Especial para Cambio Político
La Patrulla de Bares
Y LLEGÓ LA PATRULLA DE BARES
Al rescate de la más noble de las tradiciones culinarias costarricenses: la boca
Enemigo mortal del karaoke y los bares de pipicillos
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Misión: La Vergüenza Puertorrican Chinchorro, La Cañita y Oyster Shack Dónde: San Juan, Puerto Rico (ver mapa) |
San Juan es un destino obligatorio para cualquier patrullero que se respete. La facilidad con la que se pasa del lujo de Condado a la autenticidad de Santurce hace que cada parada sea una sorpresa. Puerto Rico no solo tiene el encanto, tiene el sabor.
En esta ocasión, les traigo un «3 en 1» desde dos barrios emblemáticos de la capital boricua: Condado y Santurce.
Ubicado en el corazón turístico de Condado, este lugar es una declaración de principios. Aunque el nombre pueda confundir al foráneo, en Puerto Rico un «chinchorro» es un lugar de encuentro auténtico, sin etiquetas, donde el pueblo se reúne. No como en Costa Rica que más bien tiene una connotación despectiva.
Con una terraza que invita a ver y ser visto, la música caribeña de fondo establece el ritmo de inmediato. Es el sitio perfecto para entender la transición entre lo tradicional y lo moderno.
Aquí nos fuimos directo a lo clásico de y pedimos un mofongo, comida típica de la isla. Pedimos unas alcapurrias de carne y unos bacalaítos que estaban en su punto exacto de tostado. La grasa justa para que la Cerveza Medalla (la compañera inseparable de esta patrulla en la isla) cumpliera su función refrescante. También ordenamos unos tostones, que es como llaman a los patacones por esos lares, que se pueden ordenar con carne o camarones.
El menú completo se puede revisar aquí. El bar es parte de una cadena de bares en Puerto Rico, que también está Florida USA, con el mismo concepto, pero el menú varía un poco dependiendo del lugar.
Cápsula culinaria
¿Qué es realmente un Mofongo?Si el gallo pinto es nuestra bandera, el mofongo es el corazón de la mesa boricua. Aunque a simple vista parezca un puré de plátano, su elaboración es un rito de texturas y sabores.
La base: Se utiliza plátano verde (macho), el cual se corta en rodajas y se fríe hasta que esté cocido pero no excesivamente dorado.
El pilón: Aquí es donde ocurre la magia. Los trozos calientes se pasan a un mortero de madera llamado pilón. Se machacan con fuerza junto con ajos frescos, sal y, lo más importante, trozos de chicharrón de cerdo crujiente.
La textura: El chicharrón aporta una dimensión crocante y una grasa que, junto al ajo, transforma el plátano en una masa aromática y consistente.
La presentación: Se le suele dar forma de media esfera (usando el mismo pilón como molde). Puede servirse solo como acompañamiento o, lo más común en la «patrulla», relleno.
El relleno: El centro se ahueca para recibir mariscos, pollo o carne frita, generalmente bañados en un caldo o salsa criolla que el plátano absorbe, creando un bocado suculento.
The Oyster Shack (Condado)
Unos patrulleros estaban antojados de probar mariscos, y cruzando la calle, a pocos pasos La Vergüenza, está The Oyster Shack con un concepto totalmente distinto. Si La Vergüenza es el alma de la calle, The Oyster Shack es el templo del producto marino fresco.
Un local más recogido, con una barra que invita a la conversación directa. Se respira un aire de puerto moderno, ideal para una parada técnica a media tarde.
Por supuesto no podíamos ignorar el nombre del lugar. Las ostras frescas fueron las protagonistas, servidas con una sencillez que resaltaba el sabor a mar. También probamos un ceviche estilo caribeño que, comparado con nuestras versiones en Costa Rica, tiene un balance de acidez muy interesante que maridó perfecto con un ron local con hielo.
Puede visitar el sitio web de Oyster Shack para ver el menú completo
La Cañita (Santurce)
Para cerrar la jornada, ya de vuelta a la posada donde nos hospedábamos, no podíamos dejar de patrullar La Cañita, a escasos 50 m de nuestro lugar de descanso en el barrio de Santurce, el epicentro de la movida artística y cultural de San Juan. La Cañita destila esa bohemia que tanto nos gusta a los patrulleros de bares.
La Cañita es un rincón con mucha personalidad. La decoración y el ambiente dicen que uno está en un lugar donde la historia del ron y la caña de azúcar se toman en serio. Es el San Juan auténtico, el que vibra fuera de las rutas de crucero.
Aquí buscamos algo más sustancioso. Nos decidimos por unos nachos mixtos grandes, para que todos pudiéramos comer, y un mofongo relleno de carne frita. La textura del plátano majado con el toque de ajo fue el cierre de oro para esta patrulla. Para beber, nos dejamos aconsejar por el bartender y terminamos con un cóctel a base de ron añejo, cerrando la noche con el calor del espíritu boricua.
Cápsula Histórica de La Patrulla de Bares
El Reinado de Dewar’s en la Isla del Encanto
Si hay algo que llama la atención al patrullar San Juan, es la omnipresencia de la etiqueta de Dewar’s. ¿Cómo llegó un whisky escocés a ser tan relevante en la tierra del ron?
El Legado de los «Whisky Barons»
Fundada en 1846 por John Dewar, la marca dio un salto cuántico con sus hijos, John Alexander y Tommy Dewar. Este último, un genio del mercadeo (famoso por sus «Dewar-isms»), fue de los primeros en entender que el whisky debía viajar por todo el mundo.
La conexión Bacardí
En 1998, se dio un movimiento sísmico en la industria de los licores. Bacardi Limited (con sede mundial en Bermudas pero con su «Catedral del Ron» en Cataño, justo frente a San Juan) adquirió Dewar’s. Esta movida no fue casualidad; Bacardí buscaba diversificar su portafolio con el escocés de mezcla (blended) más premiado del mundo.
¿Por qué tanto éxito en Puerto Rico?
Al pasar a manos de Bacardí, Dewar’s aprovechó la gigantesca red de distribución y el músculo logístico que la familia Bacardí tiene en la isla. Hoy, el «Dewar’s 12» es casi una bebida nacional por adopción, compitiendo de tú a tú en las barras con los rones más añejos.
El arte del blending y el «Doble añejamiento»
Lo que realmente separa a Dewar’s de otros escoceses es su pionero proceso de Double Ageing (doble añejamiento). Mientras otros mezclan los whiskies y los embotellan de inmediato, Dewar’s hace lo siguiente:
La mezcla maestra: El Master Blender selecciona cuidadosamente whiskies de malta y de grano que ya han alcanzado su madurez.
El reencuentro: Una vez mezclados, en lugar de embotellarlos, se devuelven a barricas de roble por un periodo adicional de varios meses.
La armonía: Este tiempo extra permite que los diferentes sabores se «casen» y aromaticen entre sí, logrando una textura mucho más sedosa y un final más largo y equilibrado.
Este es el secreto detrás de esa suavidad que lo hace tan peligroso (en el buen sentido) cuando se toma solo con un par de hielos mientras se disfruta de la brisa en San Juan.
Califique esta Patrulla:
SEMPER COMPOTATIUM
Al rescate de la más noble de las tradiciones culinarias costarricenses: la boca
Enemigo mortal del karaoke y los bares de pipicillos
LLOREMOS POR SIEMPRE POR LA EXTINTA SAINT FRANCIS
¡LA BIRRA EN VASO SIN HIELO! ¡NI A PICO DE BOTELLA!
Combatiente declarado contra los sports bar
Los aborrecibles Pancho’s, Millenium, Yugo de Oro Cinco Esquinas y el Valle de las Tejas dichosamente de Dios gozan
VALETE ET INEBRIAMINI
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