Reflexiones derivadas de una catástrofe

Progresemos

Carlos Manuel Echeverría Esquivel

Carlos Manuel Echeverría

La paliza que España le dio a Costa Rica merecidamente me ha hecho reflexionar.

Horror y resurgir

Por supuesto que sabía que el equipo futbolístico nuestro, en honor a la verdad y con la mano en el corazón, está lleno de carencias, especialmente cuando del nivel del campeonato mundial se trata. Los que ayer brillaron están “pasados” y los que vienen no tienen todavía la suficiente madurez. El portero es buenísimo, cuando está activo y la defensa es cumplidora, a pesar de las tortas que “nos matan las amebas”. La media cancha falla y la delantera como colectivo, prácticamente es inexistente.

El 7-0, que no es el primero que se nos receta pero si el primero en la Copa FIFA fue algo terrible, que convirtió a la sele y al país en el hazmerreír de “todo el mundo”. Ya México nos había humillado hace varios años en el azteca, en un torneo regional, pero no trascendió.

Ciertamente a cualquiera le pasa un traspiés como ese. Le pasó a Brasil en “su copa” en 2018 y a México con Chile en fecha no muy lejana. En otros deportes como el beisbol y baloncesto es común que suceda. En el caso nuestro no es algo normal, a pesar de las deficiencias del equipo. Son demasiados goles. Participé en una encuesta y con realismo, no con el corazón, puse a España ganándonos 3-1. Eso me parece es más acorde con la realidad.

Especulo con que el equipo, sin duda técnicamente inferior al español, se desconcentró y entro en pánico con el nivel de juego y de figuras que tiene el elenco español, que contra Alemania, sometidos a presión, las vimos brillar en un partidazo. Puede ser, pero es algo que se puede prevenir, con tratamiento psicológico preventivo. Otra posible razón: no había plan B si muy rápidamente empezaran a golearnos, como fue el hemorrágico caso. Si es así, eso es una carencia inexcusable atinente a la dirección técnica. El tercero es que simplemente España se jugó un partidazo, lo que veo difícil suceda ante un equipo tan limitado como el de Costa Rica; simplemente se aprovecharon del débil rival. Y cuarto, algún resabio que no se trató adecuadamente a nivel de camerino derivado del fiasco del partido en Basra, Irak, incluyendo opacidad en algunos aspectos, influyó en el ánimo de los jugadores, que por la razón que sea, dejó mucho que desear.

Me ha llamado mucho la atención y parecido espectacular la recuperación por lo menos para ser un rival digno en un campeonato mundial exhibida contra Japón, lo que nos llevó a una inobjetable pírrica victoria de 1-0, sin que los japoneses, que no son España pero tampoco son un equipo no competitivo como ya lo demostró, pusieran en serios aprietos, salvo al final en una ocasión, el arco de Keylor Navas. Los muchachos demostraron un pundonor inconmensurable, que en medio del dolor del 7-0, pues no lo resarce, nos genera una profunda alegría.

En una entrevista con Ignacio Santos y Armando González en “Malas Compañías” don Luis Fernando Suárez respondió una pregunta diciendo que él notaba en el costarricense una capacidad extraordinaria para defenderse, pero una dificultad para arriesgarse y atacar en pos de metas. Generalizó el comentario refiriéndose al costarricense, no solo al futbolista. Concuerdo con él. Contra Japón el equipo rompió ese inconveniente paradigma.

Extrapolación al ámbito político

Sea lo que sea que hizo que el equipo se recuperara de una derrota que para otros pudo ser lapidaria, el caso merece un reconocimiento y una reflexión. ¿Me pregunto si esa capacidad para sobreponerse a la adversidad originada en parte por errores propios, lo que es difícil de aceptar en primer lugar, pudiera extrapolarse a otras dimensiones de la vida nacional, para superar nuestra difícil situación socio-económica, ambiental y política actual?

Supongo lo primero que hizo el equipo fue reconocer y aceptar sus errores, sin dejar de reconocer que España es un Goliath y Costa Rica un David. De allí, proponer como tratar de la mejor posible cada deficiencia, así como hacer lo propio con las virtudes, de cara a la única opción que tenía Costa Rica: ganar el partido contra Japón, lo que al final ocurrió. Ello tiene que haber implicado el que todos los jugadores del seleccionado, titulares, banca y no convocados, supongo los hay, así como la dirección técnica, se pusieran de acuerdo en la mejor manera de alcanzar la meta, con los recursos disponibles.

Para encaminarnos con paso firme hacia el desarrollo a largo plazo, el país requiere de una visión compartida que trascienda la temporalidad de los gobierno de turno, que claro está, tendrán su manera de procurar la visión, con sus correspondientes objetivos superior y específicos, con su correspondiente estrategia que marque el camino, pero sin cambiar inconsultamente la visión establecida. Esto requiere el que los sectores claves de nuestra sociedad como lo son los sectores empresariales, cooperativos y laborales, así como el académico superior, coordinados y enriquecidos por el gobierno, se pongan de acuerdo hacia donde marchar. Será necesario que aquel actúe como un pastor de ovejas, que los sectores privados dejen de pensar en maximizar ganancias a corto plazo, que los sectores cooperativistas refuercen sus esfuerzos como todos los que producen por ser más competitivos, que los sectores laborales especialmente el sindical, piensen y actúen más allá de buscar la simple pírrica conquista salarial, así como que el académico baje de su pedestal y que todos se pongan de acuerdo para formular esa gran visión, objetivos, meta y la estrategia a seguir para alcanzar la visión. ¿Tendremos la madures para lograrlo? Ojalá, pues si no, seguiremos a la deriva.

Profesor de Ciencias Políticas (retirado)-UCR.

Revise también

Carlos Revilla

La médium costarricense Ofelia Corrales

Bazar digital Carlos Revilla Maroto En esta oportunidad voy a escribir sobre algo muy interesante …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cambio Político
Este sitio usa cookies. Leer las políticas de privacidad.