Muchas gracias

Luis Paulino Vargas Solís

lpvs

Con ella y ellos tuve diferencias. Mayores o menores, según fuera el caso.

  • A Claudia Dobles le diría: «trate de moderar el tono tecnocrático y la excesiva confianza en la tecnología».
  • A Ariel Robles le pediría: «trate de recordar que las personas mayores todavía podemos aportar algo».
  • A Álvaro Ramos le señalaría: «autodefinirse socialdemócrata conlleva una seria responsabilidad que exige coherencia y marca ciertas líneas rojas que deberían respetarse».

A los tres les menciono las mismas dos omisiones, que creo importantísimas:

  • La imperiosa necesidad de una reforma tributaria de alcances realmente estructurales y de contenidos realmente justos y progresivos.
  • El debate de fondo sobre un modelo económico que ha dualizado la economía y ha generado graves desequilibrios y violentas contradicciones, que no surgen como efecto azaroso sino como rasgo estructural, consustancial al modelo.

A ella y ellos les agradezco:

  • Su inteligencia y lucidez.
  • La altura, solidez y prestancia desde las que nos hablaron a los y las costarricenses.
  • Su firme compromiso con la democracia y con los principios políticos republicanos.

Y, en particular, les reconozco y les felicito:

  • A Claudia Dobles por devolverles la confianza a sectores, sanos y bienintencionados, que, en el pasado, pusieron sus esperanzas en el PAC, y se vieron defraudados, y porque ella, en mayor grado que ninguna otra candidatura, tuvo clara la importancia de la unión, frente al desafío existencial que enfrenta la democracia costarricense.
  • A Ariel Robles porque logró desarmar, si no totalmente, sí en parte considerable, ciertos fantasmas instalados en el imaginario popular y, al hacerlo, hizo sentir al FA mucho más cercano a la gente, más amistoso y confiable. Y, también, porque supo traer alegría, afabilidad y desenfado a la campaña electoral.
  • A Álvaro Ramos porque, con enorme coraje y decisión, limpió mucho de lo que debía limpiarse en el PLN, hizo emerger nuevos liderazgos partidarios y recuperó narrativas y propuestas que, alejadas del énfasis tecnocrático que, por muchos años, vició el mensaje liberacionista, logró establecer una mayor cercanía con la gente común y corriente.

Claudia estará en la Asamblea Legislativa. Le sobran brillantez y temperamento para ser una magnífica diputada.

No sé que hará Ariel, pero confío que mantendrá cercanía con la fracción Legislativa del FA, de la cual espero que, liderada por Villalta, trabajará para honrar el legado de coherencia, valentía y lucidez que deja la fracción saliente.

En lo que a Álvaro se refiere mi mensaje es uno: no suelte el liderazgo que se ha ganado dentro del PLN, y, desde ahí, vigile para que la fracción de su partido se mantenga firme y unida en la defensa de la democracia. Hoy, más que nunca, Costa Rica lo necesita.

No conozco personalmente a Claudia. Con Ariel y con Álvaro me he cruzado algunas palabras tres o cuatro veces en mi vida.
Y, entonces, digo esto como lo que soy: un ciudadano común y silvestre y un adulto mayor consciente del lugar que esta sociedad costarricense me asigna, o sea, como otra curiosidad en el anaquel de las antigüedades.

No espero nada de nadie. Solo espero de mí mismo poder seguir haciendo lo que hago: usar para bien la palabra, que es la única herramienta de la que dispongo.

Economista jubilado

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