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Carlos Revilla M.
crevilla@cambiopolitico.com
Con cada comienzo de año llegan las buenos propósitos y las reflexiones sobre las metas que nos gustaría conseguir en los próximos meses, sin embargo esta vez más bien quiero dar una mirada en dirección contraria, concretamente hasta 1964, momento en el que el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov se imaginó como sería el futuro 50 años más tarde, es decir ahora.
Tras la visita a la Feria Universal de Nueva York en 1964, Asimov publicó un artículo en The New York Times en el que aventuraba cómo sería el mundo en el 2014. Robots, aparatos inalámbricos y teléfonos inteligentes fueron profetizados por este bioquímico soviético nacionalizado estadounidense, que también habló de colonias en la Luna y carros flotantes. ¿Hasta qué punto habrá acertado las 50 “profecías” que incluye su artículo?
Asimov es responsable de algunas de las obras más importantes e influyentes de ciencia ficción del siglo pasado. Entre sus obras están la trilogía de Fundación, “Yo, Robot”, y “El hombre bicentenario”, solo para mencionar unas pocas pues fue un autor muy profuso. Es también el padre de las famosas tres leyes de la robótica, tema recurrente en muchos de sus escritos. Su labor como científico igualmente fue muy importante.
El género de la ciencia ficción no es una buena herramienta para pronosticar, porque imagina muchos futuros, algunos muy “volados”, que no siempre se convierten en realidad, esto es parte de la esencia del género. Asimov, al ser científico además de escritor, tenía la habilidad de poder imaginar un futuro más apegado a lo realmente posible.
A continuación voy a repasar algunas de sus predicciones más interesantes y veremos si 50 años después la pegó o no.
Los robots no serán ni muy comunes ni muy buenos en 2014, pero existirán
Asimov fue cauto al hablar de la existencia de robots en el siglo XXI, pues es cierto que existían desde antes de que él escribiera su artículo. No obstante, para encontrar un androide como Andrew Martin, el protagonista de “El hombre bicentenario” que llega a ser legalmente considerado como un humano, aún habrá que esperar.
La pegó.
Las comunicaciones serán vista-oído y seremos capaces de ver y oír a la persona. La pantalla se podrá usar no solo para ver a la otra persona sino también para estudiar documentos.
Se adelantó en treinta años a la existencia de los teléfonos inteligentes (smartphones), con los que, entre otras cosas, se pueden llevar a cabo videollamadas. Quizá el comunicador usado en la serie “Viaje a la Estrellas” (Star Trek), que hizo su primera aparición en 1964, inspirara a Asimov a la hora de vaticinar la existencia de teléfonos tan pequeños y avanzados. De hecho Martin Cooper, considerado como el padre de la telefonía móvil actual, confesó haberse inspirado en estos dispositivos de ciencia ficción. Asimov habría quedado muy gratamente sorprendido de poder ver un iPhone o incluso un Blackberry, pues en 1964 la telefonía móvil se limitaba a sistemas de radio VHF/UHF vinculados a las redes de telefonía fija, y los terminales eran tan pesados que su uso estaba limitado a los carros.
La pegó.
Las ventanas estarán polarizadas para bloquear la luz. El grado de opacidad del cristal podrá alterarse automáticamente según la intensidad.
Podemos viajar en un carro con vidrios polarizadas que protegen de la radiación solar y llevar gafas de sol que eliminan reflejos y destellos, pero Asimov se refería a ventanas que se adaptan por sí solas a la luz que detectan. Este tipo de ventanas ya son realidad, se utilizan de forma experimental en algunos edificios y aviones, y los espejos retrovisores que se oscurecen con la luz funcionan de la misma manera.
No obstante parece que Asimov erró al hablar de vidrios. El plástico es el futuro de miles de aplicaciones porque es flexible con ventanas todo en uno, donde el material actúa como sensor y cambia según la luz que reciba. Quizá en el futuro puedan fusionarse con las propiedades de la perovskita, un mineral que se ha probado en ventanas para, además de frenar la luz, generar electricidad en el proceso.
La pegó.
General Electric enseñará películas en 3D en la Feria Mundial de 2014
Asimov se refería a cubos transparentes en cuyo interior se verían imágenes en relieve. Aunque es cierto que el verdadero boom del cine tridimensional no ha tenido lugar hasta el presente siglo, las pantallas con efectos ópticos ya existían desde 1922 y Asimov las conocía.
No la pegó.
Habrá granjas de microorganismos. Levaduras y algas estarán disponibles en muchos sabores
Aunque existen algunos alimentos de origen microbiológico, en el futuro se mejorarán las fermentaciones y se crearán nuevos alimentos, pero no serán el alimento principal. Las algas se utilizan más para medicamentos y biocombustibles que como alimento. Más bien, la agricultura del futuro utilizará transgénicos, nanotecnología y cultivos celulares.
No la pegó.
Una planta experimental de fusión nuclear ya existirá en 2014
La investigación de la fusión nuclear con fines civiles se inició en la década de los 50, por lo que es comprensible el optimismo de mediados de los 60. Hoy en día el ITER ((International Thermonuclear Experimental Reactor, en español Reactor Termonuclear Experimental Internacional) que se construye en Francia promete resultados para 2020. Quizá en seis años se pueda decir que Asimov, con un poco de retraso, acertó. O quizá se cumpla aquel viejo chiste que dice que “la fusión es la energía del futuro y siempre lo será”.
La enfermedad del aburrimiento se extenderá cada año, con consecuencias mentales, emocionales y sociológicas. La psiquiatría será la especialidad médica más importante en 2014
Podría pensarse que el aburrimiento es típico de sociedades desarrolladas con una clase media consolidada, aunque en algunos países, especialmente con la crisis, el desarrollo ha retrocedido a niveles de hace muchos años y la mayoría de la gente no tiene tiempo para estar aburrida. Los trastornos mentales y neurológicos afectan en el mundo a unos 700 millones de personas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la psiquiatría ha cambiado mucho desde 1964, cuando la Operación MK Ultra, dirigida por la CIA, intentó desarrollar técnicas de control mental.
A medias.
Los aparatos de 2014 no tendrán cables, pues funcionarán con baterías de larga duración con radioisótopos
Los dispositivos inalámbricos se utilizan actualmente de manera amplia. Respecto a las baterías nucleares, aunque ya existen y prometen cargar el móvil para veinte años —la radiación será tan baja que no atravesará la carcasa del móvil— no están extendidas, para desgracia de los usuarios que ven como su smartphone se queda sin batería a mitad de la jornada. Los curiosos pueden hacerse con una de estas baterías del futuro por el precio de 2.000 dólares.
A medias.
La tendencia será que los vehículos se eleven un poco sobre el suelo
Para desgracia de los fans de Regreso al futuro, los científicos no han podido inventar un monopatín volador como el de la película. Está en desarrollo y funcionaría con un sistema de propulsión de aire similar al descrito por Asimov. Sí existen, por el contrario, trenes magnéticos de alta velocidad (maglev), como el alemán Transrapid en Shanghai (China) y el Linimo en la prefectura japonesa de Aichi. Mediante un gran número de imanes se consigue que el tren levite, sin estar en contacto con nada. El aire es la única resistencia, por lo que pueden superar los 500 km/h.
No la pegó.
Solo naves sin tripulación habrán llegado a Marte
Efectivamente, a Marte solo han llegado rovers como Curiosity. Las agencias espaciales de Europa, Rusia y Estados Unidos trabajan en enviar misiones tripuladas al planeta rojo, pero la Nasa ha advertido que le faltan al menos 25 años para lograrlo. Uno de los principales problemas a los que se enfrentarían los exploradores es la alta dosis de radiación que absorberían en el trayecto. Asimov también acertó al adivinar las intenciones humanas de establecer una colonia en Marte. Mars One es un proyecto holandés privado para cumplir este objetivo en el 2024, cuando enviaría a los dos primeros astronautas. Sería, eso sí, un viaje sin boleto de regreso.
La pegó.
Estas son algunas de las predicciones de Asimov para el 2014. Como ven no estuvo tan mal, más bien yo diría que muy bien. No es tan fácil hacer predicciones de esa clase, y menos en ciencia y tecnología. ¿Se atreve alguien a decir como estaremos en los próximos 50 años, en el 2064? Por lo menos yo no.
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