Brincando en suelo parejo

Luis Paulino Vargas Solís

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Dice el presidente Chaves que una “posible epidemia mundial” podría estarse originando en el Medio Oriente. Pero, además, afirma que es “uno de los momentos posiblemente más desafiantes de los últimos dos siglos”.

Hagamos a un lado el hecho, reiteradamente confirmado, de que el señor presidente sabe muy poco de historia –ni la mundial ni menos la de Costa Rica– pero, incluso así, convengamos en que sí, que, en efecto, vivimos un momento excepcionalmente desafiante. A lo cual habría que agregar –puesto que al presidente se le “olvidó”– que estamos viviendo tan angustiante desafío gracias al señor Donald Trump, por quien nuestro presidente siente arrobada devoción y a quien le guarda incondicional obediencia.

La cosa la leí en el Semanario Universidad.

Me resultó llamativa por varias razones, y, en particular, porque Chaves admitió que la cuestión económica podría ponerse fututa. Su metáfora de la “epidemia”, no demasiado imaginativa (recordemos que la poesía y Chaves son enemigos irreconciliables), en todo caso es certera en un punto: la guerra, ilegal y absolutamente injustificada, que lanzaron los amigos a quienes Chaves ama con tan encendida pasión, está provocando un tsunami de alcances planetarios.

Y, desde luego, la cosa empeoraría gravemente en caso de cumplirse las amenazas, demenciales y apocalípticas, que Trump lanza reiteradamente.
Pero, además, el presidente quiso “curarse en salud”. O, mejor decir, se puso en modo paternalista y protector, y, entonces, quiso curar en salud a su pupila y heredera, la presidenta electa Fernández.

Porque, muy seguramente, será al gobierno que presida la señora Fernández al que le toque vérselas con el huracán. Y si bien Chaves asegura que “estamos fuertes”, los temores que, por anticipado, expresa, lanzan una sombra de duda.

Y aunque la autocrítica es tan extraña a Chaves como lo es la poesía, no puedo evitar preguntarme ¿será que, muy en el fondo de las innumerables capas de su vanidad, sabe que algo no anda tan “fuerte” como él quisiera hacer creer?

Porque, seguramente, veremos un rebrote inflacionario significativo, que, de inmediato, será respondido por el Banco Central aferrándose a su dogmática usual, y aplicando, por lo tanto, el látigo de fuertes alzas en las tasas de interés. Ni hablar de la catástrofe de la agricultura y la producción de alimentos, pero, además, es un contexto en el que fácilmente podrían quebrarse los alfileres que sostienen las frágiles cuentas fiscales que Chaves hereda a Fernández, como tampoco es descabellado que, ante un panorama mundial deteriorado, la burbuja de la inversión extranjera estalle.

El caso es que, al intentar curar en salud a su sucesora, Chaves procura adelantarse a las posibles críticas que el gobierno Fernández podría recibir, una vez que la cosa se ponga fea. Al presidente le mortifica horrores la posibilidad de que se le vaya “a endosar la posible crisis mundial” a la presidente Fernández.

Yo, por mi parte, muy humildemente, y con el debido respeto que su alta investidura merece, le diría al señor Chaves, que tenga paz y guarde la compostura.

La crema de rosas se aplica cuando es necesaria. No debe aplicase por anticipado, que es lo que el presidente hace.

Como simple ciudadano, procuraré tener claro donde terminan las consecuencias de la “posible crisis mundial” y donde empiezan las responsabilidades de doña Laura y su gobierno.

Pero, con mucha pena, he de decir que posiblemente me vea forzado a mencionar las múltiples vulnerabilidades que nos deja el actual gobierno y las cuales han sido escondidas dentro de una burbuja que, como todas las burbujas, en algún momento estallará…y ese momento, me apena mucho decirlo, podría ser el que nos traiga la “posible crisis mundial”.

Queda algo más que ha de decirse, esperando que no sea causa para nuevas aplicaciones de cremas de rosas: con prudencia y sentido previsor, doña Laura tiene la responsabilidad de preparar al país para lo que venga.

Si no lo hace, habrá que señalarle sus responsabilidades por no haberlo hecho.

Lo malo, y esto es lo realmente preocupante, es que no da signos de que lo esté haciendo.

Se la ve tan entretenida con el jueguito de la “mano dura”, que no parece ni enterarse que viene una “posible crisis mundial”.

Muy atentamente, yo le rogaría a la famosa Colocha que se lo haga ver.

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