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Carlos Revilla Maroto
Esta columna salda esa deuda.
La historia de Renaissance es esencialmente la historia de dos grupos separados, algo similar a lo que ocurrió con los Moody Blues o los Drifters. La primera encarnación fue fundada en 1969 por Keith Relf y Jim McCarty, exmiembros de The Yardbirds, como una especie de banda de folk-rock progresivo. Grabaron dos álbumes —el homónimo Renaissance (1969) e Illusion (1971)— y tuvieron cierto éxito en el circuito universitario inglés, pero nunca terminaron de despegar.
La banda pasó por múltiples cambios de alineación, hasta que Relf y su hermana Jane (que más tarde formaría Illusion) se fueron, y McCarty prácticamente desapareció después de 1971. La nueva formación se consolidó alrededor de Jon Camp (bajo), John Tout (teclados) y Terry Sullivan (batería), con la incorporación de una cantante que cambiaría todo para siempre.
Annie Haslam nació el 8 de junio de 1947 en Bolton, Lancashire. Su camino hacia Renaissance tuvo giros inesperados. Antes de cantar, estudió moda en Cornualles y llegó a trabajar en Savile Row, la célebre calle de los sastres londinenses. Fue allí donde, casualmente, presenció el histórico concierto en la azotea de The Beatles en 1969.
En 1970, decidió tomar un rumbo distinto y comenzó a estudiar canto con la soprano Sybil Knight, desarrollando un rango vocal extraordinario de cinco octavas.
Y entonces ocurrió el encuentro. En febrero de 1971, Annie vio un anuncio en la revista Melody Maker: una banda llamada Renaissance buscaba una cantante de respaldo. Compró el primer álbum del grupo, aprendió todas las canciones y se presentó a la audición en Surrey.
Cuando Annie abrió la boca y cantó «Island» —el tema que le pidieron interpretar—, algo cambió. Los músicos se miraron. Su voz, con ese rango prodigioso y esa mezcla de potencia y delicadeza, era exactamente lo que necesitaban. Al día siguiente, el trabajo era suyo.
El guitarrista Michael Dunford lo recordaría años después: «Fue una combinación muy afortunada cuando Annie y yo nos conocimos. Ella tiene la voz más hermosa. No hay otra igual, y no la habrá, creo«.
Lo curioso es que Annie no tenía experiencia en rock. Venía del mundo del canto clásico y del folk. Pero quizás por eso mismo encajó tan bien: aportó una frescura, una pureza, que ninguna cantante de rock convencional podría haber dado. Charles Snider, crítico musical, lo expresó así: «La voz de Annie Haslam, elevándose junto con la melodía, es la gran novedad. Mucho más West End que Carnaby Street, llegaría a definir a la banda«.
Su voz era, sencillamente, de otro mundo. Con una mezcla de potencia y delicadeza, Annie Haslam aportó una dimensión celestial a las composiciones de Renaissance. Su capacidad para alternar entre susurros íntimos y notas operísticas que parecían tocar el cielo definió el sonido de la banda.
El primer álbum de esta nueva encarnación, Prologue (1972), fue considerablemente más ambicioso que el trabajo de la banda original. Con pasajes instrumentales extendidos y las voces ascendentes de Haslam, ya apuntaba a lo que vendría.
Pero el verdadero despegue llegó con Ashes Are Burning (1973). Este disco incorporó al guitarrista Michael Dunford y contó con la participación de Andy Powell (Wishbone Ash) en algunos solos eléctricos. La canción que da título al álbum es una pieza épica que muestra la mezcla perfecta de elementos clásicos y rock progresivo, con un final instrumental sencillamente impresionante.
Con Turn of the Cards (1974), ya en el sello Sire Records, el estilo compositivo se volvió más ornamentado, con letras que oscilaban entre lo político y lo místico. «Mother Russia«, un homenaje a Aleksandr Solzhenitsyn, es uno de los momentos cumbre del disco. «Running Hard» y «Things I Don’t Understand» completan un álbum que exhibe la mezcla perfecta de lo clásico y lo progresivo.
Scheherazade and Other Stories (1975) fue su obra maestra conceptual. Construida alrededor de una suite de veinte minutos para grupo de rock y orquesta, basada en Las mil y una noches, el disco deslumbró a sus seguidores pero no logró nuevos conversos. La orquesta no era un adorno: era parte integral de la arquitectura sonora, y la voz de Haslam flotaba sobre los arreglos como un espíritu.
A mediados de los setenta, la audiencia de Renaissance estaba concentrada en la costa este de Estados Unidos, especialmente en Nueva York y Filadelfia. Allí, la banda había desarrollado un séquito devoto que llenaba teatros y salas de conciertos. Un álbum en vivo grabado en Nueva York recogió lo mejor de su repertorio, incluyendo la suite «Scheherazade», pero cubrió poco terreno nuevo y mostró al grupo en un estado algo letárgico.
Los siguientes discos —Novella (1977), A Song for All Seasons (1978)— no lograron ampliar su audiencia. «Northern Lights«, del último, les dio un éxito menor, pero ya era tarde.
A finales de los setenta, la banda se encontró de frente con la ola punk y new wave. De repente, el rock sinfónico y las suites de veinte minutos sonaban anacrónicos. Renaissance, como muchas otras bandas progresivas, estaba condenada al estatus de culto.
Sus álbumes de los ochenta pasaron casi desapercibidos. El grupo se separó a principios de la década, en medio de conflictos de personalidad entre sus miembros.
Durante 1995, tanto Annie Haslam como Michael Dunford intentaron revivir el nombre Renaissance en diferentes encarnaciones. Mientras tanto, Jane Relf y otros miembros sobrevivientes de la banda original planeaban lanzar su propia versión de Renaissance. Los abogados de marcas debieron estar ocupados.
Haslam continuó su carrera en solitario. En 1977 había lanzado Annie in Wonderland, producido por Roy Wood (con quien se casaría por un tiempo). Desde entonces ha publicado ocho álbumes de estudio, tres de ellos en su propio sello, White Dove. Ha colaborado con Steve Howe (de Yes), John Wetton y Geoff Downes, entre otros. Su EP Night and Day (2006), con la banda galesa Magenta, fue su primera grabación solista en años.
Hoy, Annie Haslam reside en Bucks County, Pensilvania, y sigue activa en la música. Su legado como una de las voces más extraordinarias del rock progresivo está asegurado.
Lo que hizo especial a Renaissance fue su capacidad para fusionar la sensibilidad clásica con el rock. No se trataba de añadir orquestas como adorno, sino de construir las canciones desde una arquitectura musical que integraba lo mejor de ambos mundos.
Annie Haslam aportó esa voz que parecía venir de otra esfera. Michael Dunford, las guitarras melódicas. John Tout, los teclados atmosféricos. Jon Camp, el bajo sólido. Terry Sullivan, la batería precisa. Juntos, crearon un sonido que no se parecía a nadie más.
Y aunque nunca alcanzaron la fama comercial de Yes o Genesis, su influencia en el rock progresivo es incuestionable. Canciones como «Ashes Are Burning«, «Ocean Gypsy«, «Mother Russia» y «Northern Lights» siguen siendo referencias para los amantes del género.
Para quienes descubrimos a Renaissance en aquellos años, su música es un recordatorio de que el rock puede ser ambicioso sin ser pretencioso, complejo sin ser inaccesible, y hermoso sin ser superficial.
El siguiente es un video es un concierto en vivo de Renaissance en BBC TV grabado en 1977 «Sight & Sound» in Concert – 1977 (Remasterizado)
Hoy escucho: «Ashes Are Burning» de Renaissance, con los ojos cerrados, dejando que la voz de Annie Haslam me lleve a ese lugar donde la música y el silencio se encuentran. Pienso en Michael Dunford, que ya no está, y en todos los que hicieron posible ese sonido único. Y agradezco, porque mientras existan discos como Scheherazade, el rock progresivo seguirá vivo.
Esta es una discografía escogida de sus canciones en Spotify:
Finalizo con una galería escogida de imágenes de Annie Haslam y Renaissance:
Creado con la ayuda de la IA
Anexo
Discografía esencial
Renaissance
1969: Renaissance. Debut con la formación original (Keith Relf)
1971: Illusion. Último de la primera etapa
1972: Prologue. Primero con Annie Haslam
1973: Ashes Are Burning. El despegue definitivo
1974: Turn of the Cards. Madurez y orquestación
1975: Scheherazade and Other Stories. Obra maestra conceptual
1977: Novella. Transición
1978: A Song for All Seasons. Incluye «Northern Lights»
Annie Haslam
1977: Annie in Wonderland
1985: Still Life
1989: Annie Haslam
1994: Blessing in Disguise
1998: Live Under Brazilian Skies
1999: The Dawn of Ananda
2000: It Snows in Heaven Too
2002: One Enchanted Evening
2006: Live Studio Concert
2006: Night and Day EP (con Magenta)
2007: Woman Transcending
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