Eusebio Figueroa, fundador del Colegio de Abogados

Vía costarricense

Johnny Soto Zúñiga

Johnny Soto Zúñiga

En el siglo XIX de nuestra historia Patria, han destacado distintos personajes que han aportado mucho a la institucionalidad costarricense, en el ejercicio de diversos cargos públicos o privados; que han ayudado a cimentar y consolidar el sistema democrático, republicano y soberano de la Nación. Sin duda el Dr. Eusebio Figueroa Oreamuno, quién nació en Cartago en 1827 y falleció en 1883 en un duelo contra don León Fernández Bonilla, deja un legado cívico de primer nivel en la memoria histórica. Han sido pocos los estudios e investigaciones realizados sobre este personaje.

El libro más completo sobre Figueroa Oreamuno, es el realizado por el abogado e historiador Tomás Federico Arias Castro, quien afirma que don Eusebio: “traspasa los límites temporales de la época que le aconteció, ubicándose en uno de los pedestales otorgados a las figuras que por su importancia, están destinados a ser inmortales en la memoria cívica de Costa Rica.” (Dr. Eusebio Figueroa Oreamuno. T.F. Arias Castro. Pág. XX)

Se señala que destacó como Embajador de Costa Rica, Director de la Gaceta Oficial y de la Imprenta Nacional, Profesor y Rector de la Universidad de Santo Tomás, Fiscal, Magistrado y Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Secretario de Gobernación, Fomento, Justicia, Guerra, Marina, Relaciones Exteriores, Instrucción Pública, Culto y Beneficencia, Diputado por Cartago, Vice-presidente de la Asamblea Constituyente de 1869, Presidente Interino de Costa Rica y fundador y primer Presidente del Colegio de Abogados.

La investigación del historiador Arias Castro, nos indica que a finales del decenio de 1870 e inicios de la década de 1880, don Eusebio Figueroa, deseaba junto a un grupo de juristas contar con un ente que agrupara a los profesionales en Derecho; y que hacía 40 años se había intentado dicho objetivo sin éxito. El antecedente directo es el decreto N° XI, del 3 de mayo de 1843 con la creación de la Universidad de Santo Tomás, en su artículo 107 establecía el requisito de que los egresados de Derecho debían incorporarse ante la administración de la Corte Suprema de Justicia. Posteriormente el 12 de noviembre de 1857, mediante el decreto N° LIV, promulgaba el Reglamento de la Corte, artículo 39, se dispone conformar un ente que agrupe a los profesionales en Derecho, hasta que existiera un Colegio de Abogados constituido especialmente; a la fecha habían 108 abogados. (Op.cit. Pág. 75)

Se designó al presidente de la Corte Suprema de Justicia, el Dr. Vicente Herrera Zeledón, como decano de dicho ente, luego lo presidieron José María Castro Madriz, Manuel Alvarado Barraoeta, José Gregorio Trejos Gutiérrez, Juan José Ulloa Solares, Vicente Sáenz Llorente, Eusebio Figueroa Oreamuno, Miguel Macaya de la Esquina, Rafael Orozco González. Finalmente mediante el Decreto N° XXIV del 6 de agosto de 1881, se redacta el Reglamento del Colegio de Abogados de la República de Costa Rica, promulgado por el mandatario en ejercicio don Salvador Lara Zamora y por el secretario de Estado en el despacho de Gracia y Justicia, Lic. Manuel Arguello Mora.- El presidente General Tomás Guardia estaba de viaje por Europa-.

El 12 de agosto, se realiza la primera elección de Junta Directiva y se elige al Dr. Figueroa Oreamuno como su primer presidente; luego el 21 de agosto en el acto formal de inauguración del Colegio, da un discurso valiente exigiendo volver a la institucionalidad del país y que se restableciera el régimen constitucional interrumpido por el General Guardia. El jurisconsulto de origen cubano, Antonio Zambrana, en ese mismo acto de instalación del Colegio de Abogados de Costa Rica expresó: “…acaba de levantarse una tribuna en Costa Rica…la tribuna de la ciencia más importante, en mi concepto, de todos cuantos estudios metódicos realiza la inteligencia humana… Señores, nada podemos prometeros; sólo os decimos que no se funda aquí el gremio de un oficio, la corporación de un arte útil; se funda la sociedad de una ciencia…” (Colegio de Abogados de Costa Rica: ciento veinte años de historia (1881-2001). Pág.5)

Sin duda, el aporte de los juristas al país a lo largo de su vida republicana ha sido de enorme trascendencia. La enseñanza del Derecho desde el inicio de la Universidad de Santo Tomás en la década de 1840, luego con el cierre de esta Universidad, siguió la Escuela de Derecho en forma individual, hasta la apertura de la Universidad de Costa Rica en 1941. Por las aulas de la Escuela de Derecho, hoy Facultad de Derecho de la UCR, han pasado jefes de Estado, Presidentes, vicepresidentes, ministros, magistrados, diputados y abogados (as) que han ocupado diversos cargos en las distintas instituciones públicas y privadas. Actualmente existen universidades privadas donde se imparte la carrera de Derecho.

El Colegio de Abogados se convirtió en el órgano consultivo del Estado costarricense en el campo legal y rector de la carrera de leyes. Para ejercer la profesión de abogado se debe incorporarse al Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica -la denominada “barra de abogados (as)”-. Los abogados han contribuido al desarrollo de los campos social, económico, cultural y político del país. El Colegio también colaboro en muchos aspectos en las redacciones de los Códigos de la República. Se dice que entre 1880 y 1950, los abogados jugaron un papel de primacía en el desarrollo del país; también se experimenta la competencia creciente de otros gremios profesionales como los médicos, educadores entre otros.

Se concluye, que los abogados y abogadas de este país debemos estar agradecidos primero con la Patria, que nos ha permitido estudiar y trabajar a su servicio y de la sociedad en general, y segundo recordar la figura egregia del Dr. Eusebio Figueroa Oreamuno, fundador y primer Presidente de nuestro Colegio; que con su don de gentes, tenacidad, gran jurista, valentía y servicios al país estará siempre en el sitial de honor de los ciudadanos de Costa Rica.

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