Muchachos de la revolución de 1948

René Castro S.

René Castro

Escribo esta historia en la cuaresma cristiana en Roma. Esos 40 días cambiaron el mundo. Por eso a los ticos no nos es difícil comprender que la historia patria tuviera un giro tan dramático en tan solo 40 días en el año 1948 , la revolución armada duró del 12 de marzo al 20 de abril, en ese año la muerte se adueñó de los campos y de todo ese sufrimiento surgió la Segunda Republica. Este es un retazo de lo sucedido.

El primero de marzo el Congreso de la republica anula la elección que había electo como Presidente a Otilio Ulate, ese mismo día acribillan al doctor Valverde Vega en las puertas de su casa y muere dos dias después. El país es un torbellino. Fito Salazar, mi abuelo materno era diputado calderonista y mi padre era un colegial que se aprestaba a unirse a Figueres.

Mi padre, René Castro Hernández, era menor de edad en 1948, sin embargo, desde los albores de la revolución se identificó como uno de los “glostoras y medallitas”(ver foto) . Muchos años después nos explicaba: “es que muchos llevabamos el pelo peinado con glostora, que era como un gel, y en el pecho llevábamos medallas de la virgen de los Ángeles”.

Cientos de glostoras se escaparon de los colegios y de la Universidad en ese marzo caliente y se fueron a las montañas a unirse con campesinos, que llegaban principalmente de Dota, San Isidro y San Ramón. Todos ellos respondían al llamado del líder: “Necesito gente”. Así de simple, unos con sus medallas, otros con sus machetes, todos se aprestaban a empuñar un fusil y seguir a don Pepe a la rebelión. Lo cierto es que casi ninguno sabía disparar y que las armas eran un verdadero potpurrí. Unas fueron compradas en México, otras prestadas por dominicanos de la Legión del Caribe y guatemaltecos vinculadas al gobierno de Árbens y una que otra fue robada al ejército costarricense.

La guerra inició en el Empalme, en el camino que lleva al Cerro de la Muerte en las cercanías de la finca La Lucha, de allí irían a San Isidro. Tras fieros combates y decenas de muertos, se apoderaron del pueblo y del aeropuerto para recibir las armas que llegarían desde Guatemala. Calufa y las columnas comunistas llevaron la peor parte, pero ellos se lamieron las heridas y continuarían peleando con heroicidad.

Tras muchas escaramuzas, el 11 de abril, pequeñas unidades figueristas son aerotransportadas desde San Isidro a Limón y toman rápidamente la ciudad y el puerto. Sin embargo, el jaque mate fue la marcha noctámbula de cientos de milicianos – o tal vez fueron fantasmas silenciosos- que tomaron Cartago el 12 de abril. Las fuerzas del gobierno intentarían sin éxito retomar la ciudad, solo en la batalla del Tejar, se contaron más de 200 muertos de ambos bandos. Los muertos se acumulaban, pero la balanza parecía inclinarse hacia Figueres.

El 17 de abril, cunde la alarma: entra a la palestra el ejército somocista, que rápidamente tomó La Cruz y Ciudad Quesada, y quizá por un instante pudo cambiarse el balance de fuerzas. Pero no fue así. Por un lado, los figueristas se organizaron en varios batallones suicidas que se lanzarían a retomar San Carlos desde aviones que sobrevolarían el campo de aviación y por otro, los comunistas no se prestaron a la treta somocista.

La misma noche del 17 de abril, Don Pepe por los rebeldes y Manuel Mora por los comunistas, acuerdan en las montañas de Ochomogo el fin de la guerra. Allí se pactó lo esencial tanto en lo político como en lo militar. Simbólicamente, a Figueres lo acompaña el cura Benjamín Núñez, a Mora el líder sindical Carlos Luis Fallas (Calufa). El Pacto formal se firma el 19 de abril en la embajada de México. En los días previos los hermanos Calderón y el ejército somocista habían huido hacia Nicaragua, pronto les seguirá el presidente Teodoro Picado. Para el 20 de abril la revolución armada había oficialmente terminado.

Así en 40 días, inició y terminó la revolución armada, dejando no menos de 2000 muertos en los campos de la primera república y varios miles caminando hacia el exilio, entre ellos, el ex diputado calderonista Fito Salazar mi abuelo liberiano….

Revolución del 48

Excombatientes glostoras del “Batallón Simón Bolivar”, participantes en la acción militar de Tarbaca.

Fin relato No. 3 …Continuará


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