La vertiginosa caída del PUSC

La seriedd de la política en broma y en serio

William Hayden Quintero

William Hayden

Lo primero que hago cada mañana es mirarme en el espejo y lo que habitualmente descubro es mi rostro envejecido con el avance del tiempo que va ganando la partida.

Parece que el tiempo no pasa, pero sí pasa; lo veo en mi decrepita figura, porque la rutina habitual de vivir nos proporciona la emoción pasajera de que nada pasa, pero sí pasa.

Ya vamos a cumplir dos meses de las pasadas elecciones, pero el tiempo si pasó para tres partidos políticos que fueron grandes y ahora están en vías de extinción, oliendo a marchitas calas después de un funeral. Los analizo.

Empezamos el siglo XXI con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) en el poder con Miguel Ángel Rodríguez siendo presidente de la República (1998-2002). En su apogeo la agrupación continuó disfrutando las mieles del poder con el Dr. Abel Pacheco como presidente (2002-2006), pero de pronto se desinfló, hasta ahí llegó. No ganan una elección desde el año 2002, llevan seis derrotas consecutivas.

La caída vertiginosa empezó en el 2004. El presidente Pacheco para dar pruebas de su probidad y combate a la corrupción en una confabulación con el fiscal general Francisco Dall’Anese metieron a la cárcel al expresidente Miguel Ángel Rodríguez por el caso Alcatel y al expresidente Rafael Ángel Calderón Fournier por el caso Caja-Fischel, no pudieron encarcelar a José María Figueres Olsen, expresidente de la República (1994-1998) involucrado también en el caso Alcatel porque salió huyendo del país, se refugió por varios años en Suiza.

Estos golpes fueron una sentencia a muerte para el PUSC y el PLN y la muerte del bipartidismo PLN-PUSC.

Como el Ave Fénix tratando de renacer de sus propias cenizas el PUSC en las elecciones del 2006 con toda la vergüenza acumulada intentaron volver al poder con Ricardo Toledo de candidato y apenas lograron el 3.6% de los votos. Para el 2010 escogieron a Luis Fishman de la comunidad judía, el aspirante “menos malo” como él se hizo llamar y lo hicieron ceviche (por aquello del pescado) con el 3.8% de los sufragios.

En el 2014 con Rodolfo Piza se detuvo parcialmente el declive, hubo un escaso repunte con el 6.8% de los votos, pero ya llevaban tres derrotas consecutivas y se encendieron las alarmas. Había que hacer un alto en el camino, reinventarse.

Pero sucedió lo peor. Por rencillas de poder irreconciliables, su fundador y líder, Rafael Ángel Calderón Fournier, hijo del caudillo Rafael Calderón Guadia se fue del partido que el fundó en el año 1983, y con el cual fue presidente de la República (1990-1994) para hacer casa aparte con el Partido Republicano Social Cristiano (PRSC) fundado en junio del 2014, un nuevo movimiento para agrupar a los viejos y verdaderos calderonistas y participar en las elecciones del 2018 con su eterno candidato presidencial el Dr. Rodolfo Hernández en un intentó de que el doctor reviviera la historia de Calderón padre en la década de los cuarenta, un doctor de bata blanca y limpia a la presidencia.

Devueltos los peluches y con Calderón Fournier en otra casa, el PUSC volvió a intentarlo en las elecciones del 2018 repitiendo con Rodolfo Piza y les fue mejor alcanzaron el 16% de los votos y consiguieron nueve diputaciones. Pero saltó la liebre de la traición. “Amo la traición, pero odio al traidor” decía Julio Cesar el emperador romano. Rodolfo Piza traicionó al PUSC y se fue de ministro de la Presidencia con el Partido Acción Ciudadana (PAC) en el gobierno de Carlos Alvarado.

Cansada la cúpula partidaria y hastiada de su fracaso en la escogencia a dedo de candidatos presidenciales, para las elecciones del 2022 promovieron una convención interna para escoger al pretendiente, se presentaron tres, los diputados, en ese entonces, Erwen Masis (ahora chavista con su chambita en el BCIE) y Pedro Muñoz (desaparecido del mapa político) y Lineth Saborío primera vicepresidenta de la República en el gobierno de Abel Pacheco.

Lineth ganó cómodamente la convención y fue la candidata del PUSC a las elecciones del 2022, en donde le fue “más pior” comparada con Rodolfo Piza en los comicios del 2018 en donde él obtuvo 344.595 votos el 16% y 9 diputados y los resultados de Linet fueron 164.596 votos, el 12% pero mantuvo las mueve curules.

Otra encerrona. Que nos pasa se decían en la cúpula, estamos “miados de gato”, nada nos pega. Vamos por la juventud a ver si acaso. Escogieron por aclamación a Juan Carlos Hidalgo una joven promesa y 47 autoridades de la cúpula lo ungieron candidato presidencial. Pero ya en la cancha presidencial de las elecciones no la vio, le hicieron sombrerito y el túnel no llegó a patear la pelota y los electores asqueados del PUSC no le dieron pelota. Apenas consiguió como candidato 68 732 votos y para la diputada electa Abril Gordienko 109 438 votos, pasaron dejando los pelos en el alambre, un poquito menos y desaparecen del mapa político.

¿Qué les pasó? Su ideología social cristiana dejó de encantar, no resistió la dura realidad de la brecha entre lo prometido y lo conseguido. Los escándalos de corrupción les cobraron la factura, sus luchas internas por el poder lo llevaron a no poder ganar elecciones, son un muerto viviente camino a la perfección del olvido, por más aleteos que haga la Gordienko en los próximos cuatro años en el Congreso con sus logros personales, pero no grupales. Una golondrina no hace verano, pero podrá ser candidata presidencial en el 2030.

El próximo Viernes Santo para guardar el católico respeto los dejaré descansar mientras los gobiernos chavistas (Chaves- Fernández) configuran el negocio “ganar-ganar” del basurero gringo del tráfico de humanos.

Economista jubilado

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