Las viejas salas de cine en San José

Bazar digital

Carlos Revilla Maroto

Carlos Revilla

Hace algún tiempo escribí una columna “El día que casi desaparece el cine en Costa Rica”, donde hablaba sobre los recuerdos de mi juventud y las salas de cine de aquel entonces en San José. No fui muy exhaustivo ni riguroso, solo escribí un poco sobre el tema, con algunos recuerdos y anécdotas.

Hablar de las viejas salas de cine no es un gran tema, sin embargo a raíz de esto, la gente me ha contactado mayormente vía redes sociales, para contarme sus propias anécdotas y si conocía tal o cual sala. También para decir que fueron a alguna de las que mencioné y la película que vieron. Me ha sorprendido mucho el interés que despertó en la gente; creo que esto tiene que ver con la nostalgia de los tiempos idos. No se si aquí se cumple aquello de «todo tiempo pasado fue mejor», pero si puedo decir, que pareciera que la época de las salas de cine, la gente mayor o ya pasadita de años la recuerda con mucho entusiasmo. Podría hablarse que fue una época dorada.

Con esto me he llevado grandes sorpresas. Me he enterado de salas de las que jamas había escuchado, y en lugares o barrios que creí que no tenían. Por ejemplo, en Cinco Esquinas habían dos, el Cine Flora y el Cinema Tico, en Barrio Cuba el Cine Martí, y en Cristo Rey el Cine Keith, solo para mencionar unos pocos. Hasta de uno de Alajuelita me hablaron, Cine El Roble por cierto. En Desamparados aparecieron tres: el Rena, Maruja y Naranjo (en San Antonio).

Alguien escribió, preguntando por qué no aprovechaba la era digital y de Internet, y hacía un mapa de donde quedaban, y en la medida de lo posible, adjuntándole una foto para ilustrar el lugar. Originalmente mencioné unas 30 salas de cine a lo largo y ancho de San José, que eran de las que me acordaba. Pues bien, como les contaba, con la ayuda de mis lectores, solo en San José, ahora, tengo datos y fotos de los lugares, de unas 50 salas y donde estaban ubicadas. Así que aprovechando que las últimas semanas, por cuestiones laborales he tenido que ir mucho al centro, he sacado el rato para tomar imágenes de casi todas.

Revisando los nombre de las salas, me he encontrado que hay varios de mujeres, por ejemplo Yadira, Zaida, Isabel, Lisbeth y Magally, y otros con el apellido de los dueños, como Mendoza, Naranjo o Salas. Esto era así con cines de «pueblo» (uso está categorización solo para diferenciarlas de las que había en el centro de la capital, pero en realidad son de la periferia o cantones vecinos). Hubo varias que se quemaron y desaparecieron, como el América, Moderno, Raventós y Hilton.

 
También con la ayuda de los lectores, he logrado recabar datos de algunas, como el Cine Yadira, en San Pedro, que era de un señor que le decían Nino, de apellido Sibaja, uno de los grandes cafetaleros de Montes de Oca; y que le puso ese nombre por su hija primogénita. Otro era el Cine Napoli en Vargas Araya, de un señor de apellido Lipa que tenia una lavandería cerca, y que cerró en 1965.

Un amigo me habló del Cine Castro. Quedaba cerca de Plaza Víquez, frente a un lugar que llaman los «mercaditos», donde a la par hay un parquecito. Nunca fui, pero recuerdo que, siempre todos los fines de semana salía el anuncio del cine en el periódico, y rifaban una bola de fútbol entre los asistentes a una de las tandas del domingo. Curiosamente es una de las estructuras que aún se conservan, muy bonita por cierto. Me cuentan que era el más barato de aquella época, no tenía butacas, eran bancas, las mujeres no iban, pues no tenía baño, había que ir a «mear» al parquecito de enfrente…

Aunque no propiamente sala, otro lugar lleno de anécdotas era el autocinema, el único que ha habido en el país. Se inauguró en 1977, y como todo aquí, llegó como una moda, cuando ya en EE.UU. más bien estaban en declive. Creo que el nombre era solo «Autocinema» (como dije era el único), y recuerdo haber ido varias veces, aunque con toda sinceridad les digo que no me acuerdo de ninguna de las películas. El sonido era pésimo, se obtenía buscándolo en el dial del radio del carro, o algún otro portátil que se llevara, y era en la frecuencia AM, con eso se darán una idea. La pantalla horrible y toda manchada, en fin… muy malo. Claro otros tampoco se acuerdan de la película, pero esos es porque lo que menos hacían era verla, más bien empañaban el vidrio del carro… Para los «limpios», habían unas «butacas» al fondo, con unos pequeños parlantes cerca, lo que hacía posible ir a ver la película «a pie». No recuerdo cuando cerró, pero debió ser a mediados de los años 80.

La proliferación y posterior desaparición de casi todas las salas, refleja un cambio importante, al que quiero referirme un poco. La mayoría de ellas en barrios y cantones, eran propiedad de alguna familia de la localidad, de ahí, como dije antes, los nombres que les daban. Solo en el centro de la ciudad (y no todas) eran de las cadenas de cine (Raventós, Urbini, etc.). Esto de alguna forma, hacía más democrática la repartición del pastel. Ahora lo único que existe son las grandes cadenas como CCM, Cinépolis y Cinemark en los centros comerciales y «malles». Las salas independientes prácticamente ya no existen, quizás con la honrosa excepción de la Sala Garbo.

Todavía me siguen llegando comentarios de lectores y amigos. Hasta fotos me han enviado, las últimas, unas viejas, del antiguo Cine Rena en Desamparados, que se llamaba así por su dueño Reinaldo Naranjo, y algunos de los que habían en Heredia (el Jara y el Isabel) y Alajuela (el Milán). Camilo Rodríguez se ha dedicado a recorrer el país para fotografiar las iglesias católicas, casi como en misión divina. No llego a tanto como él en esto de los cines, pero si a un bonito interés por rescatar parte de la historia de San José y sus alrededores. En la medida de lo posible, seguiré actualizando el mapa y la galería de fotos.

Termino dando las gracias a todos los que han colaborado con datos, fotos, direcciones y anécdotas, que me han posibilitado continuar con el trabajo.

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