La Plaza Mayor: Parque Central de San José

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Carlos Revilla Maroto

Carlos Revilla

Sigo con mi serie de los parque josefinos, en esta oportunidad voy a hablarles del más viejo de todos, y aunque no pareciera, de los más emblemáticos, con una gran historia. Me refiero, por supuesto, al Parque Central, el espacio público más antiguo de la capital y el primero en recibir trabajos de ornato. El parque ha sufrido muchas remodelaciones, siendo la última la de principios de los años 90 del siglo pasado, que se sumó a la de la mayoría de los otros parques del centro de la ciudad, que se llevaron acabo en esa época.

Antes de ser parque, alrededor de 1837, existió en ese lugar una Plaza Mayor con un teatro de paja para ofrecer espectáculos, en los cuales cada quien debía llevar sus sillas. Se utilizaba también como una especie de «Feria del agricultor» o mercado. El 19 de julio de 1885 la plaza se convirtió en parque con la siembra de árboles, la dotación de aceras, una fuente, la colocación de una verja a su alrededor, y el trazado de veredas internas.

Sobre ese período nos dice una crónica de la época:

La antigua Plaza Mayor fue el primitivo mercado josefino y el verdadero centro de todas las actividades mercantiles del país. Por los años cincuentas el escritor Marr lo describió así: «La gran plaza se cubre de barracas cubiertas de lienzo, en las que el pequeño comercio pone también en venta todos los productos de la industria extranjera. Campesinas jóvenes, con sus trajes pintorescos y puestas en cuclillas en el suelo, ofrecen huevos, frutas, mantequilla, etc. Vienen indios trayendo maíz y cacao. Vendedores ambulantes circulan con su pacotilla. Se comercia a pie y a caballo en géneros de vil precio. El día de mercado el Presidente de la República no desdeña cortar algunas varas de zaraza para el campesino y el Ministro se queda ronco en su afán de probarle al comprador que pierde en la venta de un vaso de vidrio. Detrás de los improvisados mostradores hay militares vendiendo clavos, cortaplumas y tijeras: Magistrados de la Corte venden medias de algodón; abogados encuentran compradores para sudaderos y médicos obsequian refrescos de soda. Las gradas que conducen a la Catedral se cubren de sombreros de paja, arreos del país, cohetes, utensilios de piedra, etc.; y en tanto que adentro se dice misa, los comerciantes hacen su negocio en la puerta”.

Años después, en 1920, llegaron las bancas de cemento. Luego, en 1944, en la administración de Teodoro Picado, se colocó el actual quiosco, que fue un regalo del presidente de Nicaragua Anastasio Somoza García, y que siempre se ha dicho que es un adefesio, con lo que concuerdo.

El mismo año que llega el quiosco, se llevan la fuente; de esto les hablaré más adelante. Ya en 1930, en la segunda administración de don Cleto González Víquez, habían quitado las verjas, que fueron a dar a varios edificios públicos, especialmente escuelas en diferentes lugares del país.

El quiosco tiene un sótano, que en estos momentos está desocupado, pero que a través de tiempo se ha utilizado para diversos fines, como exposiciones y otros. Especialmente recuerdo que allí estuvo por un tiempo, la Biblioteca infantil Carmen Lyra, la cual visitaba con alguna frecuencia en mis tiempos de escuela.

Por si sola, la historia de la fuente es muy interesante. Esta se ubica actualmente frente al edificio de la Biblioteca Carlos Monge Alfaro, en la sede Rodrigo Facio, de la Universidad de Costa Rica, en la entrada histórica de este centro de estudios. Para conocer algunos detalles, voy a transcribir unos pocos párrafos que tomé del sitio web de la propia UCR, que nos hablan de la fuente.

A mitad del siglo XIX, en el año 1858, después de la Guerra de 1856 contra los filibusteros, se suscitó una peste de cólera que diezmó a la población costarricense a causa de la pésima calidad del agua y su distribución.

El gobierno del presidente Juan Rafael Mora Porras firmó un contrato con los ingenieros Francisco Kurtze y Guillermo Nanne, para instalar una cañería de hierro en la ciudad de San José. La construcción no se inicia hasta el año 1865, esta vez por el ingeniero mexicano y director general de obras públicas, Ángel Miguel Velásquez. Se decidió construir un tanque y filtros de calicanto en Barrio Aranjuez. De este tanque partiría la tubería subterránea de hierro (traída de Inglaterra), hacia diferentes sectores de San José.

Para celebrar la construcción de la cañería, el Ing. Velásquez, comisionado por la Municipalidad de San José, viajó a Inglaterra para comprar la fuente ornamental que adornaría la Plaza Principal. Velázquez realizaría una compra magnífica: una copia genuina de la célebre fuente Cupido y el Cisne, de Coalbrookdale & Co.

Esta fuente adornó el centro de la Plaza Principal, desde el año 1868, hasta 1944, cuando se acordó trasladarla a la plazoleta de la Universidad de Costa Rica, en el barrio González Lahmann. Posteriormente, fue trasladada de nuevo a un patio interno de la Facultad de Agronomía, en la sede de la Universidad, en San Pedro de Montes de Oca.

En el año 1987, la fuente fue declarada patrimonio histórico y artístico, por el Presidente de la República y el Ministerio de Cultura. Finalmente, en el año 1991, fue sometida a una restauración, hecha por el escultor don Max Ulloa, y coordinada por ICOMOS. Una vez restaurada, se reubicó a la entrada de la Universidad de Costa Rica.

Después del año 2000, se conoció de la existencia de cinco fuentes similares, incluyendo una en los Estados Unidos, una en Sri Lanka y otra en Australia”.

La pequeña fuente que está en los tanques del acueducto, en el Hospital Calderón Guardia y de la que les hablé en una pasada columna, es también de la misma Coalbrookdale & Company.

En la última remodelación o reconstrucción del parque, pusieron una nueva fuente, más pequeña que la anterior, y que parece no mantiene rasgos con su antecesora.

Este parque es muy importante en nuestra historia. Voy a reseñarles brevemente tres acontecimientos relevantes:

  • En este sitio se recibió y confirmó el Ayuntamiento de San José la Declaración de Independencia de Centroamérica en 1821. El 15 de setiembre de 1971 en el sesquicentenario de la independencia, a iniciativa del Liceo de San José, se develó una placa en memoria a ese evento tan importante.
  • En la esquina suroeste de esa plaza murieron fusilados el general Francisco Morazán y Vicente Villaseñor, el 15 de setiembre de 1842.
  • El 12 de noviembre de 1848 siendo presidente de la República don José María Castro Madriz, se izó por primera vez el pabellón nacional, confeccionado por doña Pacífica Fernández de Castro, esposa del señor presidente, y de lo que hay un monumento y placa que recuerda el lugar exacto donde se llevó a cabo la ceremonia.

Hay varios monumentos: el de la Bandera; el del Trabajador, que lo trajeron de la Plaza de la Democracia y la Abolición del Ejército; al Barrendero, muy apropiado por cierto; uno que parece a la música o los músicos, no está muy claro; y lo que podría llamarse un monumento «vivo» a la provincia de Guanacaste y la anexión; se trata de un Guanacaste, árbol símbolo nacional, la placa tiene la fecha del 25 de julio de 1963.

Antaño, era el lugar por excelencia para ir a lustrarse los zapatos. Había muchos limpiabotas, uno hasta se los tenía que quitar de encima, y era difícil decidir a cuál se le daba la tarea. Si uno topaba con suerte, hasta “cuecha” le echaban para darle más brillo. Como recuerdo el toque del cepillo, para cambiar de zapato, y continuar lustrando el otro. Después, la rigurosa revisión antes de pagar. Era todo un ritual, pero tristemente ya eso se acabó, los limpiabotas están en vías de extinción, ya casi no se ve ninguno.

En la actualidad luce muy bonito, y con la construcción de los bulevares de la Unión Europea (Avenida 4) y el del Correo (Calle 2), el área del parque aumentó en dos de sus costados, dando la sensación de un espacio abierto que no tenía antes. Es muy utilizado para eventos musicales, exposiciones, ventas o actividades recreativas de carácter público.

El entorno del parque con la Catedral, el Melico Salazar (antiguo Raventós), etc., es también muy especial, pero de eso espero hablarles en otra oportunidad.

 
Las imágenes antiguas de la galería, son tomadas del grupo de Facebook Costa Rica Antigua vista por el lente fotográfico de la Historia.

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