Nuevos tiempos políticos

¿Y usted qué opina?

Fernando Berrocal Soto

Fernando Berrocal Soto

Es difícil, por la misma naturaleza humana, que dos poderes políticos puedan coexistir y mandar, al mismo tiempo y en santa paz, sin conflictos, celos y egos.

Pero ese tema psicológico y político solo se resolverá, en uno u otro sentido, con el tiempo y no ahora, antes del cambio de gobierno. Entre tanto, la presidenta electa, Laura Fernández, ha reiterado con gran determinación y firmeza que se propone implementar “cambios profundos e irreversibles”.

Por su origen, debemos tomar muy en serio el significado preciso de estas palabras, pero igualmente ubicarlas con realismo político en el contexto de su mayoría de 31 Diputados que le permitirá muchos cambios y reformas legislativas, algunas de ellas necesarias; pero no todas, porque las reformas constitucionales obligan a una mayoría absoluta de 38 Diputados.

El ambiente político nacional, incluyendo a los sectores sociales organizados y a los partidos políticos, pareciera llamar más a la serenidad y a la prudencia, al diálogo y a la concertación negociada, patriótica y transparente, desde una Casa Presidencial ahora con mucho más poder político real y no a continuar con la experiencia de estos últimos cuatro años de broncas y descalificaciones entre el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa. Esta es sólo una hipótesis.

La otra es que nada cambie o que, incluso, más bien se intensifique la bronca y la falta de diálogo entre el oficialismo y la oposición política. Todo eso está por verse y esos son los nuevos tiempos políticos nacionales del 2026-30.

Sí hay dos proyectos icónicos con amplio respaldo nacional, en que se podría avanzar: el de Ciudad Gobierno y la Marina de Limón. Para lograrlos, se requiere que dos buenos abogados, uno experto en Derecho Administrativo y otro en Derecho Constitucional, rehagan su texto y que la presidenta Fernández los proponga de nuevo, sin los gravísimos y elementales errores y gazapos jurídicos del texto original. Por ahí tiene un buen y positivo camino para arrancar su gobierno la presidente electa.

Asimismo, en lo institucional y legal, si algo está pendiente y desde hace varios gobiernos para atrás, es una reforma funcional del Estado Costarricense, para así recuperar el tiempo perdido y volver a tener un renovado, ágil y eficiente “estado facilitador” que dejamos tirado en los gobiernos del cambio de siglo.

Pero para eso, también, la presidenta Fernández necesitará de algunos buenos expertos en administración y logística pública y desempolvar varios estudios y propuestas serias y responsables de MIDEPLAN y de nuestras universidades estatales. Ahí también podrían darse significativos consensos.

Pero arrancar con el tema de la reelección presidencial continua o la venta del BCR, es comenzar en abierta confrontación y crisis política desde el principio.

Exministro de Seguridad Pública

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