adquirido en Pittsburgh por $20, que viajó con la expedición durante 1803-1806. Seaman demostró su valía como perro de compañía, cazador y guardián, protegiendo de búfalos y osos, y hasta una vez atrapando un ciervo en medio de un río.

Las estatuas creadas por la artista local Heather Söderberg, fueron develadas y dedicadas al Comisionado de Puerto el 13 de abril de 2011. Esta fecha marcó el 205 aniversario del viaje de regreso de Lewis y Clark, cuando pasaron por lo que hoy es Cascade Locks. Una placa en el lugar da cuenta de lo anterior, además de las que hay para Sacajawea, su hijo Jean Baptiste y Seaman, que pueden apreciar en la galería. El lugar donde están las estatuas cuenta con cómodas banquetas, plantas nativas, iluminación, y enchufes eléctricos para uso público. Este hermoso y tranquilo sitio es una parada obligatoria.

En Cascade Locks emprendimos nuestro viaje de regreso a Portland, y de ahí a nuestro destino final la ciudad de Seattle. Para los más aventureros, pueden cruzar al otro lado del Columbia por el puente, y regresar por la otra rivera del río a Portland o seguir río arriba y tomar la ruta 97 en Biggs, llamada la carretera Lewis y Clark, y cruzar al otro lado, para recorrer la sierra de las cascadas, y ulteriormente llegar a Seattle, pasando por lugares de ensueño. Por cuestiones de tiempo y reservaciones no pudimos hacer esta ruta, pero queda en nuestra “lista de pendientes” para llevarla a cabo algún día.

Durante toda la ruta, especialmente en el área de las cascadas y cataratas, hay gran cantidad de veredas, 125 en total, para los que gustan de practicar el senderismo. También a lo largo de toda la ruta hay 45 viñedos, donde se puede degustar el mundialmente famoso vino de Oregon. Y por supuesto las incontables vistas que literalmente nos quitan el aliento.

La “Carretera Histórica del Río Columbia” es otro de los “1.000 sitios que ver antes de morir” del libro de Patricia Schultz, del que ya les he hablado, y que como en muchas otras ocasiones me ha servido de guía para mis viajes.

La mejor época para hacer la ruta es en primavera y otoño. En nuestro caso la hicimos en otoño.

Si quieren leer detalles sobre la famosa expedición de Lewis y Clark pueden leer la “Expedición de Lewis y Clark” en la Wikipedia.

Me quedan en el tintero muchas cosas de que escribir y comentar, pero ya esto se me hizo muy largo, así que lo mejor es terminar con la galería, que en esta oportunidad esta bien cargadita; recordando aquello de que una imagen vale más que mil palabras…

 
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Un comentario

  1. Don Carlos, gracias por “meternos en sus maletas” para acompañarlo en sus viajes, es como andar al lado suyo.

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