Del Ascenso de Hugo Chávez al arresto de Nicolás Maduro (II)

Ocean Castillo Loría

Maduro

V

Ante esto, un autor como Moisés Naím, nos llama a no perder de vista que, ya con Chávez, pero más con Maduro, el régimen, era una forma mutada de dominación: autoritarismo híbrido o un régimen iliberal funcional: allí coexistían:

  • Elecciones sin competencia real.
  • Instituciones formales sin autonomía.
  • Discursos de soberanía, con dependencia externa.
  • Retórica popular con prácticas oligárquicas.

Como puede verse, esto refuerza el diagnóstico de Sartori, no era el Madurismo o el Chávez – Madurismo, “una democracia defectuosa”; era “una simulación de democracia”; pero Naím, va más allá, estas simulaciones, no buscaban legitimidad, sino confusión. Para ello, se diluían las distinciones entre lo legal y lo ilegal. En el caso de John Keane, en su libro: “Los nuevos dictadores: El rostro cambiante de la tiranía en el siglo XXI”, se nos dice que: las dictaduras actuales ya no se presentan como negación explícita de la democracia, sino, como regímenes, que simulan, administran y vacían sus formas.

En el libro: “El fin del poder”, Naím, sostiene que el dominio tradicional: centralizado, jerárquico, institucional, ha perdido eficacia, pero esa pérdida, no ha democratizado automáticamente a las sociedades.

Por el contrario, de esta realidad, han aparecido poderes degradados, menos visibles, pero más resistentes. El poder institucional del “Punto Fijo”, se erosionó, pero el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, no reconstruyó instituciones, sino, que personaliza y des institucionaliza el poder, facilitando la posterior captura por redes informales.

He aquí, una convergencia directa, con Dussel: la “Potestas”, se autonomiza de la “Potentia”, pero en términos contemporáneos, esa independencia, está vinculada con redes mafiosas y transnacionales.

Con Maduro, este proceso, alcanza su forma más acabada:

  • Su base de poder, era el control (Diría Keane, con esa base, ya no se busca la adhesión entusiasta, sino, la resignación social).
  • Su base de poder, eran las alianzas ilícitas.

He aquí el asiento de la explicación del mantenimiento del régimen, del por qué sobrevivía pese al colapso económico: en el “deber ser”, esa sobrevivencia, dependía del rol del Estado; pero en realidad, dependía de la rentabilidad del desorden (Como podemos ver, hay comentaristas de derecha, altamente descaminados en esta senda).

En el libro: “Ilícito”, Naim, desarrolla una tesis central para entender el Madurismo: los regímenes contemporáneos de corte autoritario, no combaten el crimen organizado, sino que, lo integran: el resultado es un Estado mafioso, donde las fronteras entre gobierno, fuerzas armadas y redes criminales se diluyen.

Para el sostenimiento de este análisis, resultaría clave el tema del “Cartel de los Soles” (Que ya hemos dicho que hoy está cuestionado); pero digamos que, ahora resultaría esencial: “el sistema de clientelismo” del que ahora habla el Departamento de Justicia, de los Estados Unidos.

En ese “nuevo marco”, no deben de perderse de vista, acciones de la política exterior venezolana: alianzas con Irán, redes informales, triangulación financiera, esto con el objeto de hacer sobrevivir (Súper vivir) al Madurismo. Aquí ya no importa la hegemonía cultural, lo que importa, es la impunidad.

Desde Galtung, esto es parte de una violencia estructural extrema, lo que desde Dussel, es una negación absoluta de la vida; desde Francisco, es una corrupción del bien común; desde Naim, la conversión del Estado, en plataforma de negocios ilícitos.

En el libro: “La Revancha de los poderosos”, el autor venezolano advierte que, los nuevos autoritarios no gobiernan como dictadores clásicos, sino como manipuladores de:

  • El miedo.
  • La identidad.
  • La incertidumbre.

    En esta etapa, ya las instituciones no importan… están vaciadas…

    El Madurismo encaja perfectamente en este modelo:

    • Elecciones sin alternancia real.
    • Uso selectivo del Derecho.
    • Criminalización del disenso.
    • Exilio masivo, como válvula de escape.

    Esto nos lleva de nuevo a Krauze:

    Primero, aparece el “redentor carismático” (Chávez).

    Luego, el burócrata represivo (Maduro).

    Pero toda esta dinámica es sostenida por un mito fundacional, como justificación simbólica del poder…

    También Naím, coincide con Bobbio, en que la democracia muere cuando se violan las reglas, pero agrega algo esencial: la democracia “muere sin ruido”, disuelta en la normalidad autoritaria…

    Ahora bien, si regresamos a las Relaciones Internacionales, Naím, nos da una reinterpretación de la política exterior venezolana: ella, no sería fruto de un antiimperialismo coherente (Y consecuencia de una visión Marxista – Leninista), lo que se da es, “una soberanía instrumental”: el discurso nacionalista, cubre nuevas dependencias.

    China, Rusia, Irán, Cuba; parecen aliados ideológicos, pero en realidad son “socios de conveniencia”, en un sistema internacional fragmentado. Tal tesis se une a la teoría sociológica de Bauman: el Estado Venezolano, entra en una modernidad líquida, pero con calidad degradada, sin proyecto de largo plazo.

    Desde la Escuela del Realismo Político, no cabe duda que la operación militar de los Estados Unidos, es una demostración de fuerza; desde Naím, los regímenes basados en redes ilícitas, son vulnerables, cuando se rompe su protección internacional.

    Hemos presentado pues, una explicación estructural, del cómo y el por qué, del colapso venezolano (Eco de Cerdas Cruz: la fortaleza diagnostica de las Ciencias Políticas):

    • Krauze, explica el mito redentor.
    • Dussel, la legitimidad ética.
    • Bobbio y Sartori: la muerte de la democracia.
    • Habermas y Luhmann: la clausura comunicativa y sistémica.
    • Francisco, expone la ruptura de la fraternidad política.
    • Naím, explica la mutación final del poder: del populismo, al Estado mafioso.
    • Quien esto escribe, insiste en el neo populismo Latinoamericano.

    Véase que, el Madurismo, no es una desviación accidental del Chavismo: en el primero, se le daba más importancia a la legitimidad del poder; al segundo, ya no le importó la opacidad, redes y miedo…

    Demos un paso más: todo el caso venezolano, se inserta en un proceso de transición del orden mundial: si damos un salto a la coyuntura del arresto de Maduro, esa acción, implicaría detener el declive relativo de la hegemonía estadounidense (Jalife). Además, con esto, se busca cumplir, el eslogan: “Hacer a América (Estados Unidos), grande otra vez”. ¿Retornar a la grandeza ante qué?: el ascenso de Eurasia, nos diría Alfredo Jalife Rahme.

    Así, desde el ascenso de Chávez, hasta el arresto de Maduro, estamos ante un sistema multipolar inestable (Después del arresto del Maduro, el Dr. Edgardo Buscaglia, reinterpretará el sistema, como un retroceso a la “teoría de las zonas de influencia”, por parte de Estados Unidos, lo que nos devuelve a los siglos XVI o XVII, por lo menos).

    Jalife, desde la geopolítica, no solo interpreta a Venezuela, como un Estado fallido o un régimen autoritario, sino como un espacio geopolítico clave, atravesado por la disputa entre potencias globales: mientras redactábamos este análisis, Estados Unidos, incautó un petrolero con bandera rusa, vinculado a Venezuela.

    Desde esta perspectiva, el conflicto se inscribe dentro de lo que Jalife denomina: “geopolítica del caos”; esto se alimenta más, tomando en cuenta que, Trump, ha dado la orden del retiro de su país, de 66 organizaciones internacionales, incluida la ONU.

    Esa “geopolítica del caos”, cubre:

    • Crisis energéticas.
    • Crisis financieras.
    • Sanciones.
    • Desestabilización interna.
    • Confrontaciones directas e indirectas, entre grandes actores del sistema internacional.

    Con esto dicho, estamos alejando el lente de análisis: ya hemos hablado de los errores del Chávez – Madurismo, ahora, estamos insertando esa realidad, en una lógica mayor: Venezuela sería un objetivo estructural por su posición estratégica, sus reservas energéticas y su posición con ejes alternativos, hacia el atlántico.

    Para Jalife, el petróleo no es solo un recurso económico, sino, un factor de poder geopolítico, el “caso venezolano”, coincide con:

    • El conflicto por el control energético global.
    • El camino hacia nuevas matrices energéticas.
    • La pérdida de centralidad del dólar, como moneda exclusiva de intercambio.

    Estamos pues, más allá del conflicto ideológico: Estados Unidos, desde su narrativa de política exterior, estaría luchando por el control de recursos estratégicos y, rutas de poder financiero. En este contexto, podemos poner a dialogar las tesis de Jalife con las de Naím:

    Naím, ve el sistema intra societal (Lo interno); Jalife, subraya el sistema extra societal (Externo: sanciones, bloqueos, presiones): en suma: la crisis interna del sistema político venezolano + la crisis del sistema internacional = aceleración de la implosión del Estado (Lo que le llevó a economías ilícitas y paralelas).

    Aquí quedan abiertas preguntas: Jalife, antes del arresto de Maduro, hablaba de multipolaridad imperfecta: hoy: ¿Esa tesis puede ser sustituida por el retorno de la Doctrina Monroe (“Donroe, dicen algunos) y la diplomacia del dólar?

    Con el movimiento de la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, los primeros han buscado y logrado, imponer unilateralmente su voluntad; y como lo dice, el historiador y filósofo, Rafael Rojas, esto no es nuevo: ya desde 2022, Rusia invadió Ucrania, lo que en esta clave de lectura, es “el retorno de las potencias a la conquista, de lo que consideran sus áreas de influencia”: ¿El costo?: el potencial derrumbe definitivo del sistema internacional, posterior a lo que se conoce desde las Relaciones Internacionales, como la “post Guerra Fría”.

    Con esto claro, hemos dicho que, las alianzas Maduristas, con: Rusia, China, Irán y Cuba, buscaban la supervivencia del régimen. Hoy, “visto lo visto”, ellas han fracasado: “ante el cerco de los Estados Unidos” (En un lenguaje diplomático, alejado de la Escuela Realista: “del cerco occidental”, frase que hemos visto aquí, es falaz).

    Entonces:

    • Estados Unidos, ha combatido y ha logrado, cuando menos, momentáneamente, detener el declive relativo de su hegemonía.
    • Venezuela, al alinearse con polos alternativos, no garantizó: ni su desarrollo, ni su soberanía, ni su bienestar (Esto ligado al cáncer de legitimidad a lo interno).

    De nuestra propia cosecha, insistimos: el neo populismo tanto de izquierdas como de derechas, confunde autonomía internacional, con concentración interna del poder. Esto, debilita el Estado, en vez de fortalecerlo.

    Así las cosas: Jalife nos dice que, Venezuela ha sido víctima de una guerra híbrida, que mezcla:

    • Presión económica (Sanciones).
    • Operaciones financieras.
    • Guerra mediática.
    • Aislamiento democrático.
    • Amenazas militares (Que se han llevado a cabo).

    Con esta palestra dibujada, el arresto de Maduro, es el punto culminante de una estrategia escalonada: por medio de la presión, Estados Unidos, busca reconfigurar el equilibrio regional (La zona de influencia del Caribe, el “Mare Nostrum” diríase en el lenguaje imperial – estadounidense).

    Ante este escenario, regresemos a la Escuela Realista de las Relaciones Internacionales: el Derecho Internacional, es “en dos platos”, inútil; aquí, ante ese extremismo, las tesis de Bobbio, Dussel y Sartori, adquieren mayor importancia.

    En términos intelectuales, nuestro ensayo a esta altura, presenta una tensión teórica productiva:

    • Krauze, ve en Chávez, al redentor que degenera en tirano.
    • Dussel, denuncia el poder que niega la vida, envestida de fetichismo.
    • Francisco, señala la absolutización del conflicto.
    • Jalife, desenmascara cómo, al demonizar el liderazgo venezolano, se oculta la dinámica imperialista de los Estados Unidos.

    Por nuestra parte, es claro que no escogemos una lectura única:

    • El Chávez – Madurismo, es responsable de la destrucción institucional.
    • Pero esa destrucción, ocurre en un marco internacional hostil, las potencias buscan reordenar el poder (Escuela Realista), no democratizarlo (Escuela Idealista).

    De esta síntesis, el arresto de Maduro, puede interpretarse como:

    • Resultado del colapso ético – político interno (Dussel, Naím).
    • Expresión del realismo geopolítico estadounidense (Allison).
    • Un episodio de la disputa multipolar global (Jalife).

    De lo anterior, se puede concluir: la geopolítica sin ética, termina sacrificando pueblos enteros, en nombre de la estabilidad o la hegemonía; podríamos decir en retrospectiva que el Papa Francisco, tenía razón: “Estamos en la III Guerra Mundial, que se está desarrollando por partes”. Una III Guerra Mundial, en medio de “democracias fantasmas” o “autoritarismo con fachada democrática” (Keane).

    VI

    Y desde la perspectiva económica, esas “democracias fantasmas” o “autoritarismo con fachada democrática”, con problemas de desigualdad política, legitimadas por un discurso populista (Piketty).

    Súmese que, en el caso de Maduro, en caso de ausencia y redistribución efectiva, el régimen cambia la legitimidad económica, por control político (Tema en el que aquí hemos insistido); con esto, se confirma la tesis de Thomas Piketty, de que la desigualdad sostenida, no se corrige por sí sola, sino, que tiende a estabilizarse mediante mecanismos coercitivos.

    Así, la economía deja de ser un espacio de inclusión social; y se convierte en instrumento de dominación, donde la escasez es administrada políticamente (Y, desde la Teología Histórico – Crítica, esa dominación, fortalece el egoísmo).

    Ahora bien, desde las teorías estructuralistas del desarrollo, planteadas por CEPAL, se comprende que el subdesarrollo venezolano, no es coyuntural, sino, estructural:

    • Especialización primaria (Extracción y exportación del petróleo).
    • Heterogeneidad productiva.
    • Vulnerabilidad externa.

    Desde el “Punto Fijo”, se logra la estabilidad política, pero no la económica; y en el Caso del Chavismo, se intentaron políticas redistributivas, pero sin reformas productivas: se cumplía lo que expresaba Celso Furtado: “el crecimiento sin cambio estructural, genera modernización excluyente y tensiones sociales acumuladas”.

    En el caso del neo estructuralismo, el desarrollo, necesita transformación productiva con equidad, esto implica una ecuación:

    • Estado.
    • Mercado.
    • Inserción internacional estratégica.

    En esta lógica (Contrario al monetarismo), el fracaso del Chávez – Madurismo, no fue: “el exceso de Estado”, sino, la ausencia de una estrategia coherente, de:

    • Innovación.
    • Productividad.
    • Diversificación.

    Así las cosas, la economía quedó atrapada en una lógica extractiva y administrativa: ¿Resultado?: una fuerte dinámica de desindustrialización…
    Ahora, nos ponemos los lentes del economicismo (Monetarismo), Milton Friedman nos dice que: el colapso venezolano, confirmaría que, la inflación, es un fenómeno monetario. En la “Tierra de Bolívar”, se trató de combatir el déficit fiscal, por medio de la emisión monetaria, esto, en medio de un ambiente político de incredulidad: tal realidad, alimentó el proceso hiperinflacionario, eso destruyó el sistema de mercado (En la esfera de los precios) y los incentivos productivos.

    Desde lo que políticamente se conoce como el neoliberalismo, los controles de precios y de cambio, en vez de corregir las distorsiones, aumentaron la escasez y la informalidad; ya lo decía Hayek: “el control administrativo tiene límites en las economías complejas”.

    Como puede verse, estas lecturas, no agotan la explicación del colapso, pero iluminan claramente, su dimensión macroeconómica…

    Por otra parte, pese a las distancias ideológicas, unos y otros, coinciden con una visión marxista clásica: Venezuela presentaba una forma de capitalismo rentista (Ya lo hemos dicho: basado en esto, científicos sociales, de corte “Marxistoide”, dicen que no se puede echar la culpa de la crisis “al socialismo científico”, pues Venezuela, nunca dejó de ser capitalista).

    En ese contexto, si vamos muy atrás en las ideas económico – políticas: Lenin, dice que: la dependencia financiera y tecnológica, reproduce formas de subordinación internacional, incluso, con discursos antiimperialistas.

    En el neo marxismo (Por ejemplo, Amin), se profundiza este análisis al conceptualizar el subdesarrollo, como resultado del capitalismo global, no como falla interna. “El desarrollo del subdesarrollo”, explica, cómo la bonanza petrolera, no produjo capacidades productivas sostenibles.

    Con esta idea y retornando a las categorías de los países centrales y los países periféricos (Prebisch), diría Wallerstein, que Venezuela, es “periférica – rentista”, altamente débil ante choques externos y proclive a la centralización política.

    En esta materia, finalmente, desde el enfoque de las geofinanzas, nos permite comprender, cómo el régimen sobrevivió internacionalmente, pese al colapso interno. He aquí, el instrumental para ello:

    • Alianzas estratégicas.
    • Financiamiento opaco.
    • Circuitos financieros alternativos.
    • Concesiones extractivas.

    En suma: de este modo, el país logró la inserción en una geopolítica del rentismo, en la que se constituyeron redes de supervivencia (Ellas, más politizadas, que técnicamente sustentadas); las tales, alimentan la globalización financiera, ella como escenario de la geopolítica, donde el poder económico y el poder político, se entrelazan (Desde diversos autores, el primero subordinando el segundo, dentro de las teorías de sistemas).

    VII

    Con todo lo expuesto, hablaremos de escenarios futuros. Para ello, usaremos la prospectiva política: este enfoque combinará:

    • Análisis estructural (Actores, instituciones, reglas).
    • Análisis de poder (Interno y sistémico internacional).
    • Teorías de la democracia, así como del conflicto y la paz (Bobbio, Dussel, Galtung, Habermas, Krauze, Luhmann, Naím Sartori).
    • Escenarios de corto, mediano y largo plazo, sin pretensión predictiva determinista.

    Dicho esto, iniciemos:

    A) Escenarios futuros para Venezuela: repetimos: el arresto de Nicolás Maduro, no clausura el conflicto, pero sí, marca un punto de inflexión, en un proceso histórico de colapso institucional, personalización del poder y pérdida de soberanía efectiva.

    Desde la prospectiva, podemos identificar tres escenarios principales, no excluyentes y con posibles combinaciones:

    Escenario 1: continuidad del conflicto y “autoritarismo residual” (Escenario inercial / pesimista):

    1.1: características políticas:

    • Persistencia de estructuras Chavistas – Maduristas, sin Maduro, apoyadas por estamentos militares (¿Y cívico – militares?), junto a redes informales de poder.
    • Vacío de liderazgo carismático (Weber), sustituido por coerción – administrativa y fragmentación del poder.
    • Ausencia de una oposición con capacidad hegemónica – democrática.

    1.2: Lectura teórica:

    • Luhmann: sistema político autorreferencial, incapaz de aprender.
    • Bobbio: supervivencia de las formas sin reglas efectivas.
    • Naím: mutación hacia un Estado débil capturado por intereses ilícitos.

    1.3: Relaciones Internacionales:

    • Venezuela como protectorado de facto (Esta categoría debe ser usada con cuidado).
    • Dependencia de potencias extra hemisféricas en clave transaccional (No ideológica).
    • Conflicto diplomático permanente en organismos multilaterales (Esto alimentado, por el avance de la Escuela Realista, en oposición a la Escuela Idealista).

    1.4: Resultado: estabilidad precaria, sin paz positiva (Galtung), ni reconstrucción democrática.

    Escenario 2: transición política controlada y justicia transicional limitada (Escenario intermedio / plausible):

    2.1: características políticas:

    • Apertura negociada, impulsada por sectores externos y sectores internos pragmáticos.
    • Restauración gradual de reglas mínimas: elecciones competitivas, autonomía judicial parcial, libertad de prensa condicionada.
    • Justicia transicional (Francisco), pero selectiva, priorizando estabilidad, sobre vedad plena.

    2.2: Lectura Teórica:

    • Galtung: paso de violencia directa a reducción parcial de violencia estructural.
    • Habermas: reapertura limitada del espacio público.
    • Sartori: intento de reconstrucción del sistema de partidos funcional.

    2.3: Relaciones Internacionales:

    • Reincorporación progresiva a la comunidad internacional.
    • Supervisión internacional intensa.
    • Venezuela como caso testigo de transición post – populista.

    2.4: Resultado: democracia frágil pero funcional; conflicto transformado en competencia política.

    Escenario 3: Refundación institucional profunda (Escenario normativo / deseable pero difícil):

    3.1: Características políticas:

    • Reconstrucción ética e institucional del Estado.
    • Nuevo pacto social pluralista (Con elementos del “Punto Fijo”, sin bipartidismo cerrado).
    • Centralidad de derechos, ciudadanía y mediación política.

    3.2: Lectura Teórica:

    • Bobbio, con Sartori: restauración del Estado de Derecho y la competencia democrática.
    • Dussel: rearticulación de la “Potentia” popular con la “Potestas” institucional.
    • Francisco y Galtung: tránsito hacia la paz positiva.

    3.3: Relaciones Internacionales:

    • Recuperación de soberanía efectiva.
    • Política exterior multilateral, no ideológica.
    • Venezuela como ejemplo de superación del neo populismo.

    3.4: Resultado: Alta legitimidad, pero exige condiciones internas y externas excepcionales.

    B) Escenarios futuros para América Latina: el caso venezolano, reconfigura el tablero regional, actuando como precedente político y jurídico.

    Escenario 1: normalización de la intervención selectiva:

    • Reforzamiento del realismo político en la región (Del Arenal).
    • Debilitamiento del principio de no intervención.
    • Polarización entre gobiernos que, legitiman o condenan la acción estadounidense.

    Resultado: América Latina fragmentada, con soberanías desiguales.

    Escenario 2: repliegue democrático defensivo:

    • Gobiernos refuerzan institucionalidad para evitar “casos frontera”.
    • Revalorización del Estado de Derecho, como escudo soberano (Bobbio).
    • Mayor vigilancia regional sobre derivas autoritarias (¿Avance de la Escuela Idealista fortaleciendo el sistema regional?)

    Resultado: fortalecimiento normativo, pero con tensiones internas.

    Escenario 3: Radicalización populista reactiva:

    • Uso del caso venezolano como narrativa antiimperialista (Marxismo).
    • Reforzamiento del discurso pueblo / enemigo (Laclau).
    • Mayor polarización política y debilitamiento regional.

    Resultado: retorno del ciclo populista bajo nuevas formas.

    C) Escenarios futuros para Centroamérica: nuestra zona, es especialmente sensible, por la historia de intervenciones, debilidad institucional y alta dependencia externa.

    Escenario 1: alineamiento estratégico con Estados Unidos:

    • Prioridad a seguridad, migración y crimen organizado.
    • Democracias formales, con bajo contenido sustantivo (Mayor lejanía de la democracia social, como la aspiran los reformismos).
    • Menor margen de política exterior autónoma.

    Escenario 2: autoritarismos electorales normalizados:

    • Inspiración indirecta en modelos híbridos (Naím).
    • Elecciones sin alternativa real.
    • Uso del conflicto como recurso político.

    Escenario 3: reafirmación institucional regional:

    • Revalorización del constitucionalismo (Bobbio).
    • Cooperación democrática regional.
    • Aprendizaje negativo del caso venezolano.

    D) Escenarios futuros para Costa Rica: El país, enfrenta el desafío de defender su excepcionalidad democrática, en un entorno regional e internacional más duro.

    Escenario 1: presión externa y realismo pragmático:

      >

    • Mayor subordinación estratégica (Si continúa el oficialismo en el Ejecutivo).
    • Política exterior más cautelosa.
    • Riesgo de erosión del multilateralismo histórico (Erosión de la adhesión del país, a la Escuela Idealista).

    Escenario 2: Reafirmación democrática activa:

    • Defensa del Derecho Internacional y la institucionalidad.
    • Liderazgo moral regional (En la línea de Figueres Ferrer a Arias Sánchez).
    • Diplomacia preventiva y mediadora.

    Escenario 3: desgaste interno de la democracia:

    • Polarización interna.
    • Crisis de representación.
    • Tentaciones plebiscitarias y debilitamiento partidario.

    Resultado: el riesgo no es Venezuela, sino, la “venezolanización” del discurso político (En esto ha insistido, por ejemplo, el candidato del Partido Esperanza Nacional, Claudio Alpízar Otoya).

    VIII
    Conclusiones

    Llegamos al punto de las conclusiones de este amplísimo ensayo. Dado que estamos analizando, un evento en desarrollo, estas conclusiones, están atravesadas por el método y técnica del análisis de coyuntura (Helio Gallardo).

    1) La coyuntura del arresto de Nicolás Maduro como punto de síntesis histórica: es evidente: ese arresto, no es un hecho aislado, es un evento síntesis (Por eso partimos del ascenso de Hugo Chávez); en él, se observan las contradicciones acumuladas del sistema político venezolano (Easton), esto, desde “el Punto Fijo”, hasta el agotamiento del sistema rentista Estatal (Teorías del desarrollo y subdesarrollo).

    Desde esta perspectiva, el arresto, es el desencadenante, pero el origen de la coyuntura, es el ascenso del mismo Chávez, pues el agotamiento del “Punto Fijo”, genera una crisis histórica de representación, pero, además, hay una crisis ética del poder (Dussel) y una crisis de legitimidad interna e internacional. Ésta última, hemos visto que ha pasado por varias fases desde el Chávez – Madurismo, desde la sustitución de la mediación institucional (Bobbio Sartori), pasando por la personalización (Weber, Krauze), hasta la coerción. Coerción que, llevó hacia formas mafiosas (Naím) y, la normalización del autoritarismo híbrido en América Latina.

    2) Estructuras de largo plazo: agotamiento del orden democrático representativo: en términos estructurales, hemos demostrado que: la crisis venezolana, se origina en:

    • El agotamiento de partidos: AD / COPEI, como mecanismos de mediación social (Duverger, Sartori).
    • La erosión del pacto democrático de 1958, incapaz de adaptarse a las transformaciones: económicas, geopolíticas (Jalife) y sociales.
    • La dependencia estructural de la renta petrolera, que sostuvo la gobernabilidad durante décadas, pero debilitó la diversificación productiva y la autonomía institucional (Teorías del desarrollo y subdesarrollo).
    • La ruptura entre discurso político y experiencia social (Ibáñez), abrió el espacio a liderazgos anti políticos y redentores (Krauze).
    • Sustitución del Estado, por redes informales e ilícitas (Naím).

    Estas estructuras, dan razón de por qué, el Chavismo, no es una anomalía, es una respuesta populista, a una fuerte etapa de defectos de la democracia venezolana, esto, pese a que, mantuvo su funcionalidad.

    Incluso, desde Dussel, repetimos: “la Potestas, se autonomizó completamente de la Potentia”; desde Moisés Naím, el Estado dejó de gobernar, para convertirse “en administrador del desorden rentable”; para Galtung, se consolidó la violencia estructural extrema. La coyuntura hizo visible que ese Estado, no se reforma gradualmente (Lo que, dicho sea de paso, cierra espacios a los reformismos socialcristianos y socialdemócratas): se transforma o se disuelve.

    3) Factores de mediano plazo: del populismo carismático al autoritarismo adaptativo: en el plano de factores de mediano plazo, el análisis presentado muestra una mutación cualitativa del régimen, aquí es, donde una cosa fue el Chavismo y otra el Madurismo:

    • En el primero, una legitimidad carismática, con fuerte respaldo social, fruto de una redistribución selectiva y una erosión gradual de contrapesos.
    • Con Maduro, se encarna una pérdida de legitimidad, compensada por:

    a) Militarización del poder.
    b) Criminalización del disenso.
    c) Legalismo autoritario.
    d) Dependencia de alianzas internacionales desiguales.

    En esta línea, hemos visto conteste con Levitsky y Ziblatt, que el régimen caminó, de una democracia erosionada a un autoritarismo competitivo degradado, pasando finalmente a un autoritarismo coercitivo (Weber); las elecciones, se mantuvieron como ritual, pero no, como mecanismo de alternancia. De hecho, para Keane, se pasa de la adhesión a la resignación.

    4) El arresto de Maduro, como coyuntura crítica internacional: este evento, pude leerse bajo esta idea inicial, pues en él, convergen:

    • El debilitamiento extremo de la soberanía efectiva del Estado venezolano.
    • La internacionalización del conflicto, vía migración masiva, sanciones y acusaciones criminales.
    • La reafirmación del poder duro estadounidense, reinterpretando principios clásicos como: “La Doctrina Monroe” (Algunos estudiosos, hablan del “Corolario de Trump” a esa Doctrina, otros son más directos: refieren a la “Doctrina Donroe”). Con ello, se da un fuerte golpe, al “principio de no intervención”.
    • Las tensiones entre Derecho Internacional y Escuela Realista, pues en ella, la legalidad, es subordinada a la correlación de fuerzas. En esto, en su momento, actores del Madurismo, cayeron en un “realismo crudo”, cosa que ahora vemos en Trump (Hablando de la falta de apoyo a María Corina Machado, su objetivo de ir por el petróleo venezolano y su tesis de: “América para los americanos (estadounidenses)). Estados Unidos, ejecutó una decisión estratégica de poder, no una cruzada democrática (Ni como discurso ideológico desde el Marxismo: Trump, habló de la pertenencia hemisférica (Buscaglia), del petróleo, pero no del rescate democrático).
    • Internamente: fragmentación del bloque gobernante (N. Poulantzas) y colapso de legitimidad. La derrota del Madurismo, no fue solo de su propuesta ideológica (El mal llamado: “Socialismo del siglo XXI”), sino, por un aislamiento funcional.

    Desde los “Modelos de Allison”, la acción estadunidense, responde simultáneamente a:

    • Un cálculo racional de intereses.
    • Rutinas organizacionales.
    • Negociaciones burocráticas, internas y externas.

    Esto refuerza la tesis, de que Venezuela dejó de ser un actor soberano pleno, convirtiéndose en un espacio de disputa geopolítica y de disputa conflictiva (Jalife)…

    5) Correlación de fuerzas: vacío de hegemonía y persistencia del conflicto: el análisis de coyuntura revela, una situación de vacío hegemónico:

    • El Chavismo pierde legitimidad social y capacidad simbólica.
    • El Madurismo, conserva el control coercitivo, pero carece de capacidad de generar concertaciones y menos, consensos.
    • La oposición carece de un proyecto articulador y de anclaje popular.
    • Los actores externos, incrementan su capacidad de incidencia.

    En este escenario, el conflicto no se resuelve, sino que se reconfigura, manteniendo su carácter existencial y no competitivo. De ahí que, no haya condiciones para una paz positiva (Galtung), ni para una transición democrática estable.

    6) Dimensión ética y política – cultural de la coyuntura: uno de los aportes centrales del presente análisis, es demostrar que la crisis venezolana, no es solo institucional, sino, ética y cultural (He aquí un puente entre las Ciencias Políticas y la Teología, como áreas de conocimiento):

    • Se sacralizó el poder (Krauze).
    • Se absolutizó el conflicto (Francisco).
    • Se sustituyó la ciudadanía con la lealtad política.
    • Se fetichizó el liderazgo en nombre del pueblo (Dussel).

    Desde esta óptica, el Chávez – Madurismo, se presenta como una patología del poder, donde la promesa de justicia social, derivó en violencia estructural (Teorías del conflicto y la paz), negación de derechos y colapso material de la vida cotidiana.

    7) La dimensión económica como sostén del autoritarismo: la economía política, confirma una tesis central:

    • La desigualdad sostenida no se corrige sola (Piketty).
    • Cuando falla la legitimidad redistributiva, el régimen opta por el control.
    • La escasez se convierte en herramienta política.

    El colapso venezolano, no fue solo monetario (Milton Friedman); ni solo estructural (CEPAL); ni solo dependiente (Marxismo y Neo Marxismo); sino, la convergencia de todas estas fallas, en un Estado rentista sin proyecto productivo, la economía, dejó ser medio de inclusión pasando a ser instrumento de dominación (Teología Histórico – Crítica).

    8) Escenario inmediato: cierre violento de una fase, no resolución del conflicto: desde el análisis de coyuntura, el arresto de Maduro, cierra una fase, pero no resuelve el conflicto, éste, sigue siendo estructural. Así, lo que observamos es:

    • Un cierre coercitivo del ciclo neo populista.
    • La persistencia de redes de poder internas (Aquí, la administración Trump, cometió un error: creyó que, arrestando a Maduro, “descabezaría al régimen”, pero al final, tuvo que negociar con Delcy Rodríguez; y no se puede perder de vista que, Diosdado Cabello, mantiene sus cuotas de poder. Esto ha desilusionado a sectores de la oposición venezolana).
    • La ausencia de un proyecto de institucionalidad concertado, menos consensuado.
    • Un alto nivel de incertidumbre político y social (Con lo que se cumple el postulado “Luhmaniano”: “Conforme se busca disminuir la incertidumbre, ella aumenta”).

    En términos de Galtung, no se ha transitado de la paz negativa a la paz positiva; a esto, hay que agregar, la crisis interna (La propia del Estado Venezolano), así, se ha manifestado una (Otra), crisis internacional (La senda de una muy posible redefinición del sistema internacional, post Guerra Fría. Ella, alimentada “por la geopolítica del caos” (Jalife)). Esto nos lleva a un escenario pesimista – maquiavélico: no se vislumbra una primavera democrática regional, la democracia queda subordinada a la estabilidad geopolítica.

    9) Síntesis coyuntural: el análisis de coyuntura, evita caer en explicaciones unilaterales, en el caso del presente trabajo, esto queda reforzado por las múltiples dimensiones, desde las que hemos abordado la etapa, desde el ascenso de Hugo Chávez, hasta el arresto de Nicolás Maduro. Entonces, la conclusión central es doble:

    • El Chávez – Madurismo, es responsable de la destrucción institucional y ética del Estado.
    • La destrucción se dio en medio de un sistema internacional hostil, regido por el realismo político, así como por la disputa de recursos estratégicos.

    Ni el determinismo imperial (De preferencia entre los marxistas), ni la auto exculpación populista (Cosa en la que se solazan entre otros, los economicistas), explican la coyuntura que aquí hemos abordado, la crisis, es el resultado de una dinámica perversa, ella: entre el colapso interno y, la presión sistémica externa.

    10) Implicaciones regionales: advertencia más que excepción: desde la coyuntura regional, Venezuela deja de ser una anomalía y se convierte en una advertencia estructural:

    • Sobre los límites del neo populismo.
    • Sobre la confusión entre soberanía y concentración del poder.
    • Sobre la fragilidad de las democracias sin instituciones fuertes.

    Para Centroamérica y Costa Rica, el riego, no es la repetición mecánica del caso venezolano, sino, la “venezolanización del discurso político” (Alpízar Otoya): polarización, plebiscitarismo, deslegitimación institucional y normalización del conflicto.

    Pues bien, finalizamos este amplio trabajo, con un cierre normativo, pero para nada ingenuo:

    • La geopolítica sin ética, sacrifica pueblos enteros.
    • La democracia sin instituciones, se disuelve sin ruido.
    • El poder sin legitimidad, deriva en: control, miedo y violencia estructural.

    En este sentido, el caso venezolano, confirma la advertencia del Papa Francisco: “estamos en la III Guerra Mundial, pero fragmentada”; conteste a Naím, esto coexiste con democracias fantasmas, con autoritarismos funcionales. La coyuntura del arresto de Maduro, no clausura esa guerra, apenas revela su lógica profunda.

    La lección final es clara: sin ética del poder, sin instituciones fuertes, sin un orden internacional mínimamente regulado, la política deja de ser mediación (Bernard Crick) y se convierte en palestra de devastación social.

    Esa es la enseñanza mayor que, nos deja Venezuela a América Latina y para el sistema internacional en su conjunto…

    Del ascenso de Hugo Chávez al arresto de Nicolás Maduro (I)

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