El equinoccio de primavera tendrá siempre la magia de la nostalgia… El viernes 20 de marzo a las 08.46 (GTM) vendrá la primavera de 2026…
Caryl Alonso Jiménez
“Para las personas, los recuerdos son el combustible que les permite continuar viviendo…” dice Murakami en “After Dark” (2009). Y no es para menos, cada suspiro revela esas narrativas que se resguardan en esa fuente de energía psíquica que Freud (1856-1939), llamó id, ese inconsciente que contiene la fuerza del placer.
Y que, seguramente Oscar Picardo en su brillante y excepcional libro, “Ciencias del comportamiento humano”, (2026), dice “que en el amor se activan múltiples regiones cerebrales, especialmente aquellas relacionadas con la recompensa y la motivación” (P.107). Que invito a leer para reencontrarse con aquel conocimiento liberador que algunos niegan por la cultura de esclavitud y a veces arrogancia. Por favor quien lo necesite lo compartiré en digital.
Una vez lo dijo Bécquer (1836-1870), que un suspiro inesperado delata un recuerdo… y que, aunque queramos confundirlo con un simple bostezo, no deja de revelar aquellos recuerdos que se nos agolpan… a veces para algunos en cada nuevo equinoccio de primavera…
Las nostalgias, decía mi profesor de psicología en los años ochenta, son recuerdos enlatados en las cápsulas emocionales que previenen para novedades futuras. Alguna vez el Doctor Calvo Buezas, profesor del curso de Etnografía, en el doctorado de la Universidad de Salamanca dijo, “son expresiones basadas en patrones culturales que construyen valores cotidianos”.
Pero, ¿Qué son realmente los recuerdos…? sino, aquellos hechos ocurridos un día cualquiera que se convierten de repente en persistentes recurrencias… historias a veces inventadas o reales, más por esa extensa lejanía en el tiempo o por narrativas amparadas en pasiones inacabadas. A veces por obsesiones que no tienen explicación o por omisiones, que por raro que parezca, lamentaremos por no saber qué hubiera ocurrido.
Viene a propósito por la llegada de la primavera en el hemisferio norte. Un cambio astronómico que seguramente muy pocos notarán y que tampoco tendrá importancia para quienes aquejados de la realidad se debaten en la lucha diaria por vivir, y menos para quienes la acumulación es su vocación y no se distraen en estas nimiedades…
La verdad es que no resulta fácil a veces entender misterios cercanos al mundo de lo metafísico, a veces no se perciben a simple vista… sino por solo ese sentido al que Joyce (1882-1941), hizo enfrentar al Ulises, al que no le bastó el tiempo, sino las peripecias de la imaginación en una realidad inexistente… eso también es la vida…
Sin embargo, en culturas antiguas como los celtas, la primavera marcaba el inicio de nuevas etapas de vida, era el reencuentro con lo nuevo y que comprendía un ver hacia adelante…
Y que todavía hoy los mayas en Chichen Itzá, en el Templo Kukulkán encuentran en el misterio que solo el ojo mítico puede ver en el ir y venir de las sombras del descenso de la serpiente. Sombras en perfecto movimiento del tiempo en el que, mentes extraordinarias legaron mensajes ocultos que predicen a cada espíritu un futuro a veces inescrutable.
Por eso, la historia de los pueblos originarios no es que sea fascinante. No, es historia de la vida y relación con el cosmos, la tierra, el fuego, el aire y el agua. ¿Por qué nunca se entendió la historia milenaria de los mayas y su profunda filosofía? Se prefirió odiarlos y excluirlos de la historia y la verdad es que seriamos hoy de repente más humanos, más solidarios y más sensibles a la vida.
Percibir entornos de misterios antiguos atribuidos a fenómenos astronómicos, al parecer tiene un profundo sentido en las magistraturas interpretativas del cosmos, donde su explicación no se mide por la simple numeración matemática; sino por la multiplicación de las décadas, centenas y milenios… Por eso algunos no confundimos astronomía con astrología… menos en la magia dominical…
No cabe duda, tenía razón Neruda (1904-1973), ver el cielo estrellado y elevarse en el firmamento, que no era menos cruel al espíritu apasionado de sus veinte poemas de amor y su canción desesperada (1920), cuando en la vastedad de pinos no pudo menos que declarar que, “En ti los ríos cantan, y mi alma en ellos huye como tú lo desees y hacia donde tú quieras. Márcame mi camino en tu arco de esperanza y soltaré en delirio mi bandada de flechas” (Poema 3).
No siempre hay que tener una razón para sentir o hacer, también podemos equivocarnos y martirizarnos por años… “La cura para todo siempre es el agua salada: sudor, lágrimas y el mar”, dice Karen Blixen más conocida como Isak Dinesen en, “Memorias de África” (1937). Pero cuando las miradas hacia atrás alcanzan distancias abrumadoras a veces se vuelven implacables… el tiempo, me dijeron hace ya cincuenta y dos años… es inexorable, avanzará de forma implacable. Y avanzó 69 años en un día como hoy 18 marzo… ¡Que se pasaron volando…!
Repasar la vida pasada es una tentativa que requiere otra vida… de eso se trata, tal como repetía García Márquez (1927-2014), “la vida no es lo que uno vivió, sino lo que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”. Justo esa es la nostalgia, no importa si fue verdad o es un invento. Lo que importa es que nos alivia con un suspiro…
Aunque, bueno, recordar nubla la vista y en un tímido suspiro se nos recurren decenas de historias que debieron ser o simplemente, no fueron… historias que seguirán siendo el combustible para seguir viviendo… Entonces, en este equinoccio de primavera, ¿Por qué no suspirar de vez en cuándo…?
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