Miras estrechas

Wilson Josué Arroyo

Wilson Arroyo

Wilson Arroyo

El fenómeno que hoy lleva el nombre de Rodrigo Chaves no es más que una manifestación puntual de una serie de padecimientos crónicos que viene sufriendo la política costarricense hace muchos años. Por esta razón, si existe una ciudadanía preocupada por empezar a resolver esa carencias, se necesita un diagnóstico a conciencia, en el que sin duda el ingrediente principal es una pizca de autocrítica de quienes han tenido cargos públicos en las diversas instituciones en las últimas décadas.

Lo primero que hay que reconocer es que Chaves no se crea de la nada, fue traído por el gobierno el gobierno de C.Alvarado con consciencia plena de sus cuestionamientos en organismos internacionales, y fue presentado aquí como la gran ficha, no sería hasta que se les salió de las manos que tanto a sus antiguos aliados como a la prensa se le ocurrió sacar a relucir estas cuestiones, no por una genuina preocupación con los derechos humanos, sino por desquite político. Esto último no solo lo catapultó, sino que además golpeó fuertemente a estos movimientos y causas urgentes.

Otro elemento a considerar es que en los períodos anteriores se articularon una serie de reformas antidemocráticas que le allanaron el camino y colaboraron a la desmovilización que estamos sufriendo. En este sentido destacan la ley AntiHuelga y la Ley del Empleo Público, que no solo vino a generar un desorden en términos de la administración del trabajo en la función pública, sino que sentó las bases para la creación de un Megaministerio a la medida de un autoritario como el que hoy en día tenemos en Zapote.

Es fundamental analizar el discurso y la comunicación de Chaves. Hoy que se articulan los sectores más disímiles en sus ataques contra el gobierno se nos olvida que muchas de las cosas que el Presidente hoy repite junto a Pilar Cisneros, fueron las verdades a medias que circulaban a todo galillo en la prensa escrita y en la TV, particularmente en Teletica y Repretel. Por esto es que nos extraña ver Ignacio Santos defendiendo a la Universidad Pública o algunas otras consignas que estuvieron vetadas de ese canal por varias décadas. Esta reflexión es un llamado a no confundirnos y creer que estos «aliados» coyunturales apenas se les aclare un poco el asunto volverán a dar la estocada a los movimientos progresistas del país, como lo han hecho siempre.

También es necesario establecer una reflexión sobre la «práctica política» y la «comunicación política». En redes sociales muchos compañeros y compañeras, en su frustración, apuntan en contra de los seguidores de Chaves. Se han generado una serie de calificativos, que están cargadas de clasismo y una pretensión de «superioridad intelectual», entre las que se destacan: «chavestias» y «chavernícolas». Aquí sin duda hay una falta de lectura de la realidad política y una falta de comprensión de como funcionan las sociedades y además se pica el anzuelo de la polarización que solo beneficia al grupo de Chaves. Un elemento fundamental es que se renuncia a un elemento fundamental de la política y es su carácter persuasivo, cuando el que hace política no se preocupa por entender su entorno, sino que solo valida sus pensamientos y se aísla, solamente le allana el terreno a su adversario. Se cae entonces en la profilaxis política, en donde se le regala la iniciativa siempre al adversario, sin capacidad de proponer una agenda.

Sobre la idea anterior don Chaves lo ha sabido aprovechar perfectamente, en su desorden de gobernanza, es el que ha marcado el compás de la discusión, no por la ausencia de propuestas por parte de sus adversarios, sino porque construye un relato y una estrategia comunicativa excelente (es cierto que en muchos casos a punta de mentiras). Yo particularmente siento que la frustración que muchas personas del campo progresista sentimos es porque este es el único político que realmente está en comunicación directa con la gente y constantemente se encarga de persuadir a la población de la efectividad de su «anti-proyecto» político. Esto no lo han entendido sus adversarios, que insisten en dar datos y demostrar las mentiras del presidente, sin realmente comunicar esto de manera efectiva a la población. Particularmente en la Asamblea Legislativa se ha caído en un fetichismo parlamentario, en donde los señores y señoras diputadas se esfuerzan por autoconvencerse de que sus performáticas desde una curul tienen algún impacto en la opinión pública, cuando realmete esto termina siendo la caja de resonancia para un pequeño grupo y en total desconexión con las grandes mayorías del país.

Ojo que todo esto no implica que el proyecto de Chaves sea el que necesitan esas mayorías, pero sí las instrumentaliza y toma su apoyo para la consolidación de una agenda mafiosa y empobrecedora. Aún así él se ha logrado consolidar como el paladín de estos grupos sociales, haciendo todo lo contrario a lo que dice y a lo que se necesita para resolver los problemas grandes de este país.

Finalmente y sabiendo que ya se acercan las elecciones, y que estas ya empiezan a hacer estragos psicológicos en quienes son seducidas por el electorerismo. No hay que perder de vista que la crisis actual es una oportunidad, pero no electoral, que la solución de esta no pasa únicamente por cambiar un presidente. Mucho menos la solución puede venir de quienes han gobernado haciendo lo mismo y que sobre todo tienen diferencias con la «estética política» de Chaves, pero comparten su proyecto político. Sobre todo tener claro que la radicalización de la derecha condensada en la figura de Chaves no se podrá combatir únicamente con la promesa de un regreso a una supuesta normalidad institucional previa. Esa institucionalidad está en crisis y lo que sucede ahora es parte estructural de esa situación crítica, que si no se analizan alternativas reales y radicales, tarde o temprano se repetirá el actual escenario. Ya veremos que pasa, de lo que sí estoy seguro es que en Febrero de 2026 no cambiará nada, a menos que haya un brote de consciencia colectivo y una conducción a consciencia de quienes asuman ese reto de la mano de las comunidades, movimientos sociales y sociedad civil.

Muro FB

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