Breve reseña histórica del Irán contemporáneo

Y su industria petrolera

Irán

Por Guido Mora

Afortunados los gringos: en cada país que liberan y llevan “su democracia”, encuentran petróleo. Conocer la historia de Irán, nos permite entender algunos de los acontecimientos acaecidos en ese país y la realidad actual que se vive en relación con esa Nación.

Veamos algunos datos que es necesario retrotraer.

En marzo de 1951 es asesinado el general Haj Ali Razmara, primer ministro de Irán. El asesinato fue cometido por Khalil Tahmassebi, miembro de la organización fundamentalista chiita “Fadayan-e Islam”, de fuerte presencia en la política iraní de mediados del Siglo XX.

Este magnicidio acelera la confrontación preexistente entre los nacionalistas, los islamistas y el Sha de Irán: Muhammad Reza Pahlevi. Seis meses atrás el Sha, bajo la presión de Washington había nombrado a Razmara -un general representante del ala derechista- como primer ministro, con el fin de que impusiera el orden contra las fuerzas nacionalistas y el partido comunista Tudeh.

Ya en 1949 miembros de la misma organización radical habían asesinado a Abdolhossein Hazhir mientras ocupaba el mismo puesto, lo que refleja la convulsa situación política que atravesaba esa Nación.

Mohammad Mosaddeq, era un líder nacionalista, cuyas reformas pretendían limitar el poder monárquico y redistribuir los beneficios del petróleo en favor del pueblo iraní, mediante la nacionalización de la industria petrolera, la expulsión de la influencia británica y el fortalecimiento de la soberanía del Parlamento frente al Sha.

Proponía reducir la influencia de la monarquía en la política y reforzar la democracia parlamentaria, de manera que las decisiones claves, tales como la gestión de la industria del petróleo, fueran tomadas por representantes electos por los iraníes y no por los gobernantes designados por los gobiernos de Londres y Washigton.

Como primer ministro intentó luchar contra la pobreza y la desigualdad, mediante la redistribución de los ingresos derivados del petróleo por medio de la ejecución de programas sociales; reducir la corrupción en la administración pública, promoviendo una política de austeridad y transparencia en el gasto estatal.

En el fondo de su lucha descansaba una propuesta ante el Parlamento Iraní, que pretendía nacionalizar la compañía petrolera Anglo-Iranian Oil Company (AIOC) de propiedad británica, que hacía usufructo de los recursos naturales sin que permitiera la socialización de la riqueza o la participación de iraníes en la administración y la toma de decisiones estratégicas de la empresa. Su propuesta fue aprobada rápidamente por el Parlamento y Mosaddeq urgió la salida de los empleados británicos de Irán, otorgándoles un plazo de una semana para concretar la medida.

En acciones posteriores Mosaddeq nacionalizó el servicio telefónico y la actividad pesquera, entonces concesionada a la Unión Soviética. Estas acciones reflejan la deriva nacionalista de que hacía gala este político.

El imperio británico reaccionó ante la medida. Amenazaron con enviar la armada; cercaron y bloquearon al gobierno de Irán; restringieron las compras de petróleo, cerraron los bancos británicos existentes en ese país y exigieron la devolución de una deuda millonaria en libras y de los créditos otorgados a los comerciantes iraníes.

Gran Bretaña presentó recursos apelando la medida de Irán ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y ante la Corte de La Haya. La defensa de Mosaddeq no cesó hasta que el Consejo de Seguridad de la ONU se declaró incapaz de resolver la disputa. En julio de 1952 la Corte de La Haya finalmente se pronunció, ¿resolviendo¿ que “no tenía competencia para intervenir en ese conflicto”.

Las acciones de Gran Bretaña no cesaban y buscaban anular la nacionalización del petróleo y el regreso de la producción del crudo a manos de los intereses británicos.

A finales de 1952 y con el triunfo de Eisenhower en los Estados Unidos, -también militante del partido republicano-, se endurece la posición de Gran Bretaña y de Estados Unidos contra las acciones impulsadas por Mosaddeq en Irán. Ante la profundización de la crisis económica, provocada por el boicot de Gran Bretaña, la coalición nacionalista que apoyaba a Mosaddeq comienza a tambalearse. Mosaddeq recurre entonces al uso de métodos y medidas autoritarias y se acerca al partido comunista Tudeh.

Ante ese panorama, Eisenhower y el primer ministro británico Winston Churchill decidieron que era el momento de actuar.

A finales de 1952, agentes del MI6 británico se acercaron a sus colegas de la recién fundada CIA con la propuesta de sacar a Mosaddeq del poder por la fuerza. El 18 de agosto de 1953 la agencia norteamericana ejecutó, con el apoyo de la británica, la Operación Ajax, como se llamó al golpe de Estado con el que fue derrocado Mosaddeq.
Luego del golpe de estado se reinstaló a Mohammad Reza Pahlavi, el Sha de Irán, quien ahora contaba con poderes absolutos.

La industria petrolera iraní perdió nuevamente su independencia, se anuló la nacionalización y se creó un consorcio dominado por compañías británicas y estadounidenses, lo que devolvió el control del petróleo a intereses extranjeros.

En 1954 se creó un consorcio internacional compuesto por las empresas British Petroleum (BP) que contaba con una participación del 40% del negocio; cinco compañías estadounidenses (Exxon, Mobil, Chevron, Gulf, Texaco) con el 40% de participación en la extracción de crudo; Royal Dutch Shell con 14% de participación y la Compagnie Française des Pétroles (hoy Total Pretroleum) con una participación del 6%.

Irán volvió a recibir sólo el 50% de las utilidades por la explotación de sus recursos naturales.

En el plano político, la participación de Estados Unidos y del Reino Unido en el golpe de estado, la defensa de los intereses económicos de las empresas de ambas naciones, que arrebataron la soberanía de los iraníes sobre el petróleo y la represión que lideró el Sha de Irán, se constituyeron en factores que alimentaron un fuerte sentimiento antioccidental, que décadas más tarde sería clave en la Revolución Islámica de 1979.

De ese momento hasta la fecha ya sabemos lo que ha pasado con ese país y la polarización que ha sufrido, ante las continuas amenazas de las potencias imperialistas, que han pretendido doblegar a los persas, una nación cuna de la dinastía aqueménida fundada por Ciro el Grande en el siglo VI a. C.

Vencerlos no será tarea fácil. Los iraníes son un pueblo orgulloso de su historia y el enfrentamiento no será un paseo veraniego, como anticiparon quienes hoy les agreden.

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