El poder de las palabras… (II)

A Sara, Karen, y Marcos en su viaje hacia la ciencia y la tecnología, donde el pensamiento crítico será el sextante para buscar estrellas que guíen sus ideales…

Caryl Alonso Jiménez

Caryl Alonso

Uno de los relatos que pude vivir y comprobar el poder de las palabras, de repente no tiene notas filosóficas ni excepcionales leyendas antiguas ni contemporáneas… Cuando la escuché por primera vez, no solo quedé emocionalmente asombrado. Pude comprender que las cosas extraordinarias de la vida tienen su origen en las pequeñas virtudes, y en el día a día.

Recuerdo el relato, eran las 10am cuando el profesor de música del colegio distribuyó entre los estudiantes de tercer año de diversificado los instrumentos musicales para el concierto escolar…

Pero, faltaba uno, el pianista… Y preguntó, -¿quién de ustedes toca piano? El silencio fue prolongado, pero un estudiante de ánimo reservado, intenso y provocador dijo, -yo puedo tocar piano. El aula sorprendida aplaudió ante la natural aceptación.

La sorpresa fue mayúscula en casa. Si bien tocaba guitarra, melódica y batería, nunca tuvo piano, apenas un avejentado órgano. Sin embargo, y por sorprendente que parezca, durante sesenta días consecutivos en casa fuimos presa diaria de intensas prácticas. A veces en horas extenuantes hasta bien entrada la noche…

El día del festejo aquella mañana fue la excepción a la regla… el concierto recibió a un pianista que de repente sin la magia de Chopin o Mozart, ese día hizo de las teclas el embelesamiento para llevar a los asistentes en imaginarios caminos, y transitar por ese viaje etéreo que despierta pasiones…

Creerse tener una vocación artística o una virtud humana que nos hace distintos al resto, se vincula al principio de la Profecía autocumplida, es aquella que lleva a actuar para lograrlo. No está solo con desearlo o pedirlo… sino, contar con la convicción de lograrlo. Y eso se alcanza con la práctica esforzada hasta el agotamiento, donde a fuerza de repetirlo solo es camino a la perfección…. Justo allí donde las gotas de sudor se confunden con lágrimas de dolor y satisfacción…

Dice el dicho popular que hay que tener cuidado con lo que se pide, porque se puede cumplir… En este caso fue la práctica constante que moduló lo que se deseaba…. No se trató de pedir ilusiones inalcanzables; sino aquello donde la entrega y la dedicación denodada pueden lograrlo.

Ese pianista tuvo la entereza de demostrarse asimismo que podría, a partir de esa prueba decisiva de su vida, dominar aquellas virtudes que no vienen del golpeteo dominical para pedir imposibles; sino del esfuerzo y la práctica diaria hasta alcanzar el dominio, que no es perfección, sino apenas el camino que marcará las rutas hacia utopías, donde cada vez que se acerque, se alejará… y justo allí estará la magia del poder de la palabra.

Rabindranath Tagore (1861-1941), insistía en tener una estrella para perseguir ideales y nunca sentirse desamparado en momentos de soledad y desconcierto…

El pianista, seguramente alojado en los confines del ideal esa mañana, sabía que no se trataba de aplausos, sino ascender por las escaleras de su propia medida… no fue una medalla, sino ese momento reservado a quienes alcanzan sus propias realizaciones, que son el símbolo para seguir el camino. Una noche le pregunté, -¿Qué sentiste aquella mañana cuando todos te escuchaban? –Estaba tocando para mí, me gustó, lo hice bien.

Esa mañana pudo demostrarse asimismo que el poder de la palabra está en la esencia de la acción y no en la promoción. Está en el actuar sobre aquello que hemos prometido para sí mismos. Es por eso que los medallistas olímpicos viven esa única sensación, donde no importa el aplauso, sino el sentir que lo lograron.

Marcos sabía que la palabra solamente tiene valor cuando se cumple, y lo aprendió y entendió. Las acciones se construyen en las llanuras testimoniales del ejemplo y eso, no lo olvidará jamás… Porque eso se llama confianza.

Por eso Sara, Karen y Marcos, ustedes que creen en el poder de sus palabras, nunca serán forasteros en tierras propias ni lejanas; sino viajeros en esa barca que surcará caminos nuevos, algunos con asperezas y otras con emociones, con pasiones tempranas que serán sus nostalgias, que son necesarias para el ejercicio temprano del corazón… Vendrán nubarrones y tempestades, que con valentía y carácter podrán aprender a dominar…y redirigir con mente flexible.

En esta etapa de ciencia y tecnología, vendrán enredos y confusión, por eso les pido ampararse en la filosofía, historia y humanidades, les permitirá entender la realidad y la verdad… Deben estar alertas, ese escenario demanda pensamiento crítico y sabiduría. Para entonces comprenderán que la academia es el camino a las verdaderas batallas.

Tienen que reconocer que la juventud es única, que perfila aquellas hazañas que parecerán extraordinarias. Pero no, no lo son. Solo son apenas preludios que construirán los cimientos de su experiencia, que los preparará para las batallas reales de la vida…
Estén alertas de los vendedores de humo, con las mentiras persuasivas. No es cierto que en la vida solo hay una oportunidad. No, no es verdad, siempre habrá nuevas oportunidades para empezar… En ese camino rebosarán sus ánforas de sueños y realidades, allí se van a fraguar sus fortalezas que los sostendrán en las adversidades y alegrías…

La claridad académica, la ciencia y tecnología, en aleación con las bases espirituales de la fe, construirán sus esperanzas. Eso fortalecerá su existencia con valores que serán estandartes para el viaje y escribir las páginas del libro de sus vidas…

Justo es allí donde se reafirma el poder de las palabras y la profecía autocumplida, haciendo de cada sueño una acción… No lo olviden, el paraíso es aquí en la tierra. Los veré en la distancia en la hazaña de sus vidas. Y seguro, ya desde ese infinito me repetiré que la vida, ¡sí que vale la pena vivirla…!

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