Ser socialdemócrata hoy

Carlos Revilla Maroto

Carlos Revilla

Un amigo escribió recientemente sobre lo que significa para él ser de izquierda. Su lectura, honesta y necesaria, me motivó a poner en papel lo que considero que es, en esencia, ser socialdemócrata.

Para empezar, hay que llamar a las cosas por su nombre: ser socialdemócrata es ser de izquierda democrática. Hago la aclaración porque, especialmente en Costa Rica, el término «izquierda» se ha utilizado históricamente de forma peyorativa, asociado casi exclusivamente al comunismo. Es innegable que la socialdemocracia tiene raíces marxistas, pero también es cierto que no toda izquierda es socialdemócrata. Nuestra identidad nace de un reformismo profundo, no de una ruptura totalitaria.

El extravío de la identidad

Parece que hoy muchos prefieren el olvido. La llamada «Tercera Vía» de finales del siglo pasado y principios de este, le hizo un daño incalculable al acervo socialdemócrata. Al intentar congraciarse con el mercado, terminamos renegando de nuestros símbolos y de nuestro origen. Hablo del puño con la rosa o de La Internacional; esa canción que, en su variante socialista, es el himno oficial de la Internacional Socialista, organización de la cual el Partido Liberación Nacional (PLN) es miembro pleno. Dichosamente ya la tal «Tercera Vía» es historia…

Este extravío es dolorosamente evidente en el PLN. El partido se declara abiertamente socialdemócrata, pero en la práctica se ha convertido en una maquinaria electoral que carece de la coherencia de un verdadero partido político. Dentro de sus filas hay quienes manifiestan, sin el menor pudor, tesis libertarias que contradicen los pilares de nuestra doctrina. Parecen dispuestos a adoptar el «goteo» económico como solución o a maniatar al Estado para no importunar a la «sacrosanta» empresa privada. En fin, estoy seguro de que más de uno todavía confía ciegamente en la «mano invisible» de Adam Smith. Reconozco que también en este aspecto Álvaro Ramos, quien fue nuestro candidato, con claridad se define como socialdemócrata, un ejemplo positivo y concreto de coherencia ideológica dentro del partido, preservando los principios y valores socialdemocráticos.

La libertad y la empresa: una lección de mi padre

En los años 70, las cámaras empresariales saturaban la televisión con spots que repetían como un mantra: «La empresa privada produce libertad». Recuerdo estar viendo la televisión con mi papá —sí, antes las familias compartían esos momentos— cuando pasó uno de esos anuncios. Mi padre, con una sabiduría que solo el tiempo me ha permitido dimensionar, sentenció: «Ese eslogan está al revés. No es que la empresa privada produce libertad; es que la libertad produce empresa privada».

Esa distinción es fundamental. Sin un marco de libertades civiles y justicia social garantizadas por el Estado, la empresa privada no es más que el privilegio de unos pocos. El famoso spot de Mario, el mensajero que ascendía a jefe, era el ejemplo perfecto de este espejismo. Lo que nunca decía el anuncio es que Mario jamás llegaría a ser dueño o accionista; su «libertad» terminaba donde empezaba la propiedad ajena. Hoy han cambiado los nombres, ahora tenemos call centers y hablamos de «capitalismo popular», pero la estructura de exclusión de Mario sigue vigente.

El vacío del centro

He leído propuestas que hablan de un «PLN socialdemocrático y renovado» que de coherencia a un «centro progresista» o peor aún de un PLN en el «centro moderado», como lo dijo recientemente el Secretario General Miguel Guillén. Me resulta imposible conjugar esos términos. El reformismo busca objetivos de transformación a largo plazo; en ese proceso, las posiciones de centro pueden ser un momento de transición, pero jamás la meta final.

Un partido socialdemócrata, por su propia naturaleza reformista, no puede ser de centro. El centro no es una ideología; es un vacío, una zona de confort diseñada para captar votos de todas las tiendas sin comprometerse con ninguna causa profunda. Mientras nosotros tememos decir quiénes somos, vemos a figuras como Ariel Robles o en su momento a Otto Guevara, decir con orgullo que son de izquierda o libertarios, respectivamente. Y les va bien o les ha ido bien, esto porque el electorado respeta la claridad.

Para mí, el socialdemócrata costarricense debe reconocerse en la centroizquierda. Debemos perder el miedo a las etiquetas y recuperar la vocación transformadora del Estado. Si el centro es el vacío, la socialdemocracia debe ser el contenido, la propuesta y la acción, para que se cumpla la máxima de don Pepe «… el bienestar del mayor número».

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Muchas gracias

Luis Paulino Vargas Solís Con ella y ellos tuve diferencias. Mayores o menores, según fuera …

6 comentarios

  1. Mauricio Castro

    El PLN se ha declarado social democrata porque su dirigencia superior lo impuso, la base siguió siendo simplemente liberacionista, de origen figuerista. De socialdemocrata nada. Ser liberacionista significa el bienestar de la mayoria, trabajo, vivienda, ingresos crecientes….pero el termino socialdemocrata quedo solo para los cuadros dirigentes y no para toda la masa verdiblanco. Esto no significa que no tengamos que seguir tratando de calar mas!?

  2. José Manuel Peña Namoyure

    Apoyo, avalo, respaldo y puedo firmar como mío este artículo. Vuelve a invocar algunos conceptos ideológicos esbozados por Fernando Berrocal, (adherente del revolucionario documento de Patio de Agua que vale la pena sacar del baúl de los recuerdos), que a decir verdad nos ha dejado impactados porque nos habla de un PLN centrista y reformista. Sé que Fernando, intelectual e ideólogo, nos explicará en algún momento lo que quiso decir en su artículo sobre el naipe armado,

    Usando una expresión criolla guanacasteca: se está con el chancho o el mecate, pero no con ambos y yo, con orgullo cedalino desde los 15 años, me declaré de izquierda y para lo poco que me queda, así moriré, sin claudicar ni traicionar mis principios político-ideológicos.

    Una anécdota personal: hace pocos años, un 25 de julio, en Nicoya, con motivo del día de la Anexión, encontré a un colega con quien hice toda la carrera de periodismo en la UCR, empleado de llorente, más nacionista que los Jiménez de la Guardia, (rayando en servil), me vio en un restaurante y su saludo fue: todavía seguís siendo socialista?.

    Me contuve, armé de paciencia, conté hasya diez, porque la idea original era mandarle un cachimbazo por ofensivo y malcriado, pero al final le dije: para tu desgracia y resentimiento, soy más de izquieda y socialista ahora viejo, porque nada tengo que perder y aplico aquello que dijo alguien: por mi hambre respondo yo.

  3. manuel.ariasm@hotmail.com

    Don José Manuel, hago mías cada una de sus palabras y le reitero mis muestras de admiración y respeto. Yo también soy socialista y moriré siendo… Felicito, también, a don Carlos Revilla por su excelente artículo.

  4. Gabby Alvarez Alvarado

    Esto no va en armonía con el tema del comunismo de Villalta. Yo lo tengo claro soy socialdemócrata mas no de izquierda, me quedo en el camino medio en el cual es más difícil estar, pues los extremos son fáciles de llevar y hasta atractivos. Yo respondo por mi hambre, y por lo que como, pero, no soy de izquierda ni ayer ni hoy.

    • Gabby, me parece que estás un poco confundida. Estamos hablando que la socialdemocracia es de centro-izquierda, eso hace que este en la izquierda ¿o no?, por lo tanto por eso digo que ser socialdemócrata es ser de izquierda. Pero no solo porque decimos que estamos ahí es que lo somos. Hay todo un bagaje de valores que no pueden estar en otro lado. ¿Creés en la solidaridad, la justicia social y la libertad? pues muy sencillo, sos de izquierda aunque no quieras admitirlo. Ahora, si aun después de esta explicación seguís insistiendo que no sos de izquierda, pues muy sencillo, entonces no sos socialdemócrata, sos otra cosa. Tal vez la confusión viene del error histórico en Costa Rica de asociar el término izquierda solo con los comunistas. Hasta donde recuerdo esto no sucede en ningún otro país del mundo.

  5. Yo tengo una unica observacion, que es una constante en mis conversaciones privadas con Carlos. En mi opinion, la social democracia de LN no se ve amenazada por una frase inconsistente (comparto con Carlos y con Peñita sobre la inconsistencia y contradiccion del texto de Fdo Berrocal, y como Peñita, imagino Fernando nos aclarará lo que quiso decir) sino, que se ve amenazada por la corrupcion y por el clientelismo. En el momento en el que el partido da el salto a convertirse en una agencia de empleo de diferente rango para cada nivel de militante (unos aspiran a ministros, otros a embajadores, otros a candidatos a presidente y otros a policias, o a burocratas medios) y el partido arregla una muela o reparte laminas de zinc, o diarios, provoca corrupcion. La misma corrupcion de cuando alguien con poder, amaña una licitación pública para favorecer a quien le paga una comisión. Eso no es todo Liberacion Nacional, pero pucha, ¡que montón de Liberación es eso! Para mi combatir esas prácticas es el primer paso a considerarse y ser social democrata. No el discurso, sino la práctica.

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