La dama de la lámpara

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Carlos Revilla M.

Carlos Revilla

La crisis actual en Ucrania me puso a pensar en un personaje, que aunque no directamente vinculado, tiene mucho que ver, pues se relaciona con hechos acaecidos en la península de Crimea, actualmente disputada entre Rusia y ese país. Lo recordé porque como otras cosas de las que he escrito, me ha interesado por algo en particular. En este caso quiero hablarles un poco de esa gran figura que fue Florence Nightingale y algunos hechos históricos que están ligados con ella.

 
Uno de esos hechos históricos fue la guerra de Crimea, un conflicto bélico entre el Imperio ruso, regido por la dinastía de los Románov, y la alianza del Reino Unido, Francia, el Imperio Otomano (al que apoyaban para evitar su hundimiento y el excesivo crecimiento de Rusia) y el Reino de Piamonte y Cerdeña, que se desarrolló entre octubre de 1853 y febrero de 1856. La mayor parte del conflicto tuvo lugar en la península de Crimea, en el mar Negro, de ahí su nombre.

Como novedad en esta guerra es la participación de corresponsales de guerra que informan a la sociedad sobre lo que acontecía en los enfrentamientos. Fue la primera guerra europea registrada extensivamente de modo fotográfico. La guerra terminó en 1856 con el Congreso de París, de donde salió un gobierno conjunto y relativamente autónomo para el Principado de Moldavia y Valaquia; Rusia renunció a la protección directa de los cristianos ortodoxos que vivían en el Imperio Otomano y se estableció la neutralidad del mar Negro (prohibición de mantener en esa zona navíos de guerra). Se calcula que durante el conflicto murieron más de 250.000 combatientes y 750.000 civiles.

Florence Nightingale fue enfermera, escritora y estadística y participó en esa guerra, asistiendo al ejército británico. Es considerada pionera de la enfermería moderna y creadora del primer modelo conceptual de enfermería. Se destacó desde muy joven en matemáticas, y aplicó sus conocimientos de estadística a la epidemiología y a la estadística sanitaria. Fue la primera mujer admitida en la Royal Statistical Society británica, y miembro honorario de la American Statistical Association.

Sentó las bases de la profesionalización de la enfermería con el establecimiento, en 1860, de su escuela de enfermería en el hospital Saint Thomas de Londres, actualmente parte integrante del King’s College de Londres y del NHS (Servicio Nacional de Salud). Fue la primera escuela laica de enfermería en el mundo.

De fe anglicana, creía que Dios la había inspirado para ser enfermera. Alcanzó fama mundial por sus trabajos pioneros de enfermería en la asistencia a los heridos durante la guerra de Crimea. A partir de ese momento fue conocida como “la dama de la lámpara” (“the lady of the lamp”), por su costumbre de realizar rondas nocturnas con una lámpara para atender a sus pacientes.

La guerra se convirtió en su objetivo central a partir de la llegada a Gran Bretaña de los reportes acerca de las terribles condiciones de los heridos. Sidney Herbert, al frente de la Secretaría de Guerra en el gobierno de Lord Aberdeen y al tanto de los problemas sanitarios del ejército, posibilitó el traslado de Nightingale y un grupo de enfermeras a la zona de conflicto. El 21 de octubre de 1854, ella y un equipo de 38 enfermeras voluntarias, al que entrenó personalmente y que incluía a su tía Mai Smith, partieron hacia el Imperio Otomano.

Fueron transportadas unas 295 millas náuticas (546 km) a través del Mar Negro, desde Balaklava, Crimea, hasta la principal base de operaciones británica en el cuartel de Selimiye en Scutari (actual distrito de Üsküdar, en Estambul), a la que arribaron en los primeros días de noviembre de 1854. Se encontraron con que los soldados heridos recibían tratamientos totalmente inadecuados por parte del sobrecargado equipo médico, mientras que la oficialidad era indiferente a esta situación. Los suministros médicos escaseaban, la higiene era pésima y las infecciones comunes y en muchos casos fatales. No se contaba con equipamiento apropiado para procesar los alimentos para los pacientes.

Durante su primer verano en Scutari, 4.077 soldados perdieron la vida allí. Fallecieron diez veces más soldados de enfermedades como tifus, fiebre tifoidea, cólera y disentería que de heridas en el campo de batalla. Las condiciones en el hospital de las barracas eran tan nocivas para los pacientes debido al hacinamiento, a los deficientes desagües sanitarios y a la falta de ventilación. El gobierno británico destinó una comisión sanitaria a Scutari en marzo de 1855, casi seis meses después de la llegada de Florence Nightingale, que efectuó la limpieza de los vertederos contaminantes y mejoró la ventilación. A partir de esas medidas el índice de mortalidad bajó rápidamente.

Durante la guerra ella no reconoció que la falta de higiene era una de las causas principales de muerte, creyendo que el elevado índice de mortalidad se debía a la mala nutrición, a la falta de suministros médicos y al agotamiento extremo de los hombres, y nunca reclamó crédito alguno por ayudar a disminuir el número de muertes. Pero a su regreso a Londres comenzó a reunir pruebas para la Comisión Real para la Salud en el Ejército a fin de sustentar su posición de que los soldados fallecían a causa de las deplorables condiciones de vida en el hospital. Esta experiencia influyó decisivamente en su carrera posterior, llevándola a abogar por la importancia de mejorar las condiciones sanitarias hospitalarias. En consecuencia, ayudó a a reducir las muertes en el ejército durante tiempos de paz y promovió el correcto diseño sanitario de los hospitales.

En pleno conflicto, un artículo en The Times, publicado en la edición del jueves 8 de febrero de 1855, decía:

Sin exageración alguna es un «ángel guardián» en estos hospitales, y mientras su grácil figura se desliza silenciosamente por los corredores, la cara del desdichado se suaviza con gratitud a la vista de ella. Cuando todos los oficiales médicos se han retirado ya y el silencio y la oscuridad descienden sobre tantos postrados dolientes, puede observársela sola, con una pequeña lámpara en su mano, efectuando sus solitarias rondas.

Tras el fin de la guerra, fue entonces cuando Nightingale comenzó a ser conocida como “la dama de la lámpara”, a partir del poema Santa Filomena de Henry Wadsworth Longfellow, publicado en 1857:

¡Mirad! En aquella casa de aflicción
Veo una dama con una lámpara.
Pasa a través de las vacilantes tinieblas
y se desliza de sala en sala.

Después de la guerra, Nightingale regresó a Inglaterra donde continuó su carrera, que estuvo llena de grandes logros personales y profesionales.

En 1883, la Reina Victoria le otorgó la Real Cruz Roja, y en 1907 se convirtió en la primera mujer en recibir la Orden de Mérito del Reino Unido. En 1908, le fueron otorgadas las Llaves de la Ciudad de Londres.

El Juramento Nightingale efectuado por los enfermeros al graduarse, fue creado en su honor en 1893. El Día Internacional de la Enfermería se celebra en la fecha de su cumpleaños. Su trabajo fue la fuente de inspiración de Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja y autor de las propuestas humanitarias adoptadas por la convención de Ginebra.

La voz de Nightingale quedó registrada en una grabación fonográfica de 1890, preservada en la British Library Sound Archive. La grabación se hizo en apoyo a un fondo de asistencia a los veteranos de la guerra. En el audio se la oye decir:

Cuando ya no sea ni siquiera una memoria, tan sólo un nombre, confío en que mi voz podrá perpetuar la gran obra de mi vida. Dios bendiga a mis viejos y queridos camaradas de Balaclava y los traiga a salvo a la orilla. Florence Nightingale.

Mi intención era escribir un poco de esa etapa de su vida en Crimea y por qué es tan importante, aunque toda su existencia es muy interesante, pero casi que habría que escribir un libro si nos ponemos a contarla.

Definitivamente la vida de Nightingale ha sido un ejemplo, que a través del tiempo ha inspirado obras de teatro y un sinnúmero de películas.

Estatua de Florence Nightingale, Waterloo Place, Londres. WikiCommons
Estatua de Florence Nightingale, Waterloo Place, Londres. WikiCommons

 

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