Por qué el voto por diputados es hoy nuestra última trinchera
La seriedad de la política en broma y con fisga
William Hayden Quintero
Nuestra constitución le confiere a la Asamblea Legislativa además de dictar las leyes, otras facultades a través de su órgano auxiliar, la Contraloría General de la República, como por ejemplo aprobar el Presupuesto Nacional, fiscalizar los actos públicos y el control político del Poder Ejecutivo, que también lo hace la Asamblea, de acuerdo con los frenos y contrapesos entre los tres poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, vigentes desde hace casi tres siglos por Montesquieu en su tratado: “El Espíritu de las Leyes (1748)” y contemplados en nuestra Constitución desde el año 1949.
En esta administración el presidente Rodrigo Chaves equivocó su condición de mandatario y se creyó un dictador pretendiendo dictar leyes, hacer obra pública sin licitaciones, gobernar por referéndums (leyes jaguares), hacer nombramientos impropios y otros atropellos corruptos más, brincándose olímpicamente las leyes y controles. Esta actitud provocó un enfrentamiento entre los poderes ejecutivos y legislativos, él despreció a los diputados, insultándolos y ofendiéndoles con actitudes obscenas y vocabularios de pachuco (filibusteros, traidores, vendidos, corruptos, vende patrias, mal nacidos). Limpio el piso del Congreso con la dignidad de su presidente Rodrigo Arias. A la Controla le recetó los mimas ofensas que a los diputados. Al estilo de Doña Toda se hizo la víctima, el pobrecito a quien sus enemigos no lo dejaban hacer nada, sin reconocer sus errores y despotismo. En una conferencia de prensa con lenguaje etílico llegó a gritar: “A la gran puta déjeme trabajar” en alusión a que no se le toleró brincarse las leyes y controles del país. Gracias a esos contrapesos no se le permitió gobernar a su antojo y de manera ilegal.
A raíz de esta situación el presidente astutamente cambio de posición, en vez de iniciar un proceso de revisión de sus actos y enderezar sus proyectos de leyes quitándoles sus falencias legales, constitucionales y formas de financiamiento, se replegó y comenzó con su beligerancia política que le causó una solicitud de levantamiento de su inmunidad, a solicitar en todas sus conferencias de prensa y en cualquier mitin propicio a solicitar a sus seguidores que en las próximas elecciones le dieran a su partido Pueblo Soberano, la continuidad del chavismo con 40 diputados jaguares para poder gobernar y hacer lo que le dé la regalada gana con la Constitución y nuestra democracia. Laura Fernández la candidata presidencial del PPSO sigue fielmente este mandato y lo pregona en todas sus comparecías públicas y en los pocos debates a los que ha asistido. Dennos 40 diputados y los ticos básicos quieren dárselos.
Dada esta situación las elecciones para diputados cobra especial relevancia, más que la elección del presidente y sus vicepresidentes. De conseguir el chavismo, no los 40 diputados que parece difícil por el sistema de elección, sino una mayoría parlamentaria de por lo menos 20 legisladores pueden comprar después con 30 denarios a los diputados Judas traidores al estilo de los Borgojos que se meten por sus grandes y fétidos traseros los principios éticos y morales, cambian de bandera partidaria y se hacen diputados independientes apoyando al mejor postor ¡Qué Lacra! Con esa compra de lealtades el chavismo puede tener la mayoría absoluta (29 votos) o la calificada (38 votos) con lo cual gozarían del poder para institucionalizar por la vía legal atropellos a nuestro sistema jurídico, constitucional y democrático y convertirnos en una tiranía como las de algunas naciones vecinas.
Por lo anterior si bien el voto presidencial es importante para este domingo 1° de febrero lo es más el voto por diputados. Un presidente sin control del Poder Legislativo no puede atropellar la voluntad democrática del país. Ya tenemos el ejemplo de Chaves. Hay que votar, quebrar el voto y elegir diputados de partidos minoritarios y decentes que nos garanticen la solvencia moral de sus candidatos, y desde luego no hay que votar por los indeseables chavistas con esos diez que nos garantizan toda clase de delitos desde sus futuras curules disfrutando de inmunidad por cuatro años.
SALGAMOS A VOTAR POR NUESTRA DEMOCRACIA Y POR LA PAZ DE COSTA RICA
– Economista jubilado
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