Luis Paulino Vargas Solís
Eran entrevistas de un alto nivel, por completo inusual en el ambiente periodístico costarricense, tan inclinado hacia un grisáceo mediocre y oportunista.
En breve: entrevistas realizadas con gran seriedad y profesionalismo, siempre apoyadas en un cúmulo muy rico de información que alimentaban los cuestionamientos formulados y que permitían profundizar en los temas que eran discutidos.
Cuando Rivera llegó a la dirección, y el anterior director tomó otros rumbos (que luego lo llevaron a ser parte del núcleo duro de la prensa servilmente chavista), desaparecieron esas entrevistas que la periodista Villanueva realizaba.
De ahí en adelante –no quedó de otra– nos cambiamos a Telenoticias, en las que, regularmente, Ignacio Santos ofrecía una buena entrevista. No con la profundidad y rigor de las que hacía Djenane, pero de un nivel aceptable.
El viernes se hizo público que fue despedida de Noticias Repretel y, lo más inaudito ¡ella se enteró por la prensa puesto que la empresa no tuvo la elemental cortesía de comunicárselo antes de hacerlo público!
¡Qué imperdonable grosería!
Circulan versiones que especulan sobre una posible influencia de Casa Presidencial –o sea, de Rodrigo Chaves– quien, presuntamente, habría exigido su despido. No tengo cómo saber si eso es cierto, pero tampoco me sorprendería si lo fuese.
En todo caso, creo que la clave del asunto está en lo que sutilmente insinúan las palabras de la misma Djenane para La Nación: “Yo entiendo perfectamente a Randall (Rivera, director de Noticias Repretel). Entiendo muy bien que él quiera buscar espacio y fortalecer su imagen. Yo tengo la marca de Repretel de muchísimos años y soy como la marca, entonces puedo entender los cambios”.
Lo diré sin guantes de seda: Randall Rivera es un periodista mediocre y oportunista y Djenane Villanueva es, en cambio, una periodista sumamente inteligente y una figura de mucho relumbre.
La cosa no es tanto que ella fuese “la marca de Repretel”. Es que su radiante luz opacaba la macilenta velita que Rivera a duras penas logra mantener encendida.
No es un fenómeno nuevo, y, en Costa Rica, no es un fenómeno inusual. Todo lo contrario, más bien: una inteligencia despierta y perspicaz es, a menudo, un motivo poderoso para justificar la exclusión.
Y mucho más en el actual contexto político de Costa Rica, en el que cualquier manifestación de crítica o disenso, expresada con inteligencia, provoca incomodidad y cólera en los ambientes oficiales.
– Economista jubilado
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