Elección o reelección

Circunloquio [*]

Una jornada que reafirma la fortaleza democrática de Costa Rica y de la que se ha escrito y especulado

Yayo Vicente

Yayo Vicente

Costa Rica cerró una nueva jornada electoral con un mensaje claro y contundente: ¡La democracia sigue viva, sólida y en constante renovación! Tras meses de campaña, debates y contrastes ideológicos, el país acudió a las urnas en un ambiente marcado por el orden, el respeto y la institucionalidad, elementos que han convertido al proceso electoral costarricense en un referente mundial.

Desde tempranas horas del día, los centros de votación abrieron sus puertas para recibir a una ciudadanía consciente de la trascendencia de su participación. Familias completas, personas adultas mayores, jóvenes votantes y funcionarios electorales compartieron una jornada que trascendió lo meramente político para convertirse en una auténtica fiesta cívica. Más allá de las preferencias partidarias, el acto de votar volvió a ser un punto de encuentro nacional.

En este contexto, el trabajo del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) merece un reconocimiento especial. La institución volvió a demostrar su capacidad técnica, su independencia y su compromiso con la transparencia. La organización logística, la capacitación del personal, la fiscalización de cada etapa del proceso y la comunicación clara con la ciudadanía contribuyeron a generar confianza y certeza en los resultados. El TSE no solo administró una elección, sino que garantizó el respeto irrestricto a la voluntad popular.

Se derrotó el abstencionismo

La participación ciudadana fue otro de los ejes centrales de esta jornada. Aunque los desafíos en materia de abstencionismo siguen siendo parte del debate nacional, la presencia de miles de costarricenses en las urnas confirmó que el voto continúa siendo el principal instrumento de expresión democrática. Cada papeleta depositada representó una decisión individual, pero también un compromiso colectivo con el presente y el futuro del país.

Hermoso que bajara el abstencionismo. Antes de 1998 el abstencionismo era relativamente bajo y estable, rondando entre 17% y 21%. Fue a partir de 1998 que ese nivel subió significativamente, superando el 30 % y manteniéndose alto en las siguientes elecciones. En las elecciones presidenciales 2010, se situó en alrededor del 30 %, manteniendo el patrón de altos niveles desde finales de los noventa. En el 2014 fue 31,8% (en la primera vuelta), la no participación en el 2018 volvió a subir para situarse en el 34,4 %. En las elecciones presidenciales 2022 se rompió un récord moderno de abstención en primera vuelta, un 40 % del padrón electoral no acudió a votar, la cifra más alta en décadas.

Las elecciones presidenciales de 1 de febrero de 2026 marcaron un repunte en participación. Según los datos preliminares del Tribunal Supremo de Elecciones, el abstencionismo fue cerca de 30,9 %, con una participación de alrededor de 69,1 % del padrón electoral. Una reducción significativa de 9 puntos respecto a la primera vuelta de 2022. Un alto abstencionismo puede influir en la legitimidad democrática y en el poder de negociación de los ganadores.

Jornada pacífica

La jornada transcurrió sin incidentes mayores, en un ambiente de convivencia pacífica que reafirma la cultura democrática. Observadores nacionales e internacionales, así como actores políticos de diversas tendencias, coincidieron en destacar el civismo mostrado durante todo el proceso. En tiempos en los que la polarización afecta a muchas democracias del mundo, se dio una señal clara de madurez institucional y social.

Con los resultados ya definidos, corresponde extender una felicitación a quienes resultaron victoriosos como a quienes no alcanzaron el respaldo. A Laura Fernández por recibir la confianza del electorado y asumir la responsabilidad que ello implica; a los segundos, por su participación en el proceso y por contribuir al pluralismo político que fortalece la democracia.

Este proceso electoral deja, además, importantes lecciones. La democracia no se agota el día de las elecciones, se construye antes, durante y después, con instituciones sólidas, ciudadanía informada y actores políticos dispuestos a respetar las reglas del juego. El papel del Tribunal Supremo de Elecciones, la conducta de los partidos y la actitud de la ciudadanía confirman que el sistema democrático costarricense cuenta con bases firmes, aunque no exentas de oportunidades de mejora.

En este esfuerzo colectivo también resulta fundamental reconocer el aporte de los observadores internacionales, cuya presencia acompañó el proceso electoral y aportó una mirada técnica e independiente. Su labor contribuye a fortalecer la confianza, no solo a nivel interno, sino también ante la comunidad internacional, reafirmando el compromiso del país con los más altos estándares democráticos.

Costa Rica vuelve así a demostrar que es posible resolver las diferencias políticas mediante el voto. La jornada electoral recién vivida no solo definió un resultado político, sino que reafirmó valores esenciales como la paz social, la legalidad y la convivencia democrática.

Como lo señaló el Tribunal Supremo de Elecciones al cierre de la jornada: “La democracia costarricense se fortalece cada vez que la ciudadanía participa con respeto, responsabilidad y confianza en sus instituciones”. Una afirmación que resume el espíritu de un país que, más allá de ganadores y perdedores, volvió a celebrar su compromiso con la democracia.

¿Elección o reelección?

Si bien la victoria de Laura Fernández Delgado es incuestionable, por cantidad de votos, por participación, por la transparencia del proceso y la descomunal cantidad de curules obtenida, es imposible separarla de Rodrigo Chaves Robles. El presidente Chaves ha seguido “by the book” el diseño del populismo en otros países. Tiene una conexión emocional con la gente que lo percibe como alguien cercano (aunque sea un pachuco), llegó en el momento adecuado, luego de que el PAC nos había convencido de que todo lo pasado era perverso y corrupto. Ese esfuerzo de Otton Solís duró 16 años. Logró convencernos…

¡El chavismo tiene muchísimo dinero y una estrategia de comunicación extraordinaria! Al analizar los resultados por cantones, los de menor índice de desarrollo social (IDS), es decir los más pobres votaron por ellos. Los más educados y clase media por Álvaro Ramos, los pipis por el Frente Amplio —que dejó de ser todo lo planeado por Marx como partido de obreros y campesinos— y los más pipis y más ricos por el PAC, disfrazado de Coalición Agenda Ciudadana.

Las costas (Guanacaste, Puntarenas y Limón) votaron masivamente por el chavismo. Ahí hay un tema narco desgraciadamente. El chavismo ha implantado lo que se llama “La Pax Mafiosa”. Eso es al menos volver a ver para otro lado cuando los mafiosos controlan el territorio y se lo agradecen con plata y con votos.

Mientras dure la luna de miel entre Laura Fernández y Rodrigo Chaves esto fue una reelección abrumadora.

[*] CIRCUNLOQUIO. Viene del latín circumloquium. El Diccionario de Real Academia Española lo define como: “Rodeo de palabras para dar a entender algo que hubiera podido expresarse más brevemente”.

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