Lecciones de la crisis del transporte centroamericano

Progresemos

Carlos Manuel Echeverría Esquivel
cmecheverría@yahoo.com

Carlos Manuel Echeverría

Difícil situación se presentó en las fronteras de transporte terrestre costarricenses. Tiene dos dimensiones: la política y la técnica.

El asunto se las trae. Se trata del flujo comercial por vía terrestre de insumos y producto terminado o productos perecederos, de seis países que no siempre se entienden y no todos se llevan bien. Cada país y una multitud de actores, cada uno jalando “para su lado”…algunos clandestinos y con intereses inconfesables. El transporte terrestre es vital y eso le da poder a sus operadores que lo ejerce.

Me parece la SIECA (Secretaría de Integración Económica Centroamericana) debió haber visto el “rinoceronte gris” venir, lo que no hizo o por lo menos no lo demostró poniendo a la opinión pública de su lado. No tiene excusa pues el tema del transporte regional de mercancías en tiempo de pandemia y con cada país en una situación distinta, era previsiblemente explosivo. Está bien no viera el cisne negro que ha sido la pandemia en sí, nadie en el mundo lo vio. Pero el rinoceronte gris era del tamaño de un triceratops. Si la SIECA lo hubiera visto y acciona con previsión, Costa Rica, deseosa de seguir “achatando” su curva pandémica, no hubiera tenido que lanzarse como lo hizo. Al final de cuentas pero ya cuando el desacuerdo era mayúsculo, cuando vio la “cosa fututa”, tomó la batuta casi que a petición de los países, con el apoyo diplomático de la SG SICA, lo que fue a mi juicio un apoyo importante.

Técnicamente nuestro Ministerio de Comercio Exterior (Comex), tiene el pecado original de estar pensado para el mercado internacional, más que todo para negociar y más recientemente administrar acuerdos comerciales. No está “pensado” para tratar con el resto de Centroamérica, aunque tenga su unidad que maneja el tema y gente capaz. Si estoy en lo correcto, ese pecado original merece ser analizado con cuidado y corregido, por la importancia que tiene el mercado regional y la sensibilidad de los actores.

Políticamente a nivel ministerial, doña Dyalá salió avante por su calidad y su temple, así como el ejercicio que hizo de la rectoría de COMEX en su ramo según la Ley General de la Administración Pública de Costa Rica. El acuerdo, que si bien no es lo que Costa Rica quería, se logró a un nivel aceptable de seguridad sanitaria, a la luz de que el comercio intra regional sufría y el equilibrio entre lo sanitario y lo económico se perdía.

Aunque por ley COMEX lideró en lo sustantivo de la negociación, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto es responsable legal y funcional de la política exterior del país. Supongo trabajaron “de la mano”, la Cancillería discretamente.

Hay que entender que existe el Mercomún Centroamericano por una cuestión de lógica económica, pues es su existencia lo que permite hacer economías de escala para que las empresas se establezcan y prosperen. Algunos dicen que ya el Mercomún no es tan importante, que las economías de escala se hacen con cualquier país con el que Costa Rica establezca relaciones de producción compartida. La experiencia señala que esto no es una aseveración absoluta. Con el vecindario se hacen las economías de escala para la industria regional y se genera la oportunidad de comercializar productos perecederos. De allí que no es posible pensar, excepto en el caso de una crisis sanitaria extrema o que se vislumbra como tal, el pretender que el país se cierre a Centroamérica. Necesitamos insumos y productos finales que nos llegan del área y viceversa. Además, hay compromisos que cumplir. Ante el buen manejo sanitario de la pandemia hasta el momento, me parece la apertura regula de la frontera para el flujo de productos fue la correcta. Estamos lejos del colapso. La vida, lucha sin fin, es riesgo permanente y en este caso…calculado.

Otro tema que debe ser analizado es el de la importancia que Costa Rica le da a los cargos directivos tanto en la SIECA como en la Secretaría General del SICA. En la SIECA hace décadas y en la SG SICA nunca, ha habido un secretario general costarricense: han habido dos guatemaltecos incluyendo al actual, tres salvadoreños, dos hondureños y dos nicaragüenses. Así mismo, no hemos tenido un presidente ejecutivo del BCIE en décadas. Los jerarcas en estas entidades al asumir el cargo, deben dejar su nacionalidad en su casa. No digo que no lo hagan, pero hay tendencia a atender lo que más se conoce.

A como ha venido jugando sus cartas en la integración centroamericana, Costa Rica es la que pierde. Debe pensar con visión estratégica si le conviene asumir cargos de jerarquía que le ha dejado a los países del llamado CA-4, con excepción de una distinguida ciudadana panameña en SIECA, una actitud muy propia de Costa Rica y con raíces históricas. Pienso que le conviene aprovechar el derecho que tiene de ejercer estos cargos a través de nacionales formados apropiadamente, con experiencia y visión favorable a la integración, nunca como botín político.

Diplomático 3 veces, fundador y ex asesor del Secretario General del SICA.
Blog: carlosmanuelecheverriaprogresemos.com

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