Ennio Rodríguez: Respuesta a la carta abierta dirigida a mi persona

N. del E.: Al final de la carta de don Ennio Rodríguez, presidente de la Junta Directiva del Colegio de Ciencias Económicas, está la carta a la cual él hace referencia titulada «Covid-19 en Costa Rica: carta abierta al presidente del Colegio de Ciencias Económicas», escrita por un grupo de economistas.

Respuesta a la Carta Abierta dirigida a mi persona publicada en:
sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Un grupo de economistas, algunos de los cuales fueron alumnos míos, amablemente me dirigen una misiva a raíz de la carta que como Presidente de la Junta Directiva del Colegio de Ciencias Económicas y en cumplimiento de la Ley que nos rige, le dirigí al Presidente de la Asamblea Legislativa, Lic. Carlos Ricardo Benavides. El mensaje principal de dicha carta es que es necesario para la ciudadanía conocer la hoja de ruta en materia económica para enfrentar las consecuencias inmediatas de la crisis económica como resultado de la pandemia del COVID-19 y de las medidas adoptadas para su contención, así como la propuesta para la reactivación económica. Cabe mencionar que los colegas me dan la razón en este el punto fundamental cuando afirman: “Menos aún -en eso coincidimos con ustedhay claridad sobre la “hoja de ruta” para la recuperación de la economía, una vez superada la crisis sanitaria”.

Si tenemos acuerdo que lo fundamental es armar esa hoja de ruta y generar consensos para su viabilidad, aprovecho la oportunidad para invitarlos a las discusiones que al respecto vamos a promover en el Colegio. Como bien le consta al Lic. Welmer Ramos, tanto cuando fue Ministro de Economía, como ahora como que es diputado, las puertas del Colegio siempre han estado abiertas para la discusión seria de altura.

Están de acuerdo ustedes conmigo también en la necesidad de “restablecer una situación fiscal sólida y saludable”, pero luego me atribuyen argumentos que jamás he esgrimido como Presidente de la Junta Directiva ni a título personal, argumentos que defienden la ortodoxia en materia de ajuste por la vía única de la austeridad (los argumentos clásicos pre-keynesianos). Tampoco he argumentado que sea recomendable o viable, en el corto plazo, un equilibrio fiscal. Argumentan en contra de políticas que no defiendo, entonces el pleito no es conmigo.

Como bien les comentaba en mis clases y me alegran que lo hayan recogido, los economistas adoptamos posiciones éticas en la definición de los problemas y al seleccionar las políticas para su abordaje, lo cual no excluye la responsabilidad moral de usar los mejores métodos científicos para evaluar situaciones y políticas. Precisamente porque mi punto de partida es la situación de las poblaciones más vulnerables, la justa distribución del ingreso y el crecimiento productivo (en ese orden), no les puedo aceptar que no me permitan alertar sobre los riesgos del financiamiento del déficit vía emisión monetaria; riesgos (y estos dependerán de su magnitud y plazos) que deberán ponerse en el contexto de la estrategia de financiamiento del déficit, estrategia que a la fecha desconocemos y es el fondo de mis comentarios a este respecto. Les recuerdo que la crisis que reventó en agosto de 1981 durante la Administración Carazo, tuvo como uno de sus agravantes y detonantes la emisión inorgánica del BCCR y entre cuyos resultados fue una inflación de tres dígitos, factor determinante en el empobrecimiento de los más vulnerables, al punto de que más de la mitad de los costarricenses cayeron en condiciones de pobreza. Sí estimados colegas, si bien hoy la inflación no es amenaza, las formas de financiamiento del déficit deben analizarse desde la perspectiva de su posible impacto inflacionario y sus efectos sobre el 20% de población en condición de pobreza y la desigualdad social y de ingresos crecientes en nuestro país.

Terminan ustedes su amable carta con un llamado a la pluralidad teórica y epistémica, con lo cual no solo estoy de acuerdo, sino que les recuerdo que este principio anima nuestras actividades en el Colegio en los congresos, foros, mesas redondas y conferencias; esto siempre se han basado en los principios éticos y morales de nuestras profesiones, donde las ideologías no deben oscurecer el análisis de la realidad, ni las propuestas derivarse de postulados ideológicos sin el debido análisis crítico de costos de oportunidad, el impacto sobre los más necesitados y su viabilidad, entre otros.

En estos momentos en que el país sufre los estragos de la pandemia del COVID-19 y de la crisis económica resultante, el Colegio de Ciencias Económicas reitera su preocupación que, si bien conocemos la estrategia sanitaria, no ha sido presentada ninguna hoja de ruta para atender los efectos económicos y sociales inmediatos de su dimensión económica ni para trazar los elementos de la recuperación. Tenemos una crisis de salud, pero también una crisis de pérdida de puestos de trabajo. Debemos trabajar en ambas con toda intensidad. Nuevamente el Colegio de Ciencias Económicas dice presente, se pone a la disposición de la sociedad costarricense y especialmente de sus miembros más vulnerables.

De ustedes, muy atentamente,

Dr. Ennio Rodríguez
Presidente, Junta Directiva
Colegio de Ciencias Económicas

Colegio de Ciencias Económicas

Covid-19 en Costa Rica: carta abierta al presidente del Colegio de Ciencias Económicas

17 de abril de 2020

Dr. Ennio Rodríguez
Presidente
Colegio de Ciencias Económicas

Estimado don Ennio:

Con nuestros cordiales saludos, queremos por este medio referirnos a su nota del pasado 8 de abril, dirigida al presidente de la Asamblea Legislativa, diputado Carlos Ricardo Benavides.

Compartimos con usted la que, según podemos interpretar, es su preocupación básica: la ausencia, por parte del gobierno de Carlos Alvarado, de una propuesta de políticas integrales en materia económica, que trascienda las urgencias de la atención de la crisis sanitaria asociada al covid-19, y que anticipe los esfuerzos de recuperación de la economía –más que de simple reactivación– que deberán emprenderse tan pronto como se pueda, y al menos una vez la situación sanitaria se haya estabilizado.

La situación planteada es de una magnitud excepcional, por lo cual, el esfuerzo que ello nos demanda como país, ha de ser asimismo extraordinario. Es algo que ya estamos haciendo en el frente sanitario, bajo el liderazgo del Ministerio de Salud y la Caja Costarricense de Seguro Social, con el fin de frenar el contagio y proteger la salud y la vida de las personas. Pero, en cambio, es mucho más limitado el esfuerzo que se hace para auxiliar a las familias en situación de pobreza y a toda esa enorme cantidad de personas que repentinamente se quedaron sin trabajo, o ven reducidas sus jornadas laborales y sus ingresos. Menos aún –en eso coincidimos con usted– hay claridad sobre la “hoja de ruta” para la recuperación de la economía, una vez superada la crisis sanitaria.

Es cierto que esta crisis implicará un aumento, posiblemente muy significativo, en el déficit fiscal y en la deuda pública. No solo es inevitable, sino, y sobre todo, es necesario. Porque debemos combatir y frenar la crisis sanitaria; porque debemos tratar de minimizar sus efectos sobre el empleo; porque debemos ayudar a las personas cuya ocupación e ingresos están siendo golpeados por la crisis; porque debemos auxiliar a las empresas que enfrentan problemas. Todo ello es necesario, y todo ello repercutirá en los balances fiscales.

Eludir tales responsabilidades a fin de evitar un mayor deterioro de las finanzas públicas, es una falsa solución, que no solo agravará la crisis sanitaria y los impactos humanos y sociales que ésta trae consigo, sino que profundizará la crisis económica y dificultará la posterior recuperación, lo que, de nueva cuenta, repercutirá negativamente sobre la situación fiscal.

La opción aquí no es entre menor o mayor desequilibrio fiscal, sino entre minimizar los impactos de la crisis, o permitir que esos impactos se desplieguen sin atenuante y sin alivio. Y siendo claro que estamos ante una coyuntura de alcances excepcionales, bueno sería que los y las economistas, estemos dispuestos a innovar en materia de política económica, en vez de seguir aferrados a fórmulas ortodoxas, de dudosa eficacia incluso en tiempos “normales”, las cuales devienen un grillete que inmoviliza frente a una crisis que exige creatividad e imaginación, así como capacidad de respuesta inmediata. Por ello, no deja de sorprendernos su preocupación por los presuntos efectos “desestabilizadoras” que, a su juicio, podría tener la intervención del Banco Central en la crisis. Cuando la economía se desploma y los empleos se pulverizan ¿en serio a usted le preocupa la inflación?

Teniendo esto claro, también debe decirse con toda claridad, que enfrentar la crisis pasa por dar satisfacción a un compromiso ético y moral, que los y las economistas de Costa Rica debemos asumir de forma explícita, lo cual se resume en lo siguiente: los costos de la crisis deben distribuirse de la forma más equitativa posible, y las condiciones de vida de las poblaciones más débiles y vulnerables deben ser protegidas.

Por ello es tiempo de hablar de un esquema, muy progresivo, de impuestos y subsidios, el cual, aun siendo transitorio, puede ser diseñado apropiadamente, para que tenga efectos contra-cíclicos. Si se traslada ingresos de sectores sociales con altas tasas de ahorros a sectores sociales carenciados, y si se trasladan recursos de usos suntuosos y prescindibles, hacia usos realmente urgentes (como fortalecer las finanzas de la Caja), el efecto neto para la economía y el empleo será positivo.

Y siendo innegablemente claro que los desequilibrios fiscales se agravarán, incluso de forma muy significativa, por ello mismo se hace obligatorio tener claro de qué hablamos cuando mencionamos la necesidad de un esfuerzo de reactivación económica, que, dada la magnitud de la actual crisis, debería ser más bien un esfuerzo de recuperación en el pleno sentido de la palabra.

No podemos proponerle al gobierno de Costa Rica que a la hora de buscar dialogar con organismos internacionales en busca de apoyo financiero, lo haga desde una posición perdedora, poniendo los “equilibrios macroeconómicos” por delante ¿De cuáles “equilibrios” habla usted? Del contexto de su nota, se deduce que básicamente de los “equilibrios fiscales”. Lo cual resultaría bastante desatinado, cuando a nivel mundial se extiende un consenso que admite que ni las deudas ni los equilibrios fiscales han de ser hoy los criterios guía a la hora de decidir y canalizar la cooperación dirigida a países del sur.

El gobierno de Carlos Alvarado tiene la responsabilidad ineludible de aplicar una enérgica política destinada a atraer fondos externos. Y esto debe ser parte de un diseño integral de políticas que, liberadas de dogmas y rigideces ideológicas, ponga por delante la recuperación del empleo y la economía, desde criterios de equidad y justicia. Priorizar lo fiscal al empleo y al restablecimiento del dinamismo económico, tal cual se ha hecho por años, ha incidido fuertemente en la persistencia de los desequilibrios fiscales, y es, a fin de cuenta, la causa principal de que la crisis del covid-19 nos haya atrapado en medio de una precaria situación fiscal.

Nos interesa, tanto como a usted, restablecer una situación fiscal sólida y saludable. Pero enfatizamos que la ruta de la austeridad fiscal es comprobadamente errónea: las finanzas públicas no se sanean con base en políticas recortistas, sino con base en políticas que promuevan el crecimiento y el empleo.

Concluimos formulado ante usted, en su calidad de presidente del Colegio de Ciencias Económicas, una respetuosa pero enfática excitativa: tome en cuenta, por favor, que nuestro colegio es pluralista, y de ninguna manera una entidad en la que prevalezca un pensamiento único. Por lo tanto, le solicitamos que promueva espacios amplios de diálogo, debate y reflexión, que permitan enriquecer las propuestas que nuestro colegio formule o que, en todo caso, y como mínimo, que visibilicen esa pluralidad teórica y epistémica que hoy enriquece el pensamiento económico en Costa Rica.

De usted, muy atentamente

Luis Paulino Vargas Solís
Director CICDE-UNED
Cédula 2-0327-0373, carné 001797

Welmer Ramos González, diputado
Cédula 5-0191-0924, carné 003628

Roxana Morales Ramos, economista
Cédula 1-1167-0990, carné 045717

Eugenio Trejos Benavides
Profesor Instituto Tecnológico
Cédula 9-0041-0880

Daniel Vartanian Alarcón, economista
Cédula 8-0051-0962, carné 018870

Osvaldo Ureña Jiménez, economista
Cédula 1-1307-0662, carné 033318

Eduardo Rosales Blandino, economista
Cédula 1-0412-1404, carné 007956

René Fonseca Cortés, economista
Cédula 9-0110-0864, carné 019088

Pablo Abarca González, economista
Cédula 1-1452-0672, carné 044325

Mario Devandas Brenes, economista
Cédula 9-0110-0864, carné 019088

Cc: Carlos Ricardo Benavides, presidente legislativo/Jefaturas de fracción/Ciudadanía costarricense

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